
Facundo Soria tiene 18 años, parálisis cerebral y una sonrisa que aparece cada vez que alcanza un nuevo desafío. No pudo hacer el viaje de egresados tradicional con sus compañeros porque la propuesta no estaba adaptada a sus necesidades, pero su familia encontró otra manera de cumplir uno de sus grandes sueños: conocer la nieve y esquiar en Bariloche .
“Facu es un chico feliz, compañero, disfruta de sus logros y también de los de sus compañeros”, contó su mamá, Julieta Luna , en diálogo con TN .
Cada día combina la escuela en José Mármol con distintas terapias, entrenamiento, hidrotanatación y actividades como danza urbana y reguetón en el grupo Verte Volar de Almirante Brown.
El deporte ocupa un lugar central en su vida . Todo comenzó con la natación adaptada, cuando su entrenador Fernando Mihovich, integrante de la selección nacional de natación paralímpica, le propuso participar en los Juegos Bonaerenses. Facundo aceptó el desafío y consiguió una medalla de oro .
“Ahí entendimos lo importante que es confiar en profesores que dan su corazón para ver brillar a alguien más”, recordó su mamá. Para la familia, ese momento marcó un antes y un después porque descubrieron que Facundo podía animarse a nuevos desafíos .
Dos años antes del viaje de egresados, la familia comenzó a pensar cómo acompañar a Facundo en ese sueño. Habían notado que la empresa elegida por sus compañeros no contaba con las condiciones necesarias para que él pudiera viajar con seguridad.
“Facu necesitaba el 100% de adaptación y no nos generaba confianza”, explicó su mamá. Pero el deseo seguía intacto: cada vez que volvía de la escuela decía que iba a ir a Bariloche y se lo contaba a sus terapeutas.
Cuando llegó el último año de secundaria, sus padres tomaron una decisión: transformar el viaje de egresados en una aventura familiar junto a sus hermanos . Comenzaron a buscar un hotel adaptado y una alternativa para que Facundo pudiera esquiar.
Incluso prepararon un detalle especial para vivir la experiencia como una verdadera promoción: se hicieron buzos personalizados que decían “Promo 2026 Facu” y una bandera para acompañarlo en esta nueva aventura.
En esa búsqueda apareció la Fundación Desafío Bariloche . Su mamá se contactó con Martín Saccomanno, uno de sus integrantes, quien les aseguró que Facundo podía cumplir ese sueño. “Nos llegó un mensaje por Instagram pidiendo más información sobre nuestros servicios. Cuando vi la foto de perfil, ya presentía que iba a ser una historia linda”, contó Martín.
La familia debía coordinar muchas cosas para poder concretar el viaje. Por eso, cuando Julieta le contó que iba a buscar la manera de hacerlo posible, desde la fundación decidieron acompañarla en todo momento. “Pensamos que el esquí no tenía que ser otro problema, sino una linda solución”, explicó Martín.
El día esperado llegó en el cerro Catedral. Desde temprano, el equipo de la fundación se comunicó con la familia para recibirlos y acompañarlos desde el estacionamiento.
Le colocaron esquíes adaptados a la silla de ruedas y comenzaron a explicarle cómo sería la experiencia. Los instructores hablaron con él, escucharon sus dudas, probaron el equipamiento y buscaron la mejor forma de acompañarlo en ese primer descenso.
“Ahí dije: Facu está en el lugar y con las personas correctas para cumplir su sueño de esquiar”, recordó su mamá.
Para Martín, las experiencias más especiales son aquellas en las que participa toda la familia. “Creemos que el esquí, la montaña y la inclusión son siempre mejor rodeados de la gente que uno quiere”, señaló.
Facundo llegó hasta la cima y pudo esquiar por primera vez . “Cuando lo vimos llegar, a su mamá se le caían las lágrimas en una mezcla de felicidad y temor. No podía creer lo que estaba por pasar”, recordó Martín.
Para la familia de Facundo, aquel día fue mucho más que un viaje: fue la posibilidad de cumplir un sueño que durante mucho tiempo había parecido lejano y celebrar todo lo que Facu logró a lo largo de los años.
“La escuela curó algo que la medicina no puede por ahora” , expresó su mamá al recordar todo lo que significó para Facu poder estudiar junto a otros chicos y construir una vida con más oportunidades.
La experiencia también dejó un mensaje para otras familias. “Un diagnóstico no es el final, es un comienzo diferente” , dijo Julieta.
Para ellos, encontrar espacios adaptados demuestra que muchas personas con discapacidad pueden cumplir sus sueños cuando cuentan con acompañamiento y oportunidades.
Hoy Facundo ya piensa en nuevos desafíos. Su próximo sueño es manejar o ser copiloto de un auto de carreras porque es fanático de la Fórmula 1 y de Franco Colapinto.
Mientras tanto, sigue disfrutando cada logro junto a su familia, que asegura que verlo brillar es “el mayor placer”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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