
“ El alma que se eleva hacia lo que es verdadero se vuelve semejante a ello .” Con esa frase, Platón resumió una de las ideas más potentes de la filosofía clásica: las personas terminan pareciéndose a aquello en lo que enfocan su pensamiento y su búsqueda interior .
El filósofo griego, considerado uno de los padres del pensamiento occidental, entendía que el alma no era solo el centro de la vida, sino también lo que define la conducta, el conocimiento y la relación con la verdad. Su reflexión aparece en textos fundamentales como el Fedón, el Fedro y La República , donde desarrolla su teoría del alma y sostiene que el ser humano puede elevarse espiritualmente a través de la contemplación de lo verdadero, lo bello y lo justo.
Para Platón , el alma era inmortal y existía más allá del cuerpo físico. Estaba conectada con realidades eternas e inmutables como la Verdad, la Belleza y el Bien . Según su teoría, el conocimiento verdadero no venía solo de los sentidos, sino de la capacidad racional del alma para recordar y comprender esas realidades superiores.
El filósofo también propuso la famosa teoría del “alma tripartita” : la razón, el espíritu y los deseos. Para él, la razón debía gobernar a las otras partes para alcanzar una vida equilibrada y justa. La justicia interior, decía Platón, aparece cuando cada parte del alma cumple su función sin dominar a las demás.
La visión de Platón sobre el alma influyó profundamente en la filosofía y la espiritualidad occidental . Filósofos neoplatónicos y autores cristianos medievales, como San Bernardo de Claraval , retomaron la idea de que el alma adopta la forma de aquello que ama o contempla.
En otras palabras: si una persona vive enfocada en lo superficial o material, su conciencia termina moldeándose en esa dirección; si busca la verdad y el conocimiento, ocurre lo contrario . Para estas corrientes, no se trata solo de una cuestión intelectual, sino también moral y espiritual.
Entre las ideas centrales que dejó Platón, se destacan:
Aunque fue formulada hace más de dos mil años, la idea de Platón sigue más vigente que nunca . Hoy, psicólogos, neurocientíficos y especialistas en bienestar analizan cómo el consumo constante de estímulos modifica la percepción, las emociones y la conducta cotidiana.
En ese sentido, la frase del filósofo griego aparece en debates actuales sobre salud mental , hábitos digitales y concentración . Muchas de esas discusiones mantienen un vínculo indirecto con la antigua intuición platónica: las personas terminan pareciéndose a aquello a lo que prestan atención .
Por eso, la frase de Platón también se relaciona con la importancia de elegir cuidadosamente qué contenidos, ideas y entornos ocupan el tiempo diario . Para él, la transformación interior no era automática: dependía de hacia dónde dirigía cada persona su mirada y su pensamiento.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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