
La almohada es uno de los elementos más importantes para el descanso y, aunque pocas veces se analice cuál es la mejor opción, no todas ofrecen los mismos beneficios. La postura, el soporte cervical y la calidad del sueño son algunos de los factores que diferencian a cada tipo.
Las almohadas de plumas suelen ser las más elegidas por su suavidad y comodidad. Sin embargo, tienen un problema importante: al ser muy blandas, muchas veces no mantienen una buena alineación entre el cuello y la cabeza durante toda la noche.
Esto puede provocar tensión cervical, molestias musculares o despertares frecuentes, especialmente en personas que duermen de costado o boca arriba.
En el caso de las almohadas cervicales, generalmente diseñadas con formas ergonómicas, ofrecen un soporte más específico para la cabeza y el cuello. Además, ayudan a mantener una postura correcta al dormir.
El inconveniente aparece porque no todas las personas logran adaptarse fácilmente a su forma. En algunos casos, pueden resultar demasiado firmes o incómodas, especialmente durante los primeros días de uso.
Por lo que, a pesar de ser una gran opción para ciertas molestias, no termina de ser la elección más versátil para todos.
Por estas razones, las almohadas viscoelásticas son consideradas la mejor opción para dormir mejor. Aunque muchas personas creen que son demasiado duras, este material tiene la capacidad de adaptarse al contorno de la cabeza y el cuello sin perder soporte.
Además, distribuyen mejor la presión y ayudan a mantener una alineación más natural de la columna durante el descanso. Las almohadas viscoelásticas también suelen conservar mejor su forma con el tiempo y reducen los puntos de presión que generan molestias al dormir.
Para mantenerlas en buen estado, es recomendable ventilarlas con frecuencia, usar funda protectora y evitar mojarlas en exceso.
Los especialistas recomiendan revisar el estado de la almohada de manera periódica, sin importar el material. Cuando pierde firmeza, se deforma, genera molestias en el cuello o acumula humedad y olor, lo ideal es reemplazarla para evitar problemas en el descanso y mantener una buena higiene.
En el caso de las almohadas viscoelásticas, un buen cuidado puede extender su vida útil durante varios años. Las de plumas, en cambio, suelen deformarse más rápido con el uso diario. Por eso, más allá del modelo elegido, mantener una almohada en buen estado es clave para dormir mejor y cuidar la postura.
Más allá del tipo de almohada, los expertos recomiendan elegir la altura según la postura al dormir. Las personas que duermen de costado suelen necesitar una almohada más alta y firme, mientras que quienes duermen boca arriba requieren un soporte medio. En cambio, dormir boca abajo no suele ser aconsejable porque genera más tensión cervical. Incluso muchos especialistas sugieren combinar una buena almohada con una rutina de sueño estable para mejorar realmente la calidad del descanso.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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