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Las 3 plantas que no hay que regar en invierno: el error más común que puede matarlas


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Con la llegada del frío, muchas personas siguen regando sus plantas igual que en verano sin saber que eso las puede arruinar a largo plazo. Aunque parezca contradictorio, en invierno hay especies que necesitan muchísima menos agua y que incluso pueden deteriorarse rápidamente por exceso de riego.

El problema aparece porque muchas plantas entran en una etapa conocida como latencia o reposo invernal. Durante ese período reducen su crecimiento, consumen menos energía y tardan mucho más en absorber humedad.

Por eso, uno de los errores más comunes es mantener la misma frecuencia de riego durante todo el año.

En los meses fríos, el agua tarda mucho más en evaporarse. Además, la tierra permanece húmeda durante más tiempo porque hay menos calor y menos horas de sol.

Cuando las raíces quedan constantemente mojadas, empiezan a aparecer problemas como:

Muchas veces las personas creen que la planta está seca y agregan todavía más agua, empeorando la situación.

Las suculentas son una de las plantas que más sufren el exceso de agua durante el invierno.

Estas especies almacenan humedad dentro de sus hojas y tallos, por lo que pueden pasar largos períodos sin riego. En los meses fríos, incluso, muchas entran en reposo total.

Si reciben demasiada agua, las hojas empiezan a ponerse blandas y transparentes.

Los cactus prácticamente no necesitan agua durante el invierno.

Al igual que las suculentas, soportan muy bien la sequía y el exceso de humedad puede pudrir rápidamente sus raíces.

En ambientes fríos o húmedos, algunos cactus pueden pasar varias semanas sin riego.

Uno de los errores más frecuentes es mojarlos “por rutina”, aunque la tierra todavía conserve humedad.

La lengua de suegra o sansevieria es famosa por ser resistente y fácil de cuidar, pero en invierno necesita muy poca agua.

Esta planta tolera mejor la sequía que el exceso de humedad. Cuando se riega demasiado, sus raíces se pudren y las hojas comienzan a ablandarse desde la base.

Durante los meses fríos, muchas veces alcanza con regarla cada dos o tres semanas, dependiendo de la temperatura del ambiente.

Antes de regar, los especialistas recomiendan comprobar si la tierra realmente está seca.

También aconsejan evitar regar de noche, ya que la humedad permanece más tiempo y aumenta el riesgo de hongos.


Fuente: TN


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