Un comisario se mató poco después de robar siete sobres de jugo y un frasco de gel para el cabello

 


Un comisario de la policía bonaerense, de 41 años, que se desempeñaba en la zona de Hurlingham fue hallado con un balazo en la cabeza dentro de su automóvil en el barrio Villa Mitre, de Bahía Blanca. El hecho se investiga como un posible suicidio.


A partir de la reconstrucción del hecho realizado por los funcionarios del Ministerio Público de Bahía Blanca, se determinó que el jefe policial había sido apresado un día antes, cuando robó siete sobres de jugo y un frasco de gel para el cabello del autoservicio que funciona en la Cooperativa Obrera, situada en Sócrates al 2600.


Un efectivo que cumplía el servicio de policía adicional en la zona fue alertado por uno de los empleados del autoservicio. Cuando el comisario, que estaba sin el uniforme porque estaba de franco, pasó por los arcos de sensores con los mencionados productos, sonaron las alarmas y quedó en evidencia por el robo.


Al escuchar las alarmas, el comisario intentó huir y fue perseguido por el policía que custodiaba la zona comercial. Durante la persecución, el jefe policial se descartó de la mercadería que había robado instantes antes. Al llegar a Misioneros al 800, el comisario fue apresado y llevado a la seccional 4ta. de Bahía Blanca. Al mismo tiempo, otros policías secuestraron los siete sobres de jugo y el frasco de gel para sumarlos como prueba en el sumario.


Debido a que el delito por el que acusado es excarcelable, el comisario fue liberado, después que los efectivos de la seccional con jurisdicción en el lugar del hecho, consultaron con el fiscal, quien calificó el caso como hurto y no como robo debido que el imputado no ejerció violencia.


Hoy, por la mañana, cuando no habían pasado 24 horas del robo, un vecino del Paraje Calderón alertó al número de emergencias 911 sobre el hallazgo de un cuerpo a pocos metros de un automóvil Renault Clío. Cuando los policías llegaron al lugar, comprobaron que el cadáver correspondía al comisario Luis Zelarrayán, de 41 años, quien tenía domicilio en Bahía Blanca, pero se desempeñaba en una de las seccionales de Hurlingham, en el Gran Buenos Aires.


Al revisar la escena de la muerte, los funcionarios judiciales hallaron indicios que avalarían la presunción de un suicidio. Esta hipótesis se fundó en elementos que indiquen la presencia de otra persona en el lugar del hecho. Además, el cuerpo tenía una herida de arma de fuego en el costado izquierdo del cráneo.


Además, el arma reglamentaria del comisario fue hallada en su mano y los peritos comprobaron que había sido disparada recientemente. Otro elemento que abonaría la presunción de que el comisario habría tenía la voluntad de quitarse la vida fue el hecho de que tuvo carpeta psiquiátrica hace dos años y que, además estaría padeciendo una situación de depresión.


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