Una embarazada asesinada por sicarios y un intendente en la mira



Romina Aguilar murió sin saber que estaba embarazada. El 30 de enero de 2016, cuando salía de su casa en la ciudad de San Luis, dos hombres en moto la interceptaron, la arrastraron unos 10 metros por el asfalto, la ejecutaron de dos disparos y escaparon sin robar nada. Diego Lorenzetti, su esposo y el intendente de La Calera, fue el primero en salir a pedir justicia. “Que caiga quien deba caer”, dijo entonces el hombre, que apuntaba a una “venganza política” en su contra. Pero un mes después, la causa dio un vuelco y lo detuvieron sospechado de ser el autor intelectual del asesinato.

Hubo un juicio por el caso, que empezó en diciembre de 2019 y después de más de 20 audiencias y 60 testigos en julio de 2020 llegó a un veredicto absolutorio para el viudo por el beneficio de la duda y a una condena de 20 años de prisión para los dos sicarios, Edivaldo de Oliveira Pereira y Leandro Vílchez, aunque actualmente ninguno de ellos está preso.

A 8 años del crimen de Romina, el caso que parecía cerrado podría sumar un nuevo capítulo. Es que tras las apelaciones de la Fiscalía y de las defensas de los condenados, el Superior Tribunal de Justicia decidió en octubre de 2021 anular aquel fallo y convocar a un nuevo debate oral, previsto para los primeros días del mes de abril.

En diálogo con TN, Marcos Juárez, el abogado de Diego Lorenzetti, se refirió a la nueva instancia y puso en duda el comienzo del segundo juicio debido a que “aún está pendiente un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nacion”. Pero además, el letrado remarcó que “no existe ningún elemento probatorio serio ni contundente” que incrimine a su defendido.

Por otro lado, Juárez desestimó la que fue la principal hipótesis de este caso. “Entiendo por mi experiencia de más de 30 años en Derecho penal que no se trató de un crimen por encargo porque no existe lo principal: el móvil o motivo”, sostuvo.

Tras haber estado detenido cuatro años y medio por esta causa, Lorenzetti recibió con sorpresa la anulación del primer debate, y también con algo de bronca. “Lo único que genera (la realización de un nuevo juicio) es volver a abrirle la herida a mi hijo y a la familia de Romina, es reabrir un duelo que ya habían terminado”, subrayó a TN.

El crimen de Romina Aguilar

Faltaban unos minutos para las 6 y media de la mañana del 30 de enero de 2016 y Romina, como lo hacía todos los sábados, salió de su casa en la ciudad de San Luis para ir a La Calera, donde cursaba las últimas materias de la escuela secundaria a través del programa Plan de Inclusión Educativo (PIE).

La joven acababa de bajar de su camioneta para cerrar el portón del garaje cuando la sorprendieron dos sujetos a bordo de una moto de 110 cilindradas. Uno de ellos fue directamente hacia la víctima y disparó una vez.

Herida, la mujer trató de arrastrarse hacia su casa en busca de refugio y fue ahí cuando el asesino la remató en el piso. El segundo proyectil le impactó en la cabeza y la mató en el acto.

Los dos hombres escaparon después sin llevarse nada. El vehículo de Romina quedó en la vereda, en marcha y con las llaves puestas. Tampoco se llevaron su cartera ni su alianza.

El crimen de Aguilar fue el primero en la historia del pueblo.

Dos sicarios, la confesión y la hipótesis de un crimen por encargo

El 29 de febrero de 2016, a casi un mes del hecho, entró en escena Edivaldo de Oliveira Pereira. “El brasileño”, como lo apodaban, se entregó y confesó que junto con Leandro “El Bocón” Vilchez eran los responsables del asesinato de Romina Aguilar.

Según su testimonio en ese momento ante la jueza de la causa, Virginia Palacios, había sido el esposo de la víctima quien les había ofrecido 100 mil pesos a cambio de matar a su mujer.

El 1 de marzo, Lorenzetti fue detenido acusado de ser el instigador del crimen de su esposa y 30 días después cayó Vilchez, a quien “El brasileño” había señalado como su cómplice.

La defensa de Lorenzetti

“Soy inocente. Jamás se me ocurriría matar a nadie y menos a la madre de mi hijo, el sostén mío en las buenas y en las malas”, fueron las primeras palabras de Lorenzetti. Ante la Justicia, y delante de las cámaras también, aseguró que al momento del hecho con Romina se habían “reencontrado como pareja”, estaban buscando su segundo hijo y planeaban irse de vacaciones en familia. De hecho, aunque ninguno de ellos lo sabía todavía, cuando la mataron Aguilar estaba embarazada de tres semanas.

Desde el inicio de la investigación, el intendente de La Calera manifestó sus sospechas de que el asesinato de su esposa había sido una venganza política. En ese sentido, indicó que ya lo habían amenazado en cuatro oportunidades antes del crimen, pero que no lo denunció porque creía que sólo buscaban asustarlo.

“Toda la investigación se armó a partir de la declaración forzada del imputado Edivaldo Oliveira Pereyra, quien según sus propios dichos fue detenido por la policía, amenazado y obligado a prestar esa declaración”, explicó ahora el abogado Marcos Juárez a este medio.



Y completó: “A partir de ahí se monta la imputación de Diego Lorenzetti sin ningún otro elemento que avale los dichos del imputado, que como se vio en el juicio había mentido porque ni siquiera el relato brindado coincidía con la prueba criminalística o la escena del crimen”.

En julio de 2020, los jueces absolvieron a Lorenzetti por el beneficio de la duda, mientras que condenaron a 22 años de prisión a de Oliveira Pereira y Vílchez, aunque sólo estuvieron presos hasta marzo de 2022, cuando recuperaron la libertad bajo fianza.

La decisión del Superior Tribunal de Justicia de realizar un segundo juicio fue un baldazo de agua fría para el entorno de la víctima. Para ellos, así lo describieron, enfrentar un nuevo debate significa “someterse a un calvario” y por esto la defensa hizo una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), que aún no se resuelve.

“Yo creo que no se va a hacer Justicia”, afirmó Lorenzetti, entre resignado y dolido. Pero enseguida aclaró: “Sí va a haber una justicia divina”.

El recuerdo de por vida

Desde aquel sábado 30 de enero nada volvió a ser igual. “La imagen que tengo de ella en el piso, esa foto, es de por vida. Como tampoco me saca nadie los cuatro años y medio que estuve detenido”, lamentó Lorenzetti, en diálogo con TN. No obstante, en medio de toda la situación, la familia de Romina estuvo a su lado y lo defendió desde el primer día de las acusaciones. El pueblo también lo acompañó, por lo que al salir de la cárcel volvió a postularse para intendente de La Calera y ganó la elección. “La gente nunca dudó de mi”, destacó.

Lorenzetti también pudo en los últimos años rehacer su vida amorosa, formó una nueva pareja y fue papá de una nena, pero asegura que el recuerdo de Romina va a estar con él toda la vida. “Yo me crié con ella, fui su primer novio y estuvimos juntos 17 años”, relató.

“La mejor manera de recordarla es cuidando a mi hijo, que no le falte nada, como hacía ella”, reflexionó sobre el cierre de la entrevista. Ese hijo, contó Lorenzetti, está por cumplir 24 años, trabaja en una fábrica, esta en pareja y a punto de ser papá: “Extraña a su madre todos los días, pero ya aprendió a vivir así, hace más o menos dos años que él empezó a vivir”.



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