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Según la psicología, quienes releen los mismos libros están conectando con las versiones de sí mismos que subrayaron aquella vez

Hay adultos que vuelven una y otra vez a las mismas novelas , incluso cuando tienen decenas de libros nuevos por descubrir. Desde la psicología , este comportamiento no se interpreta como una falta de curiosidad ni como una resistencia al cambio, sino como una forma de observar la propia evolución personal.

Cada relectura permite comprobar cómo cambió la manera de interpretar una historia , un personaje o una frase a través de los años. Con el paso del tiempo, las experiencias, los vínculos y las prioridades modifican la forma en que cada persona lee un mismo texto. Aunque las palabras permanecen idénticas, quien las recibe ya no es el mismo lector.

Por eso, una novela releída funciona como un punto de referencia desde el cual se puede comparar distintas etapas de la vida y reconocer transformaciones. Las anotaciones en los márgenes, las frases subrayadas o incluso el recuerdo del momento en que se leyó por primera vez una obra se convierten en señales de una versión anterior de uno mismo.

Según la psicología, regresar a esos libros favoritos también implica reencontrarse con la identidad que existía en aquel momento . Esa idea ayuda a explicar por qué algunas personas mantienen durante décadas un pequeño grupo de novelas al que siempre vuelven.

La psicología explica que releer las mismas novelas permite utilizar un texto como una herramienta de auto observación . Mientras la historia, los personajes y las palabras son siempre los mismos, el lector acumula nuevas experiencias, modifica sus creencias y atraviesa diferentes etapas vitales, por lo que la lectura de esas páginas se hace siempre desde un lugar diferente.

Los especialistas en memoria autobiográfica explican que los recuerdos personales suelen activarse mediante estímulos específicos, como una canción, un aroma o una frase. En el caso de las novelas, una oración subrayada años atrás puede actuar como una especie de cápsula del tiempo . Al volver a encontrarla reaparecen las emociones, preocupaciones y expectativas que acompañaban a la persona cuando la leyó por primera vez.

El psicólogo Dan McAdams, reconocido por desarrollar el concepto moderno de identidad narrativa, sostiene que las personas construyen el sentido de su vida al organizar experiencias dispersas en una historia coherente. Desde esa perspectiva, releer un grupo reducido de novelas funciona como un conjunto de puntos de referencia que facilita comprender el propio recorrido.

También por eso muchas personas mantienen una rotación estable de tres o cuatro novelas favoritas. Cada nueva lectura permite descubrir, por ejemplo, que personajes antes admirados ahora generan rechazo, o que frases ignoradas adquieren un significado completamente distinto. El libro no cambia, pero el lector sí, y en esa diferencia radica la verdadera experiencia de la relectura.

Los psicólogos también señalan que esta práctica fortalece la memoria episódica , encargada de conservar recuerdos concretos de la vida. Recuperar esos episodios con favorece una sensación más estable de identidad y continuidad personal.

La lectura ofrece múltiples beneficios para el cerebro, tanto cuando se exploran historias nuevas como cuando se vuelve a libros conocidos. Diversos especialistas muestran que leer estimula áreas relacionadas con el lenguaje, la atención, la imaginación y la memoria , además de favorecer la capacidad para comprender emociones y ponerse en el lugar de otras personas.

Las novelas, en particular, exigen mantener información durante largos períodos, relacionar acontecimientos, interpretar motivaciones y anticipar consecuencias. Ese esfuerzo cognitivo fortalece funciones como la concentración, la memoria de trabajo y el pensamiento crítico. Al mismo tiempo, la inmersión en una historia puede reducir el estrés y generar una sensación de calma, especialmente cuando la lectura forma parte de una rutina habitual.

Otra ventaja es el desarrollo de la empatía. Al seguir la historia desde la perspectiva de distintos personajes, los lectores practican la capacidad de comprender emociones, motivaciones y puntos de vista diferentes a los propios. Diversos estudios también asocian el hábito de la lectura con una mayor riqueza de vocabulario, una mejor comprensión lectora y una mayor facilidad para expresarse tanto de forma oral como escrita.


Fuente: TN


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