
César Scicchitano Tagle , el cura rockero que declaró este lunes en el juicio a Cristian “Pity” Álvarez , lo definió como una persona atravesada por las adicciones y aseguró que nunca imaginó que pudiera ocurrir un hecho como el crimen de Cristian Díaz, el vecino de Villa Lugano asesinado en julio de 2018.
Durante su relato, Tagle describió el miedo y la paranoia que -según su testimonio- atravesaban al músico durante los años previos al homicidio. Aunque aclaró que no estuvo presente cuando ocurrió el crimen, contó que lo visitaba con frecuencia y que Pity lo llamaba a cualquier hora porque temía que entraran a robar a su casa. Incluso había instalado un sensor en la puerta, que se activaba cuando alguien se acercaba y desde donde distintas personas lo llamaban para que abriera.
El sacerdote relató que, entre 2007 y 2008, solía encontrarse con grupos de seis, siete u ocho personas en el barrio que rodeaban al músico y le pedían dinero o sustancias.
Según explicó, algunos de ellos después se dedicaban a robar o a cometer otros delitos. Cuando Álvarez se negaba a darles lo que pedían, reaccionaban con enojo y prepotencia. También aseguró haber visto a una de esas personas con un arma en la cintura y contó que, en algunas ocasiones, llegaron a robarle al músico cuando salía de su casa. “De hecho tomaban como un trofeo el decir:´Yo le pegué una cachetada’ “, recordó.
En ese contexto, sostuvo que el miedo se había convertido en una constante para el cantante, quien le pedía que lo acompañara porque se sentía más tranquilo con él.
El cura también señaló que Álvarez creía que tener un arma lo protegía y que él mismo le había aconsejado en varias oportunidades que no la tuviera. Sin embargo, aseguró que lo consideraba una persona tranquila y que nunca le había manifestado intenciones de lastimar a alguien. Como ejemplo, recordó que, cuando fue a visitarlo a la cárcel, otros presos le comentaron que se habían encontrado con un hombre tranquilo, una actitud que no esperaban de él.
Durante su declaración, el sacerdote recordó además un episodio ocurrido entre 2015 y 2016, cuando recibió un llamado de la entonces pareja del músico para que fuera a asistirlo porque, según le había dicho, una mujer del quinto piso lo había acuchillado. Al llegar, encontró a Álvarez dormido y completamente cubierto de sangre. Finalmente, lo trasladaron en una ambulancia al Sanatorio de la Trinidad de San Isidro. En otro tramo, mencionó que, antes del homicidio, el músico había sufrido un asalto en el que le robaron una mochila y también lo golpearon.
El testigo describió a Pity como una persona atravesada por una adicción desde la adolescencia y por experiencias traumáticas, entre ellas un accidente en el que sufrió quemaduras en el cuerpo y la muerte de su padre. Según sostuvo, el músico vivía situaciones de mucho miedo y estaba aterrado.
Sobre la noche del homicidio, el padre César dijo que nunca imaginó que algo así pudiera ocurrir. Contó que Pity había regresado a su casa porque su perrita había tenido crías y aseguró que, según lo que escuchó y lo que le contó la pareja, el músico habría intentado frenar la discusión y no buscaba pelearse con la otra persona. También expresó que consideraba que ambos eran víctimas del consumo de sustancias y que la situación había desbordado al cantante.
También recordó que, cuando lo vio después del crimen, Álvarez le habló de una confusión que lo había superado por completo . “Mi interpretación de esa noche es que él tenía en su cabeza en acompañar a esta chica Agustina. Se iba tranquilo para el auto y aparece el gringo Díaz, que lo empieza a increpar. Cristian quería calmar esa situación, que no siguiera adelante, pero este muchacho iba por más. En un momento empezaron los empujones y ahí, para mí, le entró el pánico, por estar con la chica. Por eso reaccionó como reaccionó”, agregó.
Uno de los planteos realizados por los abogados Javier Baños y Sebastián Queijeiro cuestiona que el juicio -que arrancó el 10 de agosto- haya comenzado sin que estuviera resuelta de manera definitiva la aptitud médica y psíquica del músico para comprender el proceso y ejercer su defensa.
Otro apunta al rechazo de cinco hábeas corpus. Según los abogados, “hubo arbitrariedades, desigualdad de armas y vulneraciones de garantías constitucionales que pondrían en riesgo la vida, la salud y la libertad del acusado”.
El tercer planteo de Baños y Queijeiro cuestiona la imparcialidad de los jueces del tribunal y la objetividad del fiscal Sandro Abraldes.
La defensa sostiene que hubo irregularidades en el trámite de las recusaciones y que no se realizaron audiencias ni se produjo la prueba que habían ofrecido .
Ante el Tribunal Superior, los abogados solicitaron el sobreseimiento de Álvarez o, en forma subsidiaria, la nulidad del juicio, tal como lo hicieron en otras oportunidades. También pidieron que se suspendiera el debate hasta que se resuelvan esos planteos.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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