
Durante décadas, las estufas a gas y los radiadores fueron dos de las opciones más utilizadas para combatir el frío dentro de los hogares. Sin embargo, el avance de la construcción moderna y las nuevas exigencias en materia de eficiencia energética están impulsando un cambio de paradigma que pone en discusión la vigencia de estos sistemas.
Uno de los especialistas que sostiene esta postura es Jordi Martí, arquitecto técnico especializado en eficiencia energética , quien asegura que tanto los radiadores como las estufas responden a una lógica de construcción que ya no encaja con muchas de las viviendas actuales. Según explicó, el problema no pasa por el costo ni por el espacio que ocupan , sino por la forma en que hoy se diseñan y aíslan los edificios.
Según Martí, los radiadores nacieron para resolver un problema muy concreto : la enorme pérdida de calor que sufrían las viviendas antiguas. Durante décadas, las casas contaban con paredes poco aisladas, ventanas simples y techos que dejaban escapar gran parte de la energía térmica .
En ese contexto, los radiadores resultaban una solución ideal porque eran capaces de alcanzar temperaturas muy elevadas y compensar rápidamente esas pérdidas. De esta manera, lograban generar una sensación de confort incluso cuando las superficies de la vivienda permanecían frías.
Por eso, dos hogares pueden mostrar exactamente la misma temperatura en un termómetro y, aun así, ofrecer sensaciones completamente diferentes para quienes viven en ellos.
Los especialistas remarcan que la sensación térmica no depende únicamente del aire del ambiente . También influyen factores como la temperatura de las paredes, los pisos, los techos y las ventanas.
Cuando esas superficies están frías, el cuerpo humano pierde calor constantemente hacia ellas. Como consecuencia, una persona puede sentir frío incluso cuando la calefacción está funcionando y el termómetro marca una temperatura agradable.
En cambio, en una vivienda con un buen nivel de aislamiento, las paredes conservan mejor el calor y reducen la pérdida térmica del cuerpo , lo que permite sentirse cómodo con un consumo energético mucho menor.
Para Martí, las estufas a gas y los radiadores tradicionales fueron diseñados para edificios que necesitaban generar mucho calor de manera permanente . El problema es que las viviendas modernas presentan características muy diferentes.
Actualmente, los nuevos sistemas de climatización buscan mantener una temperatura uniforme en todos los ambientes , evitando zonas demasiado calientes y otras demasiado frías. Además, priorizan la eficiencia energética y el ahorro de consumo , dos factores cada vez más valorados por los usuarios.
Por este motivo, algunos especialistas consideran que estos sistemas tradicionales están quedando relegados frente a tecnologías que aprovechan mejor la energía disponible y ofrecen una distribución más homogénea del calor.
A medida que mejoran los estándares de construcción, aparecen nuevas opciones que prometen más confort, menor consumo y una calefacción más equilibrada .
Entre las alternativas más recomendadas por los expertos se destacan:
Estos sistemas tienen como principal ventaja que permiten mantener una temperatura estable durante más tiempo , consumiendo menos energía y evitando los cambios bruscos de temperatura que suelen producir otros métodos de calefacción.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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