
Más delgado, fornido y rapado. Una imagen muy distinta a la que se conocía de Tony Janzen Valverde Victoriano (20) , alias “Pequeño J” , cuando cayó en Perú. Su pelo negro corte taza casi llegaba a taparle los ojos y sus rasgos del rostro no eran marcados.
Su cambio de físico sorprendió hasta a los investigadores de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de Interpol Argentina que viajaron el lunes a Perú para llevar adelante su traslado.
“Lo notamos más ‘armado’. Nos dijo que en la cárcel había hecho pesas”, dijo a Clarín una alta fuente policial vinculada al operativo “retorno” de “Pequeño J” a la Argentina, donde se lo acusa de ser el autor del triple crimen de Florencio Varela del que fueron víctimas Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15).
Durante el traslado, el joven habló poco ya que los policías tienen prohibido hacer preguntas a los detenidos respecto a la causa que los tiene como imputados. Tampoco le consultaron sobre cómo fugó de la Argentina hacia Perú, donde cayó tras ser descubierto dentro de un camión luego de una semana de intensa búsqueda.
“Pequeño J” solo comentó su deseo de hacerse rastas con su cabello, pero aclaró que la Policía de Perú lo rapó en la cárcel de Cañete, al sur de Lima, donde estuvo alojado los último siete meses, tras ser capturado por la División Drogas de la Policía Nacional Perú. Antes de ser extraditado, fue llevado al penal Ancón II ubicado en la capital peruana.
Valverde Victoriano almorzó empanadas salteñas que fueron compradas en la escala técnica que hizo el Embraer ERJ 140LR con la matrícula T-94 de la Fuerza Aérea Argentina para cargar combustible.
El viaje continuó hasta Perú, donde Dirección General de Cooperación Internacional de la Policía Federal Argentina extraditó a dos ciudadanos peruanos.
Además de "Pequeño J", también fue traído a la Argentina Chininin Chuquihuanga Icsar, acusado de abuso sexual contra una menor en una causa que tramita el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 20 porteño.
El viaje contó con una segunda escala en Asunción, Paraguay, donde fueron extraditados un ciudadano argentino por pedido del Juzgado Federal N° 2 de la provincia de Santa Fe por el delito de “ confabulación para la comercialización ilícita de estupefacientes ”; y otro ciudadano paraguayo imputado por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 1, acusado de “acopio de armas de fuego”.
Se trató de una operación transnacional multiextradición, que contó con la coordinación de las cancillerías, oficinas de Interpol a nivel internacional y de distintos juzgados nacionales y extranjeros.
"Es la primera vez que se realiza un trabajo coordinado entre tres estados para extraditar cuatro detenidos”, expresó una fuente consultada.
La Dirección General de Cooperación Regional e Internacional (Digri) de la Procuración General de la Nación indicó que el joven peruano es el extraditado número 50 en lo que va del año, informó el sitio Fiscales.gob.ar.
Durante parte de su traslado, “Pequeño J” vistió una prenda que decía " INPE Perú", en referencia a El Instituto Nacional Penitenciario. Llegó a la Argentina minutos antes de las 20 del lunes.
En el marco de un importante operativo, fue trasladado por el Servicio Penitenciario Federal al Complejo Penitenciario de Adultos Mayores N° 24, en Marcos Paz.
La cárcel donde se encuentra “Pequeño J” es una de las más antiguas del Servicio Penitenciario Federal. Inaugurada en 1996, la Unidad 24 de Marcos Paz aloja a jóvenes detenidos entre los 18 y 21 años . Tiene distintas unidades para aproximadamente 275 internos, quienes pueden acceder a distintos niveles de educación, estudios y oficios.
Si bien las autoridades penitenciarias no tomaron medidas de seguridad similares a las que tienen los detenidos dentro del Sistema Integral de Gestión para Personas Privadas de la Libertad de Alto Riesgo (Sigpplar) en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, para el joven peruano el SPF estableció un protocolo especial, no por la peligrosidad del detenido sino por la complejidad de la causa que lo tiene como uno de los principales imputados.
Para llegar a ver a “Pequeño J” hay que pasar una serie de protocolos que incluyen avisos de visita vía mail y en el lugar sortear una serie de controles como escáner de metales, entre otras medidas de seguridad.
“El contacto con él es a través de un vidrio , como las cárceles que se ven de Estados Unidos. Hay protocolo hasta para poder pasarle un papel”, explicó una fuente vinculada a la detención.
Valverde Victoriano está alojado en una celda solo, lejos del resto de los internos, con quien no tiene contacto. Desde el SPF se comunicaron con su madre y una hermana, que viven en Perú, para poder coordinar una comunicación vía videollamada.
Luego de ser extraditado, “Pequeño J” declaró ante el juez Jorge Rodríguez y su secretario Ignacio Calvi, del Juzgado Federal N° 2 de Morón. En su indagatoria, asesorado por su abogado defensor Lucas Contreras Alderete, se limitó a negar que fue parte del triple crimen de Lara, Morena y Brenda.
El joven está acusado del delito de “homicidio agravado, por ser cometido con el concurso premeditado de dos o más personas, con alevosía y ensañamiento, y por su comisión por un hombre contra una mujer mediante violencia de género”.
La defensa técnica está trabajando para presentar ante la Justicia su hipótesis del caso para desaprobar la participación en los homicidios. Desde el entorno del imputado aseguraron que no existen elementos probatorios de contundencia que lo vinculen directamente con el hecho investigado.
En las últimas horas Contreras Alderete volvió a reunirse con su cliente para preparar una serie de pruebas que se presentarán junto con el pedido de ampliación de indagatoria. También se está trabajando para solicitar la excarcelación de “Pequeño J”.
Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) desaparecieron la noche del viernes 19 de septiembre en La Matanza. Según la investigación, fueron engañadas en Ciudad Evita con la excusa de asistir a una fiesta y trasladadas en una camioneta hasta una casa ubicada en Chañar 702, en Florencio Varela.
Allí fueron privadas ilegítimamente de su libertad, maniatadas, golpeadas, torturadas y finalmente asesinadas. Sus cuerpos fueron enterrados en la misma vivienda y hallados cuatro días más tarde.
La camioneta utilizada para el traslado fue incendiada para eliminar pruebas. Para los investigadores, el móvil del hecho estaría vinculado a una venganza narco.
Por el triple crimen, hay otras 11 personas imputadas y detenidas: Víctor Sotacuro Lázaro (41), Milagros Florencia Ibáñez (20), Maximiliano Andrés Parra (18), Iara Daniela Ibarra (19), Miguel Ángel Villanueva Silva (25), Matías Agustín Ozorio (28), Mónica Débora Mujica (37), Celeste Magalí González Guerrero (28), Ariel Jeremías Alexis Giménez (28), Bernabé Jesús Mallón (42) y Joseph Freyser Cubas Zavaleta (31), alias "Señor J", quien días atrás fue beneficiado con la falta de mérito.
A su vez, en la investigación que lleva adelante el juez Rodríguez existen otros sospechosos que aún no fueron identificados.
Redactor de la sección Policiales
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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