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Habla una joven rusa que llegó al país embarazada y según la justicia fue captada por una red de trata


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La investigación por la secta de origen ruso que habría funcionado en Bariloche se convirtió en uno de los casos más complejos del último año para la Justicia federal en Río Negro. La fiscalía acusa a 21 personas de haber integrado una organización criminal transnacional con fines de trata de personas, reducción a la servidumbre y otros delitos.

A pesar de las múltiples pruebas que existen en el expediente, una de las jóvenes, que para los investigadores fue captada por esta red, dio su versión de los hechos en una entrevista exclusiva con TN , y, lejos de reconocerse como víctima, sostiene que viajó a la Argentina por decisión propia y que nunca fue explotada .

Según relató Elena Makarova , llegó a la Argentina escapando de una relación violenta en Rusia . Buscaba tranquilidad, estabilidad emocional y un entorno seguro para transitar su embarazo. Eligió Bariloche para instalarse durante algunos meses, donde asegura que llevó “una vida tranquila”, con caminatas al aire libre, buena alimentación y descanso.

“Tenía como objetivo descansar y recuperarme mentalmente después de lo que me pasó. La estadía en Argentina, en Bariloche, no presentó ningún problema. Todo fue cómodo. Empecé a alimentarme mejor, a caminar más al aire libre y me recuperé mentalmente en tres meses , simplemente disfrutando de que pronto sería mamá“, relató.

En ese contexto, conoció a dos mujeres que luego quedarían involucradas en la investigación judicial. Por un lado, “Angelina” , a quien define como una amiga cercana de su madre y una especie de “hermana mayor” ; y Svetlana , quien oficiaba como traductora . “Ella me ayudaba cuando iba al hospital para traducir mis preguntas a los médicos y sus respuestas, así como los consejos que me daban”, dijo. “Solo a ellas conozco”, remarcó.

La fiscalía, sin embargo, sostiene que ambas forman parte de una organización criminal que habría captado a la joven aprovechándose de su situación de vulnerabilidad. Incluso, a quien ella conoce como Angelina,en realidad tiene otro nombre en Rusia. Elena Makarova niega haber conocido al resto de los acusados.

“ Nunca los vi, no me comuniqué con ellos y de ninguna manera nos une nada . Con Angelina y Svetlana me acerqué mucho, hablaba mucho sobre mis relaciones pasadas, mi embarazo, el bebé y mi futuro. Paseábamos al aire libre, comprábamos ropa para el bebé e incluso le tejí un enterito, pantaloncitos y otras prendas que, lamentablemente, él no alcanzó a usar porque no las llevé al hospital”, recordó.

El caso comenzó a investigarse a partir de una denuncia del personal médico del hospital de Bariloche al que la mujer acudió en marzo del año pasado, cuando cursaba un embarazo de casi nueve meses. Según consta en el expediente, los profesionales advirtieron un “evidente estado de sometimiento” , donde las acompañantes no la dejaban hablar y respondían por ella.

Días después, durante el parto por cesárea, se produjo el episodio alarmante. De acuerdo con la acusación fiscal, las mujeres que la acompañaban intentaron que el recién nacido fuera inscripto con el apellido de Konstantin Rudnev , el presunto líder de la organización, bajo el argumento de que él era el padre y se presentaría más adelante. La maniobra fue rechazada por los médicos y una de las imputadas habría intentado modificar la partida de nacimiento de manera manual.

La joven, en cambio, dio otra versión. A TN contó que fue detenida inmediatamente después de la cesárea, cuando aún estaba bajo los efectos de la anestesia. Dijo que nadie le explicó lo que estaba ocurriendo, que no hablaban su idioma y que le informaron recién en ese momento que era considerada una víctima de trata.

“Estaba muy débil y no entendía qué pasaba. La detención ocurrió inmediatamente después de la cesárea. Todavía no me recuperaba de la anestesia, no sentía las piernas, tenía mucha sed y frío por la pérdida de sangre. El bebé estaba en mis brazos y no sabía cómo alimentarlo porque nadie me explicaba nada y nadie hablaba ruso", recordó.

“Una hora después del nacimiento, llegaron policías y fiscales a interrogarme. Me dijeron que yo era una víctima y que las personas que me rodeaban eran malas . Fue terriblemente aterrador e incomprensible", aseguró.

“Inicialmente no me explicaron nada, simplemente me pusieron una etiqueta de víctima a pesar de mis protestas. No sabía de quién era víctima ni por qué sucedía esto. Tuve que recopilar información en pedacitos a través de las preguntas y declaraciones para entender qué había pasado", sostuvo.

Para el fiscal general Fernando Arrigo , que investiga el caso junto a Tomas Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, el objetivo central de la organización era lograr que el hijo de la mujer fuera inscripto como descendiente de Rudnev para facilitarle el acceso a la ciudadanía argentina . Según explicó, la legislación permite acelerar la naturalización cuando se tiene un hijo argentino, lo que además abriría la puerta a obtener residencia en Brasil.

“Rudnev quería anotar al niño como hijo y darle su apellido. Tenemos serias sospechas de que hay abogados con vínculos con la organización y un alto poder económico detrás ”, afirmó Arrigo en diálogo con TN . El fiscal sostuvo que los cursos que ofrecía el grupo se cobraban a nivel mundial y que las personas involucradas estaban bajo la influencia directa del líder.

Rudnev era el único imputado que permanecía detenido en una cárcel federal, pero esta semana fue beneficiado con la prisión domiciliaria. Está acusado de haber fundado una secta en Rusia en la década del 90 y de haberse fugado de Montenegro, donde era buscado. El resto de los imputados, en su mayoría mujeres, fueron liberadas a fines del año pasado, pero con restricciones y prohibición de salida del país.

El supuesto líder se formó como ingeniero y, a fines de los años 80, en el contexto de la desintegración de la Unión Soviética y el auge de movimientos espirituales alternativos, comenzó a presentarse como un líder místico con supuestos conocimientos esotéricos. En 1989 fundó “Ashram Shambala” en la ciudad siberiana de Novosibirsk, donde se autoproclamó gurú y adoptó distintos nombres espirituales.

La secta se expandió rápidamente durante la década del 90 y llegó a tener presencia en al menos 18 regiones de Rusia, con miles de seguidores. Aunque se presentaba como una comunidad espiritual orientada al yoga, la meditación y el crecimiento personal, con el tiempo comenzaron a surgir denuncias por prácticas coercitivas, abuso de poder y delitos sexuales.

Según investigaciones judiciales y testimonios de exintegrantes, Ashram Shambala funcionaba bajo un esquema de control total sobre sus miembros . Se imponían dietas extremas, ayunos forzados, privación del sueño y aislamiento del entorno familiar.

Además, los seguidores debían entregar bienes y dinero a la organización y someterse sin cuestionamientos a las órdenes del líder, que tenía una autoridad absoluta.

En 2013, un tribunal ruso lo condenó a 11 años de prisión por delitos sexuales cometidos contra seguidoras del grupo, además de otros cargos vinculados al funcionamiento de la organización.

Tras recuperar la libertad, Rudnev habría salido de Rusia y se habría movido por distintos países de Europa del Este. Para la Justicia argentina, también existen indicios de que fue buscado en Montenegro y que logró evadir a las autoridades durante un tiempo, pero mantuvo contactos con seguidores y reorganizó la red en el exterior.

De acuerdo con la acusación fiscal, la llegada de Rudnev a la Argentina no fue casual. La investigación sostiene que intentó reconstruir el núcleo de la organización en Sudamérica , replicando mecanismos que ya habían sido detectados en Rusia.

Para la Justicia, la organización desplegó un modus operandi típico de trata, donde ejercieron “captación mediante engaño, traslado, acogimiento y coerción psicológica” . De acuerdo con Arrigo, se aprovechaban del idioma, del aislamiento y de la dependencia económica. “ Una víctima puede tardar años en darse cuenta de que lo es” , advirtió.

En los allanamientos se secuestraron documentos, poderes firmados por el líder, teléfonos celulares y material que, según la fiscalía, muestra un sistema de control interno , donde había raciones de comida autorizadas, ayunos como castigo, habitaciones cerradas bajo llave y propiedades con ventanas tapadas.

También se investiga si hubo entrega de bienes, rituales internos, la administración del dinero y presiones.

En su testimonio a TN , la joven aseguró que se sintió amenazada, pero no por parte del grupo, sino durante el proceso judicial. Denunció amenazas de un abogado asignado por la fiscalía, obstáculos para elegir su propia defensa y presiones durante los interrogatorios.

Además, contó que tras el parto le sacaron el teléfono y la aislaron de las personas con las que había llegado al país.

Hoy, ya de regreso en Rusia, insiste en que quiere que el caso se cierre y que se le retire la calificación de víctima. “Al regresar a mi país, fue difícil recuperar el ritmo de vida y acostumbrarme a la libertad. Ahora mi bebé tiene su cuna, juguetes y a su familia cerca , pero no puedo calmarme mientras el caso continúe y Angelina y Svetlana sigan detenidas “, expresó.

“Les pido que cierren el caso, que liberen a mi amiga Angelina y que la justicia prevalezca . Mi hijo fue mi gran apoyo . Les deseo fuerza interior y que permanezcan fieles a sí mismos, esperando que nadie tenga que vivir un horror como el que yo pasé“, cerró.

El fiscal informó que la investigación se encuentra en su etapa final, con la recolección y análisis de pruebas digitales de los celulares que fueron secuestrados. Mientras tanto, la Justicia sostiene que existen elementos suficientes para avanzar con la acusación por trata de personas , más allá de que la mujer no se reconozca como víctima.


Fuente: TN


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