
Muchos dueños de perros sienten culpa cuando su mascota llora, ladra o destruye objetos al quedarse sola en casa. Sin embargo, el veterinario Enzo Roubaud , especialista en comportamiento animal, aseguró que este tipo de reacciones no se deben a que el animal sea “mimado de más” ni a errores de crianza, sino a factores mucho más complejos.
Roubaud explicó que la ansiedad por separación es el principal motivo de consulta en su clínica y que, lejos de ser una cuestión de “malos hábitos”, responde a causas que pueden estar presentes incluso antes del nacimiento del animal. “Pensar que el perro sufre porque duerme en la cama o porque lo miman demasiado es un mito simplista y castigador”, sostuvo el veterinario.
El especialista, en diálogo con el medio La Vanguardia , detalló que existen perros que pasaron sus primeros meses de vida acompañados por sus dueños durante el confinamiento por COVID-19 y luego tuvieron dificultades para adaptarse a la rutina de quedarse solos . Sin embargo, aclaró que no son los únicos, sino que muchos perros nacidos antes de la pandemia presentan los mismos síntomas.
Roubaud remarcó que la genética y las experiencias tempranas influyen de manera decisiva en el carácter y la conducta de los perros. “No podemos controlar la genética de un animal” , afirmó, y agregó que factores como el estrés que vivió la madre durante el embarazo pueden afectar al cachorro incluso antes de nacer, a través de la transmisión de hormonas como el cortisol.
El veterinario también señaló que el contacto con la madre en las primeras horas de vida es fundamental para que el perro sea receptivo al cariño en la adultez. Si el cachorro fue separado de su madre muy pronto, recomendó dedicarle al menos 40 minutos diarios de contacto y afecto durante los primeros días.
Roubaud advirtió que el destete temprano —antes de los dos meses— puede hacer que el perro sea más temeroso y tenga tendencia a morder objetos . Por eso, recomendó esperar al menos dos meses antes de separar al cachorro de su madre y reubicarlo en una nueva familia.
Durante el periodo de socialización , que va aproximadamente de la tercera a la decimosexta semana de vida, el entorno y las experiencias del perro son determinantes. Si el animal pasa ese tiempo aislado, sin contacto con su madre u otros perros, es probable que desarrolle problemas de conducta en el futuro.
El veterinario subrayó que “el contexto y los aprendizajes son muy importantes” . Si desde pequeño el perro aprende a gestionar momentos de soledad de manera progresiva, es más probable que logre quedarse solo en casa sin sufrir ansiedad.
Roubaud insistió en que los llantos y comportamientos destructivos de un perro al quedarse solo no dependen de si duerme en la cama con sus dueños ni de los “mimos de más”. El origen de estos problemas suele estar en etapas previas a la llegada del animal a la familia.
A pesar de la influencia de la genética y las primeras experiencias, el veterinario destacó que es posible educar al perro para mejorar su comportamiento. Con paciencia y actividades progresivas, la mascota puede aprender a asociar la soledad con algo positivo y reducir la ansiedad.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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