Atacó a un parrillero con la pala para acomodar las brasas y lo dejó en coma



La familia, los vecinos, los amigos del hombre que hacía las “bondiolas más ricas de la ribera” en un chulengo improvisado, todavía no entienden. “Andate flaco. Dejate de joder!”, fue lo último que le escucharon decir en una discusión en plena vereda de 162, entre 18 y 18, en la siesta del 16 de abril pasado.



Después, los gritos desgarradores, desesperados, de la víctima, que trataba de escapar de la embestida. Pero nadie sabe los motivos.

Es una intriga enorme, como la brutalidad de los golpes que Ismael Martínez (35) le aplicó con la pala que usaba “El Tata” para acomodar las brasas. Lo golpeó en la cara, la cabeza y el cuerpo con extrema crueldad. “Si no lo empujábamos y lo sacábamos entre varios, lo mataba ahí mismo”, dijo a la Justicia un vecino.

Por la virulencia de los golpes, Muñoz tuvo desprendimiento de uno de los globos oculares, hundimiento de cráneo y quebraduras en el maxilar. Además, mientras estaba en el piso recibió patadas y más palazos.

El atacante es el hermano de Osvaldo “El Karateca” Martínez, el hombre que estuvo detenido e imputado como autor del cuádruple crimen de La Loma, un episodio en el que mataron a cuatro mujeres en un departamento ubicado cerca del centro de La Plata, en noviembre de 2011. La Justicia lo absolvió de todos los cargos, pero pasó seis meses con prisión preventiva.

Ismael Martínez está ahora detenido por “tentativa de homicidio agravada”.

“Tenemos testimonios que lo ubican en el lugar y en el momento del ilícito. Y otros elementos que complican su situación procesal”, dijeron a Clarín en la fiscalía a cargo de Cecilia Corfield, que tiene a su cargo la investigación.

El 14 de abril, poco después del mediodía, “El Tata” limpiaba la parrilla después de otra jornada de trabajo en su comercio informal. Muñoz improvisó un mostrador para comida al paso en la vereda de su casa, a 15 cuadras del centro de Berisso. Lo hizo cuando la pandemia comenzó a ceder la presión y se reanudaba el movimiento social en el barrio.

Casi no había clientes. Por eso no se sabe cómo se inició la discusión que derivó en la atroz golpiza. “Cuando me permitieron verlo, en la terapia, no lo reconocí. Me tuvieron que decir cuál era mi tío”, le dijo a Clarín Cecilia Muñoz, sobrina de “El Tata”.

Cuando el grupo de vecinos que escuchó los gritos se acercó y separó a Martínez, el parrillero estaba tendido sobre el piso con la cara desfigurada. Desde que lo llevaron en un auto particular al hospital permanece en terapia intensiva, en coma inducido.

El estado de salud

Los médicos le diagnosticaron pérdida del globo ocular y el otro ojo será evaluado una vez que logren estabilizarlo. El último parte informa que sigue estado crítico, grave y estable. Es una pelea minuto a minuto contra la muerte.

Muñoz es jubilado ferroviario y vive solo en la casa que improvisó como local gastronómico en la parte de adelante. En el terreno construyeron dos departamentos sus sobrinas. Está separado y desde que se jubiló se las rebusca con trabajos informales: antes del COVID hacía y repartía empanadas en Villa España, una barriada de casas bajas, de construcciones humildes donde viven empleados, comerciantes y gente de oficios diversos.

A menos de 200 metros, está la casa de la familia Martínez. Osvaldo, "El Karateca”, ya no vive allí. Después de su absolución, en julio de 2014, recuperó su trabajo en la Destilería La Plata de YPF y formó una familia.

Fue -durante varios meses- el principal sospechoso de los asesinatos de Micaela Galle (11), su madre Bárbara Santos (29), su abuela Susana de Bárttole (63) y una amiga de las mujeres, Marisol Pereyra (35). Fue un horroroso cuádruple femicidio consumado en noviembre de 2011 en el barrio La Loma de la capital provincial.

Según consta en el expediente, ocurrió entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de ese mes en un departamento, tipo PH, ubicado en calle 28, entre 41 y 42, de La Plata. Allí encontraron masacradas a golpes y puñaladas las tres mujeres y la niña.

A los pocos días Martínez, que era el novio de Bárbara Santos, fue detenido por primera vez y liberado 38 días después. Sin embargo, el 3 de mayo de 2012 volvió a quedar preso después de la aparición de un nuevo imputado, Javier “La Hiena” Quiroga, un adicto que terminó condenado por los asesinatos.

Ismael entonces tenía 24 años. Acompañaba a su madre, Herminia a los tribunales y a los canales de TV para explicar la inocencia del muchacho. “Entonces, se lo notaba temperamental. Tuvo algunos cruces con los abogados”, recordaron este martes en Tribunales.

Ahora Ismael está detenido en una comisaría de Berisso. En los próximos días sería trasladado a una dependencia del Servicio Penitenciario. Herminia deberá volver a transitar esos pasillos oscuros y fríos de los penales provinciales para visitar a su otro hijo.