
Cortar cebolla es una de esas tareas básicas de cocina que casi todo el mundo conoce, pero que muchos preferirían evitar por esa reacción tan molesta que aparece apenas el cuchillo empieza a atravesarla, y que es el famoso ardor en los ojos, lagrimeo instantáneo y la sensación de que uno está llorando sin querer mientras apenas intenta preparar una salsa, un salteado o una ensalada.
La cebolla, después de todo, es uno de los ingredientes más usados en la cocina. Está presente en preparaciones de todo tipo y su sabor funciona como base en muchísimas recetas. Sin embargo, su manipulación tiene esa pequeña trampa que convierte una tarea cotidiana en algo bastante incómodo.
Por eso, cada tanto aparecen trucos caseros que prometen aliviar el problema. Y uno de los más llamativos es, justamente, pasar un poco de aceite sobre el cuchillo antes de empezar a cortarla.
La recomendación fue compartida por Mar Fernández , nutricionista y coach de bienestar, que explicó que ese gesto simple puede ayudar a reducir las lágrimas durante la preparación. La lógica es untar apenas la hoja del cuchillo con aceite , se forma una especie de barrera que actúa sobre el gas que libera la cebolla cuando se corta .
Ese compuesto es el propanotiol , señalado como el responsable de que se irriten los ojos. Cuando la cebolla se rebana, libera distintas sustancias químicas y ese gas termina evaporándose y llegando hasta los ojos. Ahí entra en contacto con la humedad natural de las lágrimas y genera esa clásica picazón que desencadena el llanto involuntario.
El truco del aceite no elimina por completo la reacción química, pero apunta a disminuir su impacto. En vez de dejar que todo ese proceso ocurra de forma tan directa sobre la hoja del cuchillo, el aceite funcionaría como una capa de protección que ayuda a bloquear parte del gas que se desprende al cortar.
La forma de hacerlo es simple y no requiere nada extraño. Antes de empezar, alcanza con elegir cualquier aceite que haya en la cocina y poner una pequeña cantidad sobre el cuchillo.
Puede aplicarse con una toalla absorbente o incluso con los dedos, con un pincel, siempre con mucha precaución para no lastimarse. Después se prepara la cebolla como de costumbre: se le quitan los extremos, se la lava bien y se empieza a cortar con calma.
Si durante el proceso el aceite desaparece por completo de la hoja, la recomendación es volver a poner un poco más y seguir. No hace falta empapar el cuchillo ni dejarlo resbaladizo de más. La idea es apenas cubrirlo con una película fina que acompañe el corte.
Más allá de este recurso, también existen otros trucos bastante conocidos para evitar llorar con la cebolla. Uno de los más repetidos es meterla en el congelador al menos una hora antes de usarla.
Otro, poner una servilleta mojada cerca mientras se corta. También se menciona encender una vela en la zona de trabajo, usar un cuchillo bien afilado, ponerse gafas de protección o incluso remojar la cebolla en agua caliente antes de empezar.
Cada método tiene sus defensores, pero el del aceite llama la atención porque es rápido, fácil y no obliga a preparar demasiado la escena. Basta con aprovechar un ingrediente que ya está al alcance de la mano y probar si hace la diferencia.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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