La escena era devastadora. El olor, la suciedad acumulada y el abandono dominaban cada rincón de la casa de Godoy Cruz donde la policía mendocina encontró a Francisco Carlos Morán , un jubilado de 72 años, tirado en el piso. Apenas podía hablar, pero repetía una frase que partía el alma: “ Tengo hambre ”.
Un llamado al 911 el pasado 10 de mayo alertó sobre la situación crítica del hombre, que a simple vista presentaba un fuerte deterioro físico , estaba consumido y tenía además dificultad para respirar. Sin embargo, el rescate llegó demasiado tarde para él.
Aunque lo trasladaron de urgencia a la Clínica Santa Clara, murió un día después.
En la casa ubicada sobre la calle Javier Morales, donde la policía y el personal del Servicio de Emergencias Coordinadas (SEC) encontraron al jubilado en agonía, no había comida a la vista. Tampoco condiciones mínimas de higiene.
Según reconstruyeron medios locales, Morán estaba desnutrido y presentaba signos visibles de violencia. Tenía hematomas en distintas partes del cuerpo y el rostro golpeado.
Apenas podía moverse y su estado era crítico. La gravedad obligó a trasladarlo de urgencia a la Clínica Santa Clara , pero su estado era irreversible.
Tras la muerte, el diagnóstico médico confirmó el horror: desnutrición severa, neumonía y un edema agudo de pulmón por bronconeumonía . Los especialistas señalaron que el cuerpo del jubilado mostraba señales de abandono de semanas, o incluso meses.
La investigación quedó a cargo del fiscal Juan Carlos Alessandra , quien rápidamente apuntó contra Sergio Gustavo Morán, el hijo de la víctima.
Aunque ambos convivían en esa casa, cuando las autoridades rescataron al jubilado no había rastros del hijo y la investigación rápidamente apuntó contra él por el trágico desenlace del hombre.
La Justicia emitió una orden de captura, pero el acusado logró mantenerse prófugo durante dos semanas , hasta que el sistema de reconocimiento facial del Ministerio de Seguridad y Justicia lo detectó caminando por Godoy Cruz.
Tras ser identificado por las cámaras , fue interceptado y detenido.
Ahora enfrenta una imputación por abandono de persona agravado por el grave daño en la salud de la víctima y por el vínculo filial.
Con el avance de la causa también trascendieron antecedentes judiciales del detenido. En 2024 había sido juzgado en un expediente por violencia de género y recibió una probation por dos años.
Mientras tanto, la imagen del jubilado, rodeado de suciedad y rogando por un plato de comida antes de morir, expuso una historia de abandono brutal que todavía genera indignación.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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