Conoció a una chica, se fueron juntos y el dueño del boliche lo mató por “celos”

 



En la madrugada del 16 de enero de 2003 el exitoso empresario Horacio Conzi, dueño de uno de los restaurantes más exclusivos de San Isidro, persiguió en su camioneta 4x4 a un joven de 23 años que se había ido en un remis con la mujer que él había intentado conquistar minutos antes en su negocio. Disparó 14 veces contra el auto en el que viajaban y mató casi en el acto a Marcos Schenone.

La Justicia lo condenó a 24 años y nueve meses de cárcel por ese homicidio, pero en las últimas horas, sobre el aniversario número 20 del crimen y después de que le hubieran revocado la prisión domiciliaria por “desobediente”, Conzi volvió a pedir que se le otorgue el beneficio de libertad anticipada.

“No es la primera vez que hace este tipo de pedidos, yo espero que lo sigan dejando ahí adentro”, dijo a TN María Eugenia Schenone, una de las hermanas de Marcos. No obstante, Conzi ya tiene cumplidas de manera holgada las dos terceras partes de su sentencia y a punto de agotar la pena, la familia de la víctima empieza a hacerse a la idea de que el asesino vuelva a la calle.

“Falta todavía, pero sabemos que va a pasar”, admitió María Eugenia. Y lamentó: “Pero, por otro lado, uno se alarma en cierta forma. Tenés un poco de miedo porque tenés familia y no querés perder a nadie más”.

Un ataque de celos y una venganza criminal

La noche que lo mataron, Marcos Schenone había ido con un amigo a Dallas y allí conoció a Paula, una joven que había ido al lugar acompañada por su grupo de amigas. Tomaron un par de tragos, bailaron y se dieron algunos besos, sin siquiera sospechar la carrera contra la muerte que iban a protagonizar poco después.

Es que más temprano esa misma chica había conversado y después evitado al dueño del local, Conzi, quien se había vuelto demasiado obstinado en su intento por conquistarla. Por eso, cuando el empresario advirtió que Paula y la víctima estaban juntos, se enfureció por los celos y ordenó a sus empleados que los echaran del restaurante.



Los jóvenes no discutieron ni insistieron para quedarse. Por el contrario, pidieron un remis y salieron los cuatro, Paula, Marcos, una amiga de ella y otro de él, a esperarlo en la puerta.

Persecución y 14 disparos para matar a todos

Cuando el auto llegó a buscarlos, los jóvenes emprendieron viaje por la avenida Libertador hacia el Norte y Conzi, de acuerdo a la reconstrucción que se pudo probar en el juicio, salió unos minutos más tarde en su camioneta Jeep Cherokee con dirección a Capital, pero después giró en “U” abruptamente y empezó a perseguir al grupo.

El empresario los alcanzó a la altura de Beccar y disparó contra el vehículo en el que viajaban 14 veces con una pistola 9 milímetros. Tenía la evidente intención de matarlos a todos, pero fue Schenone quien se llevó la peor parte del ataque.

Marcos llegó a decirle a Paula que se agachara y cubrió con su propio cuerpo el de la chica que acababa de conocer. Recibió tres de los 14 tiros y murió casi en el acto, apenas segundos después de identificar al asesino.

Paula sufrió dos disparos en un pie, su amiga uno en la mano y el remisero fue alcanzado por dos balazos en los muslos. El único que salió ileso fue el amigo de Schenone. Por su parte, el asesino disparó, huyó de la escena del crimen y después reapareció en Dallas para hacerse ver por testigos y tener así su coartada.

Fuga, condena y domiciliaria

Conzi estuvo prófugo 57 días hasta que lo detuvieron en Mar del Plata. Para los investigadores, el empresario actuó en medio de un ataque de celos tras ver que la víctima estaba con la mujer que él había tratado de seducir sin éxito. Ese fue el móvil para perseguir y matar. Pese a las pruebas que lo acorralaron, nunca se arrepintió por haber asesinado a Schenone.

En 2005 la Justicia lo condenó a 25 años de prisión, aunque después le redujeron la pena tres meses. Dieciseis años más tarde, en 2019, Conzi accedió a la prisión domiciliaria por una arritmia cardíaca, ya que no podía recibir el tratamiento que necesitaba dentro de la cárcel.

El beneficio, sin embargo, no le duró demasiado. Y el responsable de cambiar esa situación no fue otro que él mismo, con un posteo que compartió en su perfil de Facebook. “Qué lindo estar en casa, vida nueva, empresa nueva, saludable 1000%, estoy intacto a pesar de todo, gracias a mi filosofía de vida no me he contaminado, todo lo contrario y además salvé muchas vidas, más de 20 diabéticos y 11 cancerígenos”, escribió. Los Schenone desconocían que el asesino de Marcos hubiera salido de la cárcel. Se enteraron de la decisión judicial por esa publicación en las redes sociales.

Tenía arresto domiciliario, pero salió a pasear las cabras

En junio de ese mismo año, Conzi volvió a ser noticia por arrancarse la tobillera electrónica con la que debían monitorear sus movimientos y abandonar la casa de su hermano Hugo, donde estaba arrestado.

Una vez más, fueron los propios Conzi los que expusieron la falta cuando empezó a circular en las redes sociales un video en el que se podía observar al homicida condenado paseando a un par de cabras por la calle, violando la perimetral.

Las imágenes las había grabado y compartido Hugo Conzi, quien intentó defender después a Horacio argumentando un supuesto edema y la consecuente necesidad de “aflojar” la tobillera. Su versión no convenció y la Justicia revocó el beneficio.

Dos años después, su defensa volvió a pedir la libertad condicional por “problemas de salud” de Conzi, derivados de un ACV, que habrían empeorado en prisión. También dijeron que el empresario tenía que operarse del corazón, pero el planteo fue rechazado.

A fines del año pasado, volvieron a intentar sacar a Conzi de la cárcel. Fue en noviembre cuando presentaron el nuevo pedido de libertad condicional debido a que lleva preso más de 20 años. Es decir, casi la totalidad de su condena. Tampoco funcionó.

Conzi, en la cárcel: vegano militante, cursos de nutrición y mensajero de Dios

Tras un paso por la Unidad Penitenciaria Nº 21 de Campana, actualmente Conzi se encuentra detenido en la Unidad 48 de San Martín, donde entre otros tantos ya hizo cursos de enfermería, pintura, albañilería, carpintería, plomería, electricidad, jardinería, apicultura y panadería.

El emprensario también cambió su forma de alimentarse en prisión. Se hizo vegano y hasta dicta cursos de nutrición para el resto de los reclusos en el penal.

En otras épocas, el homicida demostró cierto fervor místico. De hecho, unas semanas después de matar a Schenone, se supo que había empezado a trabajar en un libro sobre Jesucristo. Entonces Conzi decía que sus escritos llevaban un “mensaje divino destinado a evitar la Tercera Guerra Mundial”.

Incluso, se comparó con Galileo Galilei (“ambos somos genoveses y acuarianos”, argumentó) y dijo que Dios le avisó que iba a estar “involucrado” en un crimen.

“Conzi es un asco de persona”

Mientras la jueza García Maañón espera unos informes para resolver el planteo de la prisión domiciliaria presentada por la defensora oficial de Conzi, María Eugenia Schenone se aferra a la recepción que tuvo este tipo de pedidos anteriormente en la Justicia, y dice: “Espero que los sigan rechazando, que lo sigan dejando ahí adentro (en la cárcel)”.

Con preocupación y miedo ante la posibilidad cada vez más cercana de que Conzi vuelva a estar en libertad, la hermana del joven asesinado por el empresario no descarta que este tome alguna represalia en contra de su familia. “De la forma que actuó con Marcos todo es viable, es un asco de persona”, dijo a TN.

Conzi nunca se arrepintió de lo que hizo. Paula, la chica que estaba con Schenone la noche trágica, no se acercó jamás a la familia después de aquello. “En ese momento fue todo tan horrible, estábamos como metidos en una película en la que nunca quisimos estar y yo lo único que hacía era apoyar a mis papás”, recordó María Eugenia.

“Empezás a vivir otra vida”

Marcos era el menor de cuatro hermanos. Sus padres, Eugenio y Elsa, se dedicaron a buscar justicia hasta que murieron, en 2010 y 2018 respectivamente. “Todo se derrumba”, afirmó María Eugenia, que hoy tomó la posta de ellos como una suerte de vocera, para que Marcos siga presente en la memoria colectiva.

“Me hubiese gustado que le dieran cadena perpetua”, sostiene en relación al asesino. Porque la condena para ellos, su familia, sí que lo fue. “Empezás a vivir otra vida después de algo como lo que nos pasó, una vida llena de miedos”, concluyó.