
Cambiar el piso de una casa no es una decisión simple de tomar. El color, la textura y la resistencia suelen ser los aspectos más analizados, pero hay otro factor igual de importante que muchas veces se pasa por alto: qué tan fácil es mantenerlo limpio.
Entre las opciones más elegidas aparecen el porcelanato, la madera y el piso vinílico . Cada uno tiene ventajas y desventajas, aunque cuando se trata de limpieza diaria y mantenimiento, uno de ellos suele destacarse por encima del resto .
La madera aporta calidez y elegancia, pero requiere de bastantes cuidados.
El agua en exceso puede dañarla y algunos productos de limpieza pueden afectar su terminación. Por lo que, depende del tipo de piso, también puede necesitar pulidos o tratamientos protectores con el paso del tiempo.
Por eso, aunque es una de las opciones más valoradas por su estética, no suele ser la más sencilla de mantener.
Es el favorito de quienes buscan practicidad. Su superficie prácticamente no absorbe líquidos, resiste manchas y puede limpiarse con agua y productos suaves sin riesgo de dañarse.
Además, soporta muy bien la humedad , por lo que puede colocarse en cocinas, baños y lavaderos sin demasiadas preocupaciones. No necesita encerados ni tratamientos especiales para conservar su aspecto.
El piso vinílico ganó popularidad porque combina estética y practicidad. Es resistente al agua, fácil de limpiar y, en la mayoría de los casos, alcanza con pasar una mopa o un trapo húmedo para mantenerlo en buen estado.
Además, suele ser más cálido al tacto que el porcelanato y amortigua mejor los ruidos, una característica muy valorada en departamentos y dormitorios.
Si se tiene en cuenta exclusivamente la facilidad de limpieza, el ranking suele quedar así:
Sin embargo, la decisión final dependerá del presupuesto, el estilo del hogar y el uso que se le vaya a dar a cada ambiente.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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