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No es por estética: por qué algunos cepillos de dientes tienen cerdas de diferentes colores


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A simple vista, las cerdas de colores que aparecen en algunos cepillos de dientes podrían parecer un simple recurso de diseño. Sin embargo, detrás de ese detalle existe una función específica que busca ayudar a mejorar la higiene bucal y facilitar el uso correcto del cepillo.

Aunque no todos los modelos las incorporan, muchas marcas utilizan estas cerdas diferenciadas para guiar al usuario durante el cepillado y recordar recomendaciones que los odontólogos consideran fundamentales.

En numerosos cepillos manuales, las cerdas de color funcionan como un indicador visual de la cantidad adecuada de pasta dental .

La idea es sencilla: mostrar hasta dónde debería colocarse el dentífrico para evitar usar más producto del necesario.

En los cepillos para adultos, la zona marcada suele indicar una cantidad equivalente al tamaño de una arveja , mientras que en los modelos infantiles la recomendación puede variar según la edad del niño y las indicaciones del odontólogo.

Este sistema busca reforzar una recomendación habitual de los especialistas: usar más pasta dental no mejora la limpieza de los dientes y, en algunos casos, puede resultar contraproducente.

Si bien el indicador de pasta dental es una de las funciones más comunes, no todas las marcas utilizan el mismo criterio.

Dependiendo del fabricante, las cerdas de distintos colores también pueden servir para:

Por ese motivo, siempre es recomendable revisar la información del envase para conocer la función específica de cada modelo.

Una de las razones por las que existen estas referencias visuales es que muchas personas utilizan más dentífrico del necesario.

Según las recomendaciones de los especialistas:

Aunque una mayor cantidad de pasta genera más espuma, eso no significa que la limpieza sea más efectiva .

Más allá del color de las cerdas, otro aspecto fundamental para mantener una buena higiene bucal es el recambio periódico del cepillo.

Los odontólogos recomiendan reemplazarlo aproximadamente cada tres meses o antes si las cerdas comienzan a abrirse, doblarse o deformarse.

Un cepillo desgastado pierde capacidad para remover la placa bacteriana y puede reducir significativamente la eficacia del cepillado diario.


Fuente: TN


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