Una jauría mató a un trabajador de 53 años

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Esta vez, el hecho ocurrió en la entrada del Parque de Tecnologías Ambientales, donde Néstor Daniel Morales trabajaba en el control del ingreso al predio. Allí son depositados y tratados los residuos que recogen los camiones en los domicilios particulares.

El lugar está ubicado en la localidad de La Bebida, el departamento Rivadavia, a unos 10 kilómetros de la capital provincial. La zona es abierta y descampada y allí fueron vistos entre 10 y 15 perros que, según los testigos, “deambulaban por la zona desde hace días”.

Los relatos de los compañeros de trabajo de Morales, que presenciaron el ataque, contaron que escucharon "ladridos y gritos desesperados de una persona", y salieron a ver qué ocurría. Desde una camionera vieron cómo "los animales atacaban a Néstor, que estaba en el piso con la ropa desgarrada, con muchas heridas y ya ni se defendía".

Según el relato, los compañeros alejaron a los perros a pedradas y luego llevaron a la víctima al Hospital Marcial Quiroga. Pero "había perdido mucha sangre y tenía grandes heridas, por lo que falleció antes de llegar", dijo uno de ellos.

La controversia por la responsabilidad del Estado

Por el caso de Morales, el gobierno provincial deslindó las responsabilidades del caso en la Municipalidad de Rivadavia.

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La comuna, a su vez, respondió que “la problemática de los perros callejeros” no es suya sino de la Secretaría de Ambiente, dependiente del Ejecutivo sanjuanino.

“En Rivadavia ocurren estos hechos hace años”, aseguró Francisco Guevara, titular de la Secretaría de Ambiente que había empleado a Morales. Pero el funcionario no sólo deslindó responsabilidades en la comuna sino también en la sociedad. "Se están atravesando ahora las consecuencias de la irresponsabilidad de la sociedad y el resultado de años y años con problemas que generaron la existencia de jaurías peligrosas".

El intendente de Rivadavia, Fabián Martín, emitió un comunicado en el que expresó que su municipio “no tiene absolutamente ninguna responsabilidad de los hechos”, sino que la “responsabilidad y competencia exclusiva de la Secretaria de Estado de Ambiente", que admistra el predio donde ocurrió la muerte.

Guevara, por su parte, aseguró que para el gobierno provincial “el tema de los perros viene siendo uno de los pilares de la gestión”. Dijo que instruyó a la población sobre “la tenencia responsable de mascotas”, puntualizó que instaló quirófanos veterinarios móviles porque “la clave es esterilizar” y aseguró que entregó a los municipios elementos para que tengan “al menos un departamento de zoonosis”.

“En estos primeros tres meses de gestión, pusimos todos los elementos necesarios para poder avanzar. Pero, claro, los resultados de estas medidas se ven en el largo plazo", señaló al Diario de Cuyo.

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Otros ataques de jaurías

La noticia de la muerte de Morales sacudió la agenda pública provincial porque no es el primer hecho en su tipo. En noviembre del año pasado, Florencia Ledesma, de 23 años, había salido a correr por los alrededores de su casa, en el departamento Albardon, y fue atacada por una jauría.

Los animales le mordieron las piernas, los brazos y, a pesar de ello, la víctima logró escapar del lugar. Los perros volvieron a alcanzarla y ella logró llamar por teléfono a su hermano, quien al llegar la encontró mal. “Ya no podía ni hablar" y a los pocos minutos murió, contó el hombre.

Diez días después de que Ledesma falleciera, una adolescente de 15 años vivió una situación similar en el Barrio Los Horcones, del partido de Rawson. La joven fue atacada mientras andaba en su bicicleta. Los perros la tiraron al suelo y mientras la mordían un vecino logró salvarla.