
En muchos hogares argentinos, el bidet fue durante décadas un elemento infaltable del baño. Sin embargo, los cambios en el diseño de interiores, la reducción del tamaño de los ambientes y el avance de la tecnología sanitaria marcan un quiebre claro: 2026 se perfila como el año de su fin .
La alternativa que crece con fuerza son los inodoros inteligentes con bidet integrado , un sistema que combina ambas funciones en una sola pieza y promete transformar por completo la experiencia en el baño.
El principal motivo es el aprovechamiento del espacio . Al integrar el bidet dentro del inodoro, se libera superficie útil , algo clave en departamentos modernos y baños cada vez más compactos. Pero no es la única ventaja.
Estos equipos incorporan tecnología que mejora la higiene y la comodidad:
Todo se controla desde un panel lateral o control remoto, lo que elimina la necesidad de trasladarse de un artefacto a otro.
A diferencia del bidet clásico, los inodoros inteligentes están diseñados para optimizar el uso de agua . Muchos modelos utilizan sensores que ajustan el caudal según el uso, lo que los vuelve más eficientes y sustentables.
Además, al tratarse de un sistema integrado, se reduce el contacto con superficies, un punto cada vez más valorado desde la pandemia en adelante. Para muchos usuarios, esta mejora en la higiene es el factor decisivo para dejar atrás el bidet tradicional.
Arquitectos y diseñadores de interiores coinciden en que los inodoros inteligentes ya no son un lujo exclusivo. En 2026, empiezan a verse como una solución estándar en baños modernos , tanto en viviendas nuevas como en reformas.
“El bidet ocupa espacio y rompe la línea estética del baño. El inodoro con bidet integrado permite un diseño más limpio, minimalista y funcional”, explican especialistas en arquitectura sanitaria.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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