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Milei busca mantener a flote una narrativa en crisis


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“No somos un Gobierno normal. Ni lo vamos a ser nunca.” Lo dice una figura de primera línea del oficialismo, en un intento por naturalizar el momento aciago que transita la gestión de Javier Milei . No hay que esperar, en ese análisis, una reacción tradicional ante el combo de desdichas, desde las denuncias contra Manuel Adorni, la reactivación del escándalo $LIBRA, y la interna salvaje en la Casa Rosada hasta el mal humor social asociado a la economía.

Lejos de acusar recibo, el Presidente apunta a sus blancos predilectos –los “políticos chorros”, los “empresaurios” y los medios– pero no llena el vacío con explicaciones de lo que no cierra . No aparece tampoco en sus dichos el registro del termómetro que se palpa en la calle, con una inflación que hace nueve meses no desacelera y una suba del desempleo a 7,5%, correspondiente al último trimestre del año pasado. El índice de confianza del consumidor, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, cayó 5,3 % en marzo, el más bajo desde las elecciones legislativas de octubre.

La narrativa de Milei elude ese escenario . El líder libertario sostiene ininterrumpidamente como eje central de sus últimos quince discursos “la moral como política de Estado”. Lo hace desde su participación en Davos, el 21 de enero pasado, cuando decretó la muerte de Maquiavelo. No importa el contexto ni la coyuntura, viene siendo el hilo conceptual de su desarrollos y será el título del libro en el que está trabajando.

Milei suele escribir en Olivos y quienes lo conocen dicen que es una de las actividades que más disfruta. En lo que va de su mandato se hizo tiempo para publicar dos obras: “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica” (2024) y “La construcción del Milagro: el caso argentino” (2025). La apelación constante a la moral y la ética empieza a hacer cortocircuito cuando la agenda se mueve al ritmo de las prácticas de “casta” que tanto repudiaron y las revelaciones en audios y chats de cómo se gestó en lanzamiento de la criptomoneda que lo tuvo como protagonista y que dejó un tendal de perjudicados.

Por supuesto, el Presidente ata la cuestión moral a la teoría económica y su tesis se basa en lo que identifica como la superioridad del capitalismo de libre empresa en términos de eficiencia y justicia; y el desprecio por lo que considera el utilitarismo político. Como sea, el mensaje de Milei, máximo y único comunicador potente de este Gobierno, resuena muy por afuera de la realidad.

Milei instrumentó un ajuste brutal –el “más grande de la humanidad”, en sus definiciones– anclado en la lucha contra los privilegios y l a baja de la inflación . Esos dos pilares empiezan a agrietarse y no se transmite una conciencia de esa situación, según advierten en despachos de Balcarce 50. La disonancia entre la palabra y los hechos se hace más evidente.

En la mayoría de las encuestas publicadas hay coincidencia en el descenso de la imagen del Presidente y su gestión a partir de diciembre/enero, con especial énfasis en febrero. Los líderes políticos siempre atraviesan estos vaivenes, el punto es si lo revierten y en qué condiciones.

El cuestionamiento sobre el estilo de vida de Adorni pegó en la conversación pública. “No quiero ni ver los números” , se ataja un funcionario. Es todavía temprano para determinar el daño que genera el episodio y en su equipo se enfocan en dos frentes: el judicial (hay al menos tres causas abiertas) y el reputacional. La preocupación está puesta en si está en condiciones de recuperar su rol de vocero, tarea que había quedado en segundo plano desde que asumió como jefe de Gabinete; o si la Casa Rosada deberá buscar a alguien que supla ese papel.

Los Milei respaldan de manera contundente a Adorni, a quien consideran un soldado propio . Se enfurecen con las versiones acerca de su salida –algunas se sugieren desde adentro– porque le suman ruido a la incertidumbre previa que existía sobre cambios en el gabinete. La animadversión entre Karina y Santiago Caputo llega al ridículo de ser transmitida en vivo. En la exposición del Presidente en el Palacio Libertad, en un homenaje a Adam Smith, se vio en primer plano cómo ella no aplaudía –a diferencia de otros invitados– el elogio que le acababa de hacer su hermano al asesor.

Fue una devolución de gentilezas por aquella imagen que se viralizó en la asunción de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, un golpe a la influencia de Caputo, cuando él la saludó con las manos en el bolsillo y la peor de las ondas. Los asistentes al acto del miércoles recién vieron la repercusión del gesto de Karina un par de horas después porque en el lugar había inhibidores de señal de teléfono con lo cual no pudieron ver el impacto en el momento. Ya era tarde, pero tampoco importaba demasiado.

No hay disimilo en mostrar que la relación entre ambos no tiene marcha atrás y que Milei no está pudiendo administrar entre dos afectos. Caputo, según interpretan fuentes de distintos sectores, se encamina a una pérdida gradual de influencia . Karina ha demostrado ser la mente más fría de la administración libertaria.

Los Menem, el brazo ejecutor de la secretaria general de la Presidencia, podrían sumar más casilleros aunque no la cabeza de su enemigo interno. Desde el “karinismo” desean que el asesor quede reducido a escriba de Milei y factótum de la batalla cultural . Es decir, en el terreno de las ideas y no en los fierros de la gestión. Se instaló que los próximos pasos son ARCA y la SIDE, aunque el interés real pasaría por otras áreas.

Para el Presidente no es menor la prédica conceptual aunque habrá que ver cómo toma su colaborador si se produce ese vaciamiento. Es poco probable que se aparte porque vive jurando “lealtad a Javier” . La comunicación oficial y el relato pasan por sus manos. Gran parte del personal que tenía en la empresa Move pasó a las filas del Gobierno. De hecho, la firma ha dejado de existir. Derek Hampton, el único de los socios que no se incorporó al staff oficial, acaba de abrir nuevas oficinas en la calle Arroyo de la flamante consultora Arroyo. La literalidad es la nueva creatividad.

La intimidad de las escenas cotidianas de la Casa Rosada hace meses que reflejan una nueva morfología de la toma de decisiones. Por ejemplo: la verdadera “mesa política” es lo que ocurre después de la “mesa política” . A estos encuentros, realizados casi todas las semanas, asiste una decena de funcionarios de primero y segundo nivel para delinear estrategias. Pero una vez que culmina esa instancia, arranca otra, no comunicada: inmediatamente hacen rancho aparte Karina, los Menem y, eventualmente Diego Santilli, en el despacho de “Lule” o el salón contiguo, y ahí realmente se cuecen los temas. Sin Caputo, sin Patricia Bullrich, sin Adorni. Este dato es importante en la radiografía del poder: trasladan la base de operaciones a la oficina del consejero de la hermana del Presidente, un monje negro como los de antes.

La tensión entre ambos bandos tuvo su primera gran pelea el año pasado porque Caputo argumentaba que para trazar la estrategia de campaña debía tener injerencia en el armado de la oferta . Era razonable, pero perdió. Es un derecho adquirido de Karina y los Menem que empezaron a enfocarse en 2027. La intención primaria es intentar que la mayor parte de gobernadores unifiquen la votación con las nacionales, tarea difícil en la hipótesis de que el Presidente llegue fuerte a encarar la reelección. La presión ya se empieza a ejercer.

La intención de La Libertad Avanza es también crecer en los gobiernos provinciales con lo cual, a excepción de distritos en donde lleguen a acuerdos (Chaco y Mendoza, por caso), intentarán promover candidatos propios: entre otros, Gabriel Bornoroni, en Córdoba, Romina Diez, en Santa Fe; Martín Menem, en La Rioja; aunque esto último el presidente de la Cámara de Diputados no lo ha confirmado.

Mientras la militancia digital pone reparos ante el avance de Karina y se percibe menos protagonista en redes, el partido se consolida de forma orgánica. Por estas horas trabajan en la presentación de una “escuela de dirigentes” , con el formato de clases virtuales y una reunión presencial al final del curso, en la que imaginan a ministros y hasta el propio Presidente como orador estrella. Arman un plan de trabajo para este año, con un coordinador por distrito. En estado de tensión permanente, mantienen movilizada la tropa para enfrentar lo que viene.


Fuente: Clarín


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