Luchaba contra un cáncer y la mató su único hijo cuando supo que se iba a casar



"Mara" era una luchadora. No se dejaba vencer así nomás. Luchaba contra un cáncer despiadado. Puso un negocio y le costó mucho, pero también salió adelante. Lo que no esperó jamás es que su propio hijo, su "niño eterno", como lo describía, la iba a asesinar, a pesar de sus antecedentes violentos. A ella y su pareja, un hombre que la había acompañado para superar cada obstáculo.

El sábado pasado, Tamara Georgina Marionsini (53) estaba en su casa con Silvio Rubén Martini (65), en la calle Vera Mujica al 4800, en la zona oeste de Rosario. Una empleada de la granja que tenían fue a verlos porque no respondían los mensajes ni los llamados telefónicos.

Fue esta persona la que se topó con la brutal escena de un doble crimen. Cuando llegó la Policía, el asesino escapó por el patio trasero, trepando al techo de un galpón lindero. Era Mauricio Cristian Marionsini (33), el único hijo de la mujer y papá de mellizas de 11 años.



El sospechoso, que escribió su plan criminal en un papel, había llamado a un Uber y se llevó una mochila en la que juntó todo el dinero que encontró en la propiedad, inclusive el que había en la caja fuerte del negocio.

La principal hipótesis de los investigadores que el hombre se quería quedar con la casa de su mamá. Ya había protagonizado al menos un incidente con ella, que lo denunció por haberla golpeado y mordido la cara. "Te voy a matar", cuentan que la amenazó.

Lo insólito es que él también le hizo una contra denuncia, porque la mujer tenía un revólver en su casa, atemorizada de lo que pudiera pasarle.

"La denunció para desarmarla y poder hacer lo que hizo", advirtió Rubén Enrique Martini (36), uno de los cinco hijos del hombre, quien lamentó que su padre "la ligó de rebote".

En un papel que encontraron escrito de puño y letra, el asesino dejó una hoja de ruta de lo que sería su macabra obra. "3 AM se va Juan", indicó, por el empleado de la granja. Luego que mataría primero a su "vieja" y finalmente a "Sil".

"Mauri" Marionsini había logrado entrar a la Prefectura Naval Argentina (PNA) de la ciudad de Rosario, donde trabajó algunos años. Se separó de la madre de sus hijas. Además, vivió un tiempo en Miami, adonde llegó para acompañar a otra mujer y se desempeñó como personal trainer y en gimnasios. Sin embargo, se terminó peleando con ella también y decidió volverse a Rosario.

La víctima había criado sola a su hijo, que llevaba su apellido, ya que el padre murió. Puso un pequeño kiosco y fue creciendo de a poco. Hace unos tres años se conoció por Facebook con Martini, que era dueño de una metalúrgica en la que vendía artículos sanitarios y para gimnasios, como pesas y discos, entre otros, hasta que se jubiló y la dejó en poder de sus hijos.

"Tenían planeado casarse en marzo. Como él se quedaba sin nada, se volvió loco. Ya había publicado la casa para venderla, también los freezers y las heladeras que había en la granja", le dijo a Clarín uno de los hijos del hombre, al que apodaban "Pelado" o "Chiche".

Según los allegados, Mauricio "estaba perdido por la droga y hasta cocinaba ketamina en la casa".

Rubén sumó un dato estremecedor: "Antes de matarlos, los torturó a los dos porque mi viejo tenía una caja fuerte en la casa, pidiéndole la combinación, las contraseñas de las claves bancarias".

"Se fugó por los techos, con todo el efectivo de la caja fuerte, la que había en la granja, los celulares de los dos", aseguró.

Las fuentes dijeron a este diario que el sospechoso estuvo todo el día contestando mensajes haciéndose pasar por su mamá y la pareja.

"Simplemente él. El hombre que acompañó cada minuto mi proceso en mi enfermedad, en mis alegrías, en las buenas y aún en las malas nos divertimos, nos acompañamos, nos amamos profundamente. No me imagino mi vida sin él. Mi compañero, mi amor, mi mundo. Amarte hasta el último de mis días", había posteado la mujer en Instagram el 29 de agosto de 2022.



"Mara" había puesto un emprendimiento de comidas rápidas para los fines de semana, junto al hombre. Se llamaba Mc Mara. Además, estaba a cargo de la granja "Lo 'e la Mara", que había arrancado como un maxikiosco.

Hace unos seis meses se había sometido a la última sesión de quimioterapia por un cáncer de mamas.

El sospechoso utilizó el celular de la víctima para responder un mensaje a la empleada de la granja. Intentó engañarla. "No vengas, me peleé con Silvio", escribió. A Juan le dijo que "Mara" se había quebrado la cadera y que su pareja la había llevado al hospital.

Como los mensajes eran de texto, esto llamó la atención de los empleados por un detalle: "Mara" era de enviar audios.

Luego de escapar, el ex prefecto se tomó un remís y lo vieron bajar en la calle Bulevar Oroño. El fiscal Alejandro Ferlazzo, de la Fiscalía Regional 2 de Rosario, ordenó su captura y difundió su imagen en la que solicitó "la colaboración de la población" para localizar al prófugo.

Este martes lo detuvieron en inmediaciones de la terminal de ómnibus de Rosario tras un llamado al 911. De allí lo trasladaron a la comisaría 7ma.

Estaba tomando una bebida alcohólica en el banco de una plaza y no llevaba ningún arma. Tenía una mochila, en la que había ropa, un celular y una notebook, entre otras cosas.

La autopsia a las víctimas, según contaron las fuentes a Clarín, reveló "múltiples heridas de arma blanca". Los apuñaló por la espalda y en distintos lugares.

A "Mara" la hallaron al lado de un freezer, tapada con bolsas de consorcio. A Martini lo encontraron en un pequeño cuarto del fondo de la casa, desnudo, con numerosas lesiones, incluidos sus brazos, lo que hace presumir que se defendió.



Ferlazzo sostuvo que la intención del hijo de la mujer era aparentemente vender la casa de su madre y un vehículo para viajar a Perú.

"No quería que se casen", confirmó una allegada a "Mara", quien le había confesado: "Yo sé que algo malo va a hacer". Y cumplió.



Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo