
Las persianas son uno de los elementos más usados en casas y también, uno de los que más problemas puede tener con el paso del tiempo. Uno de los inconvenientes más comunes sucede cuando se traban al subir o bajar , lo que lleva a pensar en que se rompieron.
La acumulación de suciedad, una guía desacomodada o la falta de mantenimiento son las principales causas por las que ocurre esto. Sin embargo, aunque pocos lo sepan, el problema tiene solución y puede prevenirse con cuidados simples.
Cuando una persiana comienza a funcionar con dificultad, generalmente se debe a alguno de estos motivos:
En estos casos, la persiana puede quedar detenida a mitad de camino , bajar torcida o directamente no moverse .
La mejor forma de prevenir este problema es limpiar periódicamente las guías por donde se desplaza la persiana.
Este sencillo mantenimiento reduce el roce y ayuda a que la persiana se deslice con mayor suavidad.
Si la persiana se atascó, lo más importante es no forzarla . Tirar con fuerza de la cinta puede empeorar el problema y generar una rotura más costosa.
Primero revisá si alguna de las piezas quedó fuera de lugar o si hay hojas, tierra o residuos dentro de las guías. Muchas veces, corregir ese pequeño inconveniente es suficiente para que vuelva a funcionar normalmente .
También podés intentar moverla suavemente hacia arriba y hacia abajo para liberar el mecanismo, siempre sin aplicar demasiada fuerza.
Los especialistas recomiendan limpiar las guías y revisar el estado general de la persiana al menos dos veces por año .
Este hábito simple ayuda a prolongar su vida útil, evita reparaciones innecesarias y permite que funcione correctamente durante mucho más tiempo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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