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Estos 5 árboles quedan increíbles en el jardín, dan sombra y no levantan las baldosas


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Elegir un árbol para el jardín no implica solamente pensar en la sombra o en la belleza de sus flores. Hay un aspecto igual de importante que muchas personas pasan por alto: las raíces .

Algunas especies desarrollan sistemas radiculares muy agresivos que pueden levantar baldosas, romper veredas, agrietar pisos e incluso afectar paredes o estructuras cercanas. Por eso, antes de plantar, conviene analizar qué tipo de árbol se adapta mejor al espacio disponible.

Afortunadamente, existen especies que combinan buena sombra, crecimiento controlado y raíces poco invasivas , ideales para patios y jardines de casas.

El arce japonés es uno de los árboles ornamentales más valorados por la forma y el color de sus hojas, que cambian según la estación del año.

Además de ser muy vistoso, tiene un crecimiento moderado y raíces poco agresivas, lo que lo vuelve ideal para jardines pequeños o medianos.

Eso sí: conviene ubicarlo en un sector protegido del sol intenso y del calor extremo.

El llamado árbol del amor se destaca por sus flores rosadas, que aparecen incluso sobre el tronco durante la primavera.

Es una especie muy elegida para patios urbanos porque:

Además, aporta muchísimo color durante la floración.

El madroño es un árbol muy resistente que aporta un estilo más natural y silvestre al jardín.

Además, su crecimiento suele ser controlado y no desarrolla raíces problemáticas para pisos o paredes.

La magnolia es famosa por sus flores grandes y aromáticas, que suelen convertirse en protagonistas del jardín.

Aunque necesita cierto espacio para crecer cómodamente, sus raíces no suelen provocar daños estructurales importantes.

Especialistas en jardinería destacan que mantiene un crecimiento bastante equilibrado con el paso de los años.

El olivo es una de las especies más elegidas para jardines modernos por su estética y su resistencia.

Su tronco retorcido y sus hojas gris verdosas le dan mucha personalidad al espacio, mientras que sus raíces suelen mantenerse bastante controladas.

Además, es un árbol extremadamente longevo y fácil de mantener.

Muchas veces los problemas aparecen años después de plantar el árbol, cuando las raíces empiezan a expandirse debajo del suelo.

Por eso, elegir especies con raíces menos agresivas ayuda a evitar futuros gastos y dolores de cabeza, especialmente en jardines pequeños o patios urbanos.


Fuente: TN


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