Misterio y novedades acerca del crimen de una madre y su hijo en un campo de Chascomús



María Eugenia Suarez (46) y su hijo Ignacio Reddy (11) fueron ultimados en un campo llamado “Los Pinos” el viernes por la noche y el padre del menor, y pareja de la mujer, Adolfo Reddy aún permanece desaparecido por lo que se transformó en uno de los sospechosos junto a su hijo mayor.


La autopsia sobre María Eugenia reveló un disparo sobre la nuca a una distancia menor a 25 centímetros lo que causó una muerte instantánea.


En tanto, Ignacio Reddy (11), hijo de Suárez y el Reddy, presentó “un solo disparo en el abdomen y diversos golpes con un elemento duro en la zona del cráneo y la cara que le produjo varias fracturas”, señaló un investigador.


Los policías, al llegar, lo encontraron con vida y lo llevaron de urgencia al Hospital San Vicente de Paul de Chascomús, lamentablemente, el pequeño no logró sobrevivir y falleció horas más tarde.


El arma usada fue de calibre 22 y se halló una muy similar dentro de un vehículo del hijo de un matrimonio anterior de Diego Adolfo Reddy.


Todo se descubrió gracias a un vecino que escuchó las detonaciones y le pareció extraño que sucedieran cerca de las 21 del viernes.


“El hombre sigue desaparecido, era baqueano de la zona, conoce los caminos y parajes donde estaba la estancia”, relataron.


En uno de los procedimientos se peritó una camioneta propiedad de un hijo de Reddy con una pareja anterior, en cuyo interior se incautó una carabina del mismo calibre que fue utilizado para dar muerte a las dos personas, por lo que los investigadores procuran establecer si el arma secuestrada fue la utilizada para cometer el doble crimen.


“El rodado fue utilizado para ir al campo y regresar al domicilio. No estaba abandonado”, explicó un investigador.


El fiscal Robert contó que “la familia se movilizaba en una camioneta que estaba guardada dentro de uno de los galpones de la estancia”, lo que les “da la pauta de que si esta persona se retiró del lugar, lo hizo por sus propios medios”.


“Con los vecinos que hemos podido hablar nosotros no nos daban cuenta de una relación conflictiva, en principio, entre el matrimonio. De hecho, estaban preparándose para irse de viaje para pasar las fiestas en una localidad balnearia”, aseguró el funcionario judicial y añadió que “no se registraban en principio antecedentes entre la pareja”, de denuncias por episodios de violencia de género.


En tanto, en el interior de la propiedad no se encontraron los ambientes revueltos ni faltantes de dinero o de otros elementos de varios de la familia dueña del lugar.


El fiscal a cargo de la investigación, Jonatan Roberts, afirmó que no se descarta ninguna hipótesis.


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