
Fue un apretón de manos que duró lo mínimo indispensable. En el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid , el presidente Javier Milei y el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez , no tuvieron más remedio que saludarse.
Dos semanas después de que Milei lo llamara “impresentable dictador” y que Sánchez lo recibiera con una pancarta en la sede del PSOE en la que “los zurdos y las zurdas” le daban la bienvenida, se dieron la mano por mero protocolo .
Fue la primera vez que estuvieron cara a cara .
Ya en el plenario, a su turno, Milei leyó un discurso con escasas referencias a la comunidad iberoamericana, hizo eje en su gestión y volvió a atacar al socialismo .
Trazó una equivalencia “entre socialistas y fascistas ” y afirmó que “no es casual”.
“Comparten el odio por el libre mercado , adoran la intervención del Estado , nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento”, dijo el presidente argentino.
“Como dije días atrás, aquí en Madrid, esa pretensión sigue viva en agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa ”, agregó Milei.
“La máxima fascista: todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado, describe a los estados socialistas”, resumió Milei antes de agradecer el apoyo de la cumbre al reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas .
El auto de la cumbre que transportaba al presidente argentino cruzó la plaza de cemento que separa el Palacio Real de la Catedral de la Almudena, la Virgen patrona de Madrid, y se detuvo delante de la Galería de las Colecciones Reales , donde se celebró la sesión plenaria, a las 8:50 .
En la puerta lo esperaba el ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel Albares , que soportaba los 4 grados de térmica para recibir a los mandatarios.
Con cada uno sonreía, hacía comentarios, preguntaba si habían podido descansar .
Lo hizo cuando el presidente chileno José Antonio Kast -junto a Milei los dos referentes de la derecha más firme entre los mandatarios que participan de la cumbre- ingresaba a la Galería de las Colecciones Reales, el museo construido junto a los restos más antiguos de la muralla árabe de la ciudad.
Detrás de Kast llegó el turno del presidente Milei. Albares le estrechó la mano con seriedad. “Bienvenido -dijo, a secas-. Nos vemos en el plenario .”
Hace dos semanas, su ministerio emitió un comunicado oficial condenando “los insultos y calumnias dirigidos por Javier Milei al presidente del gobierno, a España y a los españoles”.
“Es indigno que una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana realice visitas a nuestro país con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles y entre naciones hermanas como son la española y la argentina”, decía el comunicado.
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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