
Más allá del alivio de dejar atrás las obligaciones laborales en la jubilación , muchos descubren una sensación inesperada: la soledad que aparece cuando la rutina y la cercanía dejan de ser el pegamento de los vínculos.
Durante la juventud y la adultez, mantener amigos parece sencillo. Pero con el paso de los años, y especialmente tras el retiro, la vida social se achica . Cambian los lugares que se frecuentan, aparecen nuevos hábitos y, muchas veces, la energía para sostener ciertas actividades ya no es la misma.
La psicología señala que este sentimiento va más allá de la simple soledad. Es el momento en que muchos notan que la mayoría de sus relaciones estaban sostenidas por la proximidad o el deber , y no por una conexión profunda. No se trata de vínculos falsos, sino de la realidad de la vida: muchas amistades surgen y se mantienen por compartir espacios y responsabilidades.
Según especialistas, entre los 60 y 80 años las personas suelen enfrentar este tipo de batallas silenciosas. El trabajo , por ejemplo, es un gran generador de lazos: compartir reuniones, horarios y tareas facilita la interacción diaria. Por eso, no sorprende que, al dejar de trabajar, muchas de esas relaciones se enfríen o desaparezcan.
Además, la psicología distingue entre lazos funcionales (compañeros, conocidos) y conexiones íntimas . La jubilación suele dejar en evidencia cuántos de esos vínculos eran circunstanciales y cuántos realmente profundos. Además, con la madurez, las personas se vuelven más selectivas y tienden a alejarse de grupos con los que ya no sienten conexión emocional.
Estar rodeado de gente no garantiza sentirse acompañado. Sin la rutina como sostén, los vínculos que perduran requieren intención, elección y trabajo activo . Es necesario diferenciar entre el simple compañerismo y la verdadera conexión.
Aunque puede ser doloroso alejarse de ciertas personas, este proceso también abre la puerta a la construcción de lazos más genuinos , basados en intereses compartidos y conexiones reales. No se trata de romantizar la soledad, sino de aprovechar la oportunidad para redefinir y profundizar la manera en que se mantienen los vínculos en esta etapa de la vida.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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