La invasión de un lagarto argentino pone en alerta a los Estados Unidos

El reptil puede medir más de un metro y medio de largo y logró establecerse en dos condados, donde amenaza a especies autóctonas.
Tras la invasión de los "avispones asesinos" que mantuvo en vilo a los Estados Unidos durante semanas, una nueva especie invasiva pone en alerta a las autoridades.

Se trata del Tegu argentino blanco y negro, una especie de reptil que puede crecer más de un metro de largo y "come todo lo que encuentra", advirtió John Jensen, del Departamento de Conservación de Recursos Naturales de Vida Salvaje de Georgia.

Esta especie se estableció ya en dos condados y no es nativo del país, por lo que los agentes forestales comenzaron a trabajar para erradicarlos del ecosistema, explicó Jensen, ya que pueden causar graves daños a otras especies autóctonas.
Comen todo lo que encuentran, tanto materia vegetal como animal. Uno de sus alimentos favoritos son los huevos de animales que anidan en el suelo, como las tortugas de tierra", detalló respecto a la dieta de esta especie.

En la Argentina, estos reptiles también son conocidos como "lagarto overo", comunes en el norte y centro del país. Son terrestres y su dieta es principalmente carnívora y omnívora, en la que también pueden incluirse fruta, ciertas hierbas o flores.

Según sospechaban las autoridades "yanquis", los Tegu que aparecieron en Georgia podrían haber venido de un ejemplar comprado como mascota pero que quedó en libertad. Algunos de ellos ocasionan graves problemas al descansar sobre rutas y cazar aves o pequeños mamíferos en granjas.
La invasión de lagartos se sumó a la de los "avispones asesinos", unos insectos asiáticos de gran tamaño que fueron vistos por primera vez en Estados Unidos durante el último noviembre en el estado de Washington. Esto provocó que científicos impulsaran varias acciones para evitar que se establecieran en el país.

El insecto, que puede medir hasta cinco centímetros y mató hasta 50 personas en Japón como consecuencia de su potente veneno, ya que su aguijón es lo suficientemente largo como para atravesar los trajes de los apicultores.