
¿Sentiste alguna vez que una amistad se apagó sin que te dieras cuenta? Según Byung-Chul Han , uno de los filósofos más leídos del siglo XXI y autor de “La sociedad del cansancio”, no es tu culpa: el sistema actual nos empuja a perder vínculos y a vivir cada vez más aislados.
En la vorágine diaria, las amistades se desgastan casi sin que lo notemos. El trabajo, las obligaciones y la obsesión por la productividad nos alejan de quienes queremos. Incluso con quienes vemos todos los días, algo empieza a romperse. Cuando queremos darnos cuenta, la relación ya está herida y el dolor es inevitable.
Han sostiene que no hay que culparse por las amistades perdidas. “ El sistema hizo que los demás ya no nos vean, ya no nos escuchen ”, advierte. Para el filósofo, todos estamos atrapados en una lógica que prioriza la autoexplotación y el rendimiento personal por encima de los vínculos reales.
“ Hoy no tenemos tiempo para el otro ”, sentencia Han en su libro “No-cosas”. “El tiempo como tiempo del yo nos hace ciegos para el otro. Solo el tiempo del otro crea lazos fuertes, la amistad y hasta la comunidad”. En la era del “no me da la vida”, estar ocupado es símbolo de estatus, pero también de soledad y agotamiento.
Para Han, la amistad necesita otro ritmo, uno que la sociedad moderna nos robó. El “tiempo del otro” es ese espacio que le dedicamos a alguien sin apuro, sin mirar el reloj, sin pensar en la productividad. Es el tiempo de las charlas largas, de los rituales compartidos, de escuchar y ser escuchado.
La cultura del rendimiento nos obliga a renunciar a ese tiempo y a vivir solo para nosotros mismos. Pero, según el filósofo, sin el tiempo del otro no hay relaciones profundas ni verdadera felicidad .
Han rescata el mensaje de “El Principito” para explicar cómo se construyen los vínculos: “Los ritos son necesarios”, le dice el zorro al protagonista. “Si me domesticás, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo”. Es el tiempo dedicado a la otra persona lo que la vuelve importante.
En un mundo que idolatra lo nuevo y lo inmediato, Han propone volver a ritualizar la amistad : repetir encuentros , compartir rutinas , escuchar con calma . Solo así, dice, podemos “domesticar” la amistad y construir relaciones verdaderas.
El mensaje de Byung-Chul Han es claro: no hay nada más urgente que ese café pendiente con un amigo, ni más importante que escuchar con atención . En tiempos donde la soledad y el aislamiento crecen, rescatar el tiempo del otro es un acto de rebeldía y, quizás, el verdadero secreto de la felicidad.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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