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El Gobierno busca evitar fricciones en la visita del papa León XIV y envía señales a la Iglesia

Cuando falta una semana para que el papa León XIV aterrice en la Argentina, el Gobierno busca evitar fricciones durante su visita al país . En los últimos días, Karina Milei , quien se hizo cargo de la coordinación, destinó gestos conciliadores a la Iglesia y reforzó el pedido para que no se haga un uso político del mensaje que traerá el Sumo Pontífice.

En la recta final de los preparativos para la llegada del pontífice, los funcionarios de Javier Milei movilizan recursos y articulan con los obispos para cumplir con las demandas de la Santa Sede. Incluso, diseñó un operativo de seguridad inédito, para proteger a León XIV durante los eventos masivos.

En el Ejecutivo se aferran a la idea de que León XIV no vendrá a la Argentina a confrontar con Milei o a convertirse en un antagonista de su gestión, pese a que admiten que el modelo económico del Presidente no está alineado ni tiene sintonía con la agenda papal, sobre todo, en la cuestión social.

“Estamos haciendo un gran esfuerzo logístico y económico; la Iglesia nos pidió que fuéramos ecuménicos y dialogáramos con todas las jurisdicciones involucradas para coordinar la organización y lo hicimos”, grafica una fuente del Ejecutivo.

Milei decretó un feriado nacional para facilitar la concurrencia de los fieles a los actos multitudinarios y, tal como había sugerido la Iglesia, su administración tendrá representantes en las tres misas que celebrará el Papa durante su estadía en la Argentina. El Presidente recibirá a León XIV al pie del avión en Aeroparque y estará presente en la misa en el Monumento de los Españoles. Por estas horas el Gobierno anticipó a los prelados que se ocupan de organizar la visita que podrían transmitir por cadena nacional algunos eventos del Pontífice.

Los funcionarios que trabajaron codo a codo con los obispos para organizar el recorrido del Santo Padre están convencidos de que Prevost traerá un mensaje “universal” como líder de los católicos y que sus palabras tendrán un carácter pastoral. El propio Presidente calificó el viaje papal como “un evento histórico” y se quejó de que se intente arrastrar la figura de León XIV a la “miserabilidad de la política”.

En la cúpula de la Iglesia prefieren sobrevolar las tensiones. No quieren dar un paso en falso y apuestan a evitar un choque con la gestión de Milei que pueda empañar el viaje del Papa y, sobre todo, la visita al Cottolengo Don Orione , en Claypole, donde viven unas 400 personas con discapacidades severas. Lo consideran como “el plato fuerte” de la agenda de León XIV en el país.

Días atrás, Karina Milei , la hermana del Presidente, les pidió a referentes de los bloques de diputados y senadores del oficialismo que asistirán al encuentro del domingo próximo en el Palacio Libertad, donde el Papa se verá con los representantes de las instituciones del Estado, la sociedad civil y del cuerpo diplomático, que adopten una actitud conciliadora. “No quieren conflicto” , comenta uno de los karinistas que participarán de la actividad. Es más: los legisladores libertarios ya recibieron directivas precisas sobre cómo deberán ir vestidos, para no incumplir las normas protocolares de la Santa Sede.

En paralelo, en la Iglesia refuerzan el pedido al Gobierno para que no excluya a ninguna autoridad o representante político del encuentro que se hará en el emblemático edificio donde estuvo la sede del Correo. “Esperemos que no dejen afuera a ningún diputado de la oposición”, anticipan fuentes eclesiásticas.

En la Casa Rosada creen que la oposición podría cometer un “grave error” si intenta utilizar los discursos del Papa para incomodar a Milei o fortalecerse en las batallas políticas internas. No obstante, reconocen que será inevitable que se hagan lecturas políticas de los gestos y palabras de León XIV.

En los últimos meses, el Gobierno y el Vaticano hicieron gestiones para evitar que se politice la visita apostólica del Papa. Hubo intensas negociaciones diplomáticas detrás del armado del itinerario que tendrá el pontífice en los tres días que permanecerá en el país.

En la Casa Rosada destacan que hubo consenso con la Iglesia respecto de cuáles serán las actividades en las que la política no tendrá lugar. Es el caso, por ejemplo, de la recorrida que hará León XIV por el Cottolengo Don Orione. El gobernador bonaerense Axel Kicillof , que recibirá al Papa en la puerta del predio, no podrá acompañarlo durante la visita. Lo mismo ocurrirá con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteloliva, cuando el Pontífice vaya a la cárcel de Devoto.

La Iglesia tiene puestas muchas expectativas en la actividad en el Cottolengo Don Orione, que pondrá en foco la política de discapacidad de Milei, quien ha sido blanco de los cuestionamientos de la oposición por los recortes de fondos al sector.

En el Episcopado también quieren evitar roces con el Gobierno en la antesala de la llegada del Papa. Valoran el diálogo y la articulación con las autoridades nacionales para organizar el viaje. Hasta definen como un “milagro de León XIV” que el oficialismo haya aceptado modificaciones en el texto del proyecto de discapacidad que recibió la media sanción en la Cámara de Diputados.

Esas concesiones -que llegaron después de la fuerte presión que ejerció la Iglesia- hicieron que el peronismo terminara votando a favor de la iniciativa. Ahora los prelados esperan que el Senado sancione la ley y que los libertarios dejen de dilatar el tratamiento del proyecto para combatir la ludopatía , que está a punto de perder estado parlamentario.

El último cortocircuito entre la Casa Rosada y la Iglesia se produjo a principios de octubre, cuando el arzobispo porteño Jorge García Cuerva declaró que el Papa se iba “a encontrar con un país dividido y en crisis”. Por esas horas, Karina Milei estaba en París junto al Presidente y gran parte del Gabinete por el Argentina Week.

La hermana del Presidente y sus colaboradores le hicieron llegar a la Iglesia su malestar por los dichos de García Cuerva, quien luego aclaró que no se refería exclusivamente a la gestión de Milei. “Eso nos molestó. Estábamos colaborando, trabajando juntos y ellos no jugaron limpio; parecía que le estaban hablando al Papa”, reconocen en Balcarce 50.

Si bien es una incógnita el mensaje que traerá León XIV, los obispos que tienen intercambios frecuentes con Roma repiten que el Papa no vendrá al país a generar discordia o profundizar las divisiones internas en la sociedad. Al contrario, prevén que buscará promover la fraternidad.

En la Iglesia están convencidos de que el reencuentro de León XIV con América Latina dejará una hoja de ruta para transitar los principales retos de la región. Desde las nuevas formas de la indiferencia contemporánea y los desafíos éticos que plantea la Inteligencia Artificial hasta las deudas sociales más terrenales, marcadas por la polarización, la justicia social, la pobreza y la corrupción, son ejes que se espera que el Papa aborde en el viaje que iniciará el 6 de noviembre en Uruguay.

La mirada sobre la realidad social, que el gobierno de Milei sigue con atención, quedó planteada en el encuentro que reunió el jueves a r eferentes eclesiásticos, académicos y dirigentes políticos y sociales convocados por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en la Universidad Católica Argentina (UCA), en la misma sede en la que León XIV se reunirá con sectores del mundo del trabajo durante su viaje a la Argentina.

Hay conciencia, como decía el papa Francisco en medio de la pandemia, de que “todos estamos en la misma barca”. Pero el arzobispo de Santiago de Chile, cardenal Fernando Chomali, agregó un matiz: “Algunos están en un transatlántico y otros enfrentan la marea en una balsa muy débil, que frente al primer viento se cae”.

La estrella del encuentro en la UCA fue la hermana religiosa Alessandra Smerilli , la ministra del Papa que conduce el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el organismo del Vaticano que hasta 2025 tuvo como asesor a Juan Grabois . El día anterior, la monja italiana visitó la planta de Amanecer de los Cartoneros, en el barrio de Saavedra, invitada por el dirigente Sergio Sánchez , referente de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores. Un gesto de cercanía con los movimientos populares. En la Iglesia lo consideraron una actividad relevante en la preparación de la visita del Papa.

Los obispos de la región no tienen dudas de que León XIV va a hablar de la justicia social, un concepto que Milei definió una vez como “una aberración y un robo”. Chomali tiene también en claro que el Santo Padre hablará sobre la corrupción, la que describe en palabras sencillas. “El drama del mundo y de América Latina es la corrupción, que tiene una dinámica muy terrible: es hacer uso de la autoridad para beneficio propio, en desmedro de los demás, especialmente de los más pobres”, advirtió el cardenal chileno.

Monseñor Evelio Menjivar Ayala, obispo de Wheeling-Charleston, fue la voz que llegó de los Estados Unidos, la tierra natal de Prevost. Presentó al Papa como la síntesis del diálogo entre el norte y el sur y dijo que su figura “nos recuerda que de Chicago a Chiclayo –la ciudad peruana en la que el Papa fue obispo ocho años– hay un hilo conductor”.

La expectativa de la región, especialmente en Perú, fue transmitida por monseñor Lizardo Estrada Herrera, arzobispo coadjutor de Cusco y único obispo en el mundo que habla quechua, la lengua de su pueblo. “Esperamos su palabra de esperanza y cercanía. Será una hoja de ruta. León XIV conoce muy bien los aspectos sociales, políticos y económicos de la región”, adelantó.


Fuente: La Nación


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