
Estefanía Crystal Monzón (30) fue asesinada el lunes por la mañana, mientras sus tres hijas estaban en la escuela. Ella misma las había dejado allí y a las 8.10 regresó a su casa, en el barrio San Martín de General Rodríguez. Entre ese horario y las 10.24, cuando su pareja -ahora detenida por el femicidio- utilizó la tarjeta SUBE de ella, se cree que fue golpeada y estrangulada , su cuerpo envuelto en un cubrecama cuando aún agonizaba y luego arrojada en un terreno baldío a unos 30 metros de su vivienda.
Así se desprende de las últimas pericias incorporadas a la causa, que está caratulada como "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género- femicidio".
Fuentes de la investigación consultadas por Clarín indicaron que la autopsia reveló que la mujer murió por "asfixia mecánica por compresión" , es decir, estrangulamiento a lazo. También presentaba lesiones contuso cortante en la cabeza y en el rostro producto de golpes. Así también como fractura de nariz.
De acuerdo a los médicos forenses, la muerte se produjo "de manera mediata" y la víctima tuvo un "período agónico" , aunque no pudieron precisar aún cuánto duró ese lapso de tiempo. Lo que si establecieron fue que el crimen se produjo entre 48 y 72 horas antes del hallazgo del cadáver, que fue alrededor de las 16 de este miércoles.
Dentro de esa ventana horaria, los investigadores sumaron un dato clave: la pareja de la víctima, identificada como Sergio Lucero (21), utilizó la tarjeta SUBE de la mujer a las 10.24 y se confirmó que él la usó porque quedó registrado en cámaras de seguridad de la zona.
Por eso es que la principal hipótesis apunta a que el femicidio fue cometido entre las 8.10 y las 10.24, período en el que ella regresó a la casa después de dejar a sus tres hijas, mantuvo una discusión con Lucero y este presuntamente la golpeó y estranguló.
Siempre de acuerdo a la teoría del caos, el agresor envolvió el cuerpo de Monzón en el cubrecama y los arrastró solo unos 30 metros hasta un terreno baldío donde lo ocultó entre unos cañaverales de casi dos metros de alto.
Por su parte, Lucero fue indagado este jueves por la fiscal de la causa, Alejandra Rodríguez, y tras negarse a declarar seguirá preso por femicidio.
En tanto, los restos de Monzón eran velados desde esta tarde en una cochería de General Rodríguez, donde los familiares, amigos y vecinos seguían conmocionados por el brutal crimen.
Lo ocurrido también tuvo repercusión en el ámbito educativo, en el que la Escuela Primaria 9 a la que asisten las hijas de la víctima manifestó que la "comunidad está de duelo".
Este lunes a la tarde, Monzón tenía que retirar a sus tres hijas de la escuela, pero nunca llegó. Ella misma las había llevado, por lo que su inesperada ausencia llamó la atención de las autoridades del colegio que alertaron sobre la situación a su familia y así se inició una búsqueda que terminó destapando un nuevo femicidio.
En medio de una comunidad movilizada y que reclamaba sobre la ruta 7, el cuerpo de la mujer fue hallado el miércoles por la tarde.
Según pudo saber Clarín, Monzón fue vista con vida por última vez este lunes, cuando llevó a sus tres hijas a la escuela en el barrio San Martín, donde vivía junto a Lucero y un amigo de ambos, en un amplio predio de la zona.
Ese día por la tarde, cuando la mujer no fue a retirar a las chicas , las autoridades del colegio alertaron de la situación a la familia, por lo que la madre de Estefanía, ya el martes por la mañana, denunció la desaparición ante la Policía, que le dio intervención a la fiscal Alejandra Rodríguez.
"La directora de la escuela fue hasta la casa para ver qué pasaba y no vio nada extraño", detalló a Clarín una de las fuentes consultadas.
A partir de la denuncia de la madre, se activó la búsqueda de Monzón y uno de los primeros operativos se llevó a cabo en su vivienda, ubicada sobre la calle Rafael Obligado, en el barrio San Martín, donde también vive un amigo de la pareja.
Los peritos de la Policía Científica hallaron manchas hemáticas dentro del inmueble que direccionaron las sospechas hacia la pareja de la mujer, quien, a su vez, presentaba lesiones en el puño, nudillos y antebrazos, lo que reforzó la hipótesis de que había atacado a Monzón y ella se había defendido.
Ante esta situación, el sospechoso quedó detenido, mientras que la prueba de Luminol comprobaron luego que esas manchas eran de sangre.
A su vez, los peritos advirtieron que en los fondos de la propiedad había una pileta de natación de grandes dimensiones, por lo que convocaron a unos buzos para que buscaran allí dentro, pero el resultado dio negativo.
Ya este miércoles con luz natural, la búsqueda continuó en un terreno baldío lindero, donde entre los altos cañaverales y con la ayuda de perros rastreadores se halló el cuerpo de la mujer envuelto en un cubrecama.
Hasta el momento, los investigadores no detectaron denuncias previas por violencia de género de la víctima contra su actual pareja, que no es el padre de las nenas y que trabajaba como repartidor con un camión.
Sin embargo, en la marcha en reclamo de justicia varias mujeres manifestaron que el sospechoso era una persona violenta.
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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