
La historia de Kashe Quest parece salida de una película, pero es real y tiene en vilo a la comunidad científica. Con apenas dos años , esta nena de Los Ángeles logró lo que nadie antes: ingresar a Mensa , la sociedad internacional que reúne a las personas con los coeficientes intelectuales más altos del planeta.
El dato que dejó boquiabiertos a todos es su coeficiente intelectual de 146 , una cifra que la ubica 48 puntos por encima del promedio estadounidense y la coloca en el 2% más inteligente de la población. A esa edad, la mayoría de los chicos apenas empieza a hablar y a reconocer colores. Pero Kashe ya identificaba los 50 estados de Estados Unidos en un mapa, se orientaba en la tabla periódica, aprendía español mirando dibujitos y perfeccionaba el lenguaje de señas.
La mamá de Kashe, Sukhjit Athwal , es educadora y conoce de cerca el desarrollo infantil. Sin embargo, cuando su hija tenía apenas 17 meses y ya dominaba el abecedario, los números, los colores y las figuras geométricas, no supo cómo manejar la situación. “ Que una nena de dos años aprenda a esa velocidad no es lo que ningún manual describe como normal ”, reconoció.
El pediatra de la familia, sorprendido por el ritmo de aprendizaje de Kashe, les recomendó documentar todo : escribir, grabar videos y dejar registro de cada avance. Lo que descubrieron fue que la memoria de la nena era distinta, no solo por la cantidad de información que absorbía, sino por cómo la retenía y la aplicaba. “ Si hay algo que no sabe, quiere saber qué es y cómo funciona. En cuanto lo aprende, empieza a aplicarlo ”, explicó su papá, Devon Quest .
La familia decidió llevar a Kashe a un psicólogo para que le hiciera la prueba de Mensa. El resultado fue contundente: 146 de coeficiente intelectual , cuando el promedio en Estados Unidos es de 98. Así, Kashe se convirtió en la miembro más joven de la historia de Mensa en ese país.
El director ejecutivo de la organización, Trevor Mitchell, celebró el ingreso y destacó la importancia de detectar estos casos a tiempo para que los chicos puedan desarrollar todo su potencial. Nadie esperaba que el récord de la persona más joven en ingresar a Mensa lo rompiera una nena que todavía está aprendiendo a atarse los cordones.
La lista de habilidades de Kashe es impresionante: cuenta hasta 100, identifica todos los estados de EE.UU . en el mapa, reconoce los elementos de la tabla periódica, es bilingüe y maneja lenguaje de señas. Pero lo que más sorprende a los expertos no es la cantidad de datos que maneja, sino cómo los procesa y los conecta . No repite de memoria, sino que razona y aplica lo aprendido .
Su mamá insiste en que nunca la presionó ni le impuso contenidos. “Siempre le dimos recursos y seguimos sus intereses, sin imponerle ritmo ni temas”, contó.
La neurociencia todavía no tiene respuestas claras sobre por qué algunos chicos desarrollan estas capacidades tan temprano. El neurocientífico y miembro de Mensa, Fabiano de Abreu , advirtió que el cerebro a esa edad está en pleno desarrollo y que hay muchos factores que pueden influir en los resultados de los tests . “Como científico, creo que es prematuro. El cerebro está en desarrollo y los factores relacionados con las conexiones neuronales pueden ser decisivos”, explicó.
Lo cierto es que la genética y el entorno explican parte del fenómeno, pero no todo. Casos como el de Kashe Quest muestran que todavía hay mucho por descubrir sobre el potencial humano.
A pesar de la atención mundial, los padres de Kashe buscan que su hija tenga una infancia normal. “Se despierta un sábado y dice que quiere estudiar los elementos o los estados. Cuando se interesa por eso, la apoyamos. Pero cuando quiere ver Paw Patrol, la ve”, contó su papá.
No hay programas de aceleración ni presión por el rendimiento. La familia entiende que tener una nena de dos años con un coeficiente intelectual de 146 es una responsabilidad, no un trofeo. El desafío ahora es que Kashe reciba la educación adecuada a su potencial , pero sin perder las experiencias propias de su edad .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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