
La frase puede sonar dura, casi provocadora. “ Sólo los perros ladran a lo que no conocen ”, dice uno de los fragmentos atribuidos a Heráclito . Pero leída dentro de su pensamiento funciona como una advertencia a que reaccionar con rechazo frente a lo desconocido es una forma de ignorancia , mientras que la verdadera actitud filosófica consiste en investigar, escuchar y esforzarse por comprender.
Heráclito fue célebre desde la Antigüedad por la supuesta “ oscuridad ” de su estilo. Ya para los propios griegos resultaba difícil. Pero esa oscuridad era un recurso metodológico.
Heráclito escribía de esa manera para obligar al lector a detenerse, volver sobre el texto, escucharlo otra vez y salir de una comprensión dormida o superficial. Demostraba así la pereza intelectual del ser humano.
Heráclito quería que el ser humano “se mejore”, que deje de dormir, que abra los oídos y que escuche el logos , es decir, el discurso o la ley que expresa el orden de la phýsis.
Para eso, el individuo debe conocerse a sí mismo y reivindicar, dentro de sí, al investigador. Heráclito no entregaba respuestas completamente masticadas. Ofrecía indicios, como un oráculo, para que el otro haga el trabajo de búsqueda.
Ahí encaja la célebre imagen de los perros. “Sólo los perros ladran a lo que no conocen” aparece como una forma de decir que la reacción más baja frente a lo nuevo es atacarlo sin intentar entenderlo.
El trasfondo de esa frase tiene que ver con la idea de que la mayoría de los hombres viven como dormidos. El artículo recuerda que, para Heráclito, aunque el logos es común, muchos viven como si tuvieran una inteligencia privada, cerrada sobre sí misma.
En cambio, comprender también es algo común a todos. El problema no es la imposibilidad, sino la falta de ejercicio, de escucha y de disposición a salir de la ignorancia.
Por un lado, hay un diagnóstico pesimista sobre la condición humana: los hombres no comprenden, no oyen, viven ausentes. Pero por el otro lado también hay uno a favor y es que todos pueden acceder al logos si aceptan el esfuerzo de la búsqueda. Su filosofía no invita a repetir doctrinas, sino a despertar.
En ese marco, la frase de los perros se vuelve mucho más actual de lo que parece. No habla solo de la Grecia antigua sino que lo desconocido provoque burla, miedo o agresividad antes que curiosidad.
Frente a eso, Heráclito propone esperar lo inesperable, no conjeturar al azar sobre lo importante y aceptar que la verdad no siempre se presenta de manera inmediata ni cómoda.
Tal vez por eso sigue resonando. Porque, detrás de su dureza, la frase propone como enseñanza que quien se limita a ladrar frente a lo que no entiende se queda en la superficie. En cambio, quien soporta la incomodidad de no saber y decide buscar, escuchar y pensar, empieza recién ahí a filosofar.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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