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El reality por redes de un empresario que en tiempos de crisis apuesta todo para llenar su restorán en 30 días


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Sudor y lágrimas. Sin sangre... por ahora. La apuesta de Ricardo Goldin se la hizo a él mismo. Se apostó la permanencia de su restorán, nada más ni nada menos . Un local que, como tantos otros en la Ciudad de Buenos Aires, intenta batallar contra la bajada de persianas. Ajeno al universo de las redes sociales, pero dispuesto a hacer lo que sea para torcer el rumbo, Goldín siguió los consejos de su hija y arrancó, vía redes, una suerte de reality-show titulado "Intentando llenar mi restorán en treinta días" . Han transcurrido 21 y si fuera una pelea a doce rounds, la estaría perdiendo por puntos, aunque tiene argumentos para soñar con la mano salvadora.

Goldín tiene 68 años y vivió de la industria textil durante casi cuarenta, hasta 2016. A sus sesenta metió un volantazo y se mudó al rubro gastronómico, confiado en su experiencia como emprendedor, pero sabiendo que no era su nicho ni tampoco una misión sencilla. Años como cliente de Croque Madame , abrió una franquicia en Villa Crespo, en Julián Alvarez al 600, que mantuvo hasta casi finales de 2025, cuando decidió estrenar ABA, Amor a Buenos Aires , que combina cafetería con almuerzos y cenas. "Van seis meses complicados, en los que estoy a pérdida" , reconoce.

En el Instagram de ABA, Goldin da señales de ser un novato, sin embargo, con la práctica , hoy se muestra dúctil frente a las cámaras, gracias a un guion armado y a una serie de movimientos sugeridos por su hija. Como si fuera una sesión terapéutica, en su "serie" lo cuenta todo: desde las bondades de su local, pasando por los cambios en la cocina y hasta reconociendo errores importantes y también el esfuerzo por mejorar. Inclusive hay un acting de una pareja en una mesa, que discute con el camarero, se levanta y se va.

"Me zambullí en una aventura tratando de llegarle a todo el mundo llamando su atención. Es raro ver a un tipo como yo, mayorcito, haciendo esas escenas -se ríe-. Las redes sociales son un mundo nuevo y cada filmación es prueba y error. Pero Juli, mi hija, me dijo: 'Sos sensible, simpático e histriónico, sacale el jugo'. Y bueno, le hice caso entendiendo que soy grande pero a la vez flexible". En los reels se ven backstages y el propio protagonista, con sarcasmo, admite estar algo incómodo. "Me meto en la cocina, interactúo con la chef o con un camarero y armamos una escena digna", cuenta a Clarín .

Goldín dice que intenta aggiornarse a estos tiempos para llegarle a los jóvenes, gracias a los consejos de otra joven, Eve, la hija de la cocinera. Cuenta que responde cada uno de los mensajes, que son muchos. "Parte de la aventura de atraer clientela es generarla a través de Internet y estoy dispuesto a invertir el tiempo que sea. La comunicación cambió y recurrir a las redes es aceptar que hay otras formas de llegada a eventuales comensales. Me propuse hacer el mayor ruido posible y te confieso algo: le tomé el gustito a los videos, y al menos dos horas me sacan del quilombo cotidiano" , confiesa.

Al empresario lo desvela salvar su restorán y a sus empleados: "Pero soy realista, la situación es difícil, en la calle no hay un mango y encima estamos rodeados de bares y otros lugares para comer. Acá a una cuadra, sobre Aguirre, tenés cuatro pegaditos; a la vuelta, por Lavalleja, otros dos, entonces a la dificultad inicial se le suman otros factores... Hoy la gente que pierde el laburo y agarra la indemnización, en lo primero que piensa es en abrir un café o un emprendimiento gastronómico. La oferta es demasiada para una demanda que se achica cada vez más".

Son casi las dos de la tarde de un jueves frío de mayo y estamos sentados junto a la ventana. Hasta el momento sólo se ocupó una mesa que gastó cuatro mil pesos. " Nos está costando, pero esto que pasó hoy es rarísimo , no había sucedido que se ocupara una sola mesa. Pero vemos todos los días en la tele cómo está la clase media, la crisis que se vive y la situación es compleja... De todos maneras, más allá de alguna desmotivación momentánea, como me pasa ahora, estoy convencido de este lugar y de lo que podemos dar. Voy a dar pelea..." , explica.

Contra lo que suele ser Instagram , donde la mayoría se muestra realizado, Goldín se expone y arriesga. Hasta contó que en esta carrera de treinta días contra el tiempo, le clausuraron el restorán por dejar bolsas de basura en la vereda. "No tiene sentido mostrar sólo el éxito y el glamour. No es mi caso por más de que yo sea el dueño. Creo que es interesante que del otro lado se conozca el otro lado de la moneda. No tiene nada de malo describir una realidad que no tiene que ver con mi servicio, sino con una coyuntura. Por eso realizo el mayor esfuerzo para seguir con ABA, un espacio que abarca mucho recurso humano", opina.

Pasaron casi tres semanas de uno de los primeros videos en el que se veía una entrevista a Evelyn, la flamante chef. Mezclando efectos especiales y humor, la nueva cocinera -otra actriz en alza- , hace saber que cocinó en grandes hoteles para Ricky Martin y Luis Miguel, entre otras celebrities: "A partir de este video empecé a notar mucha aceptación de parte de la gente que nos seguía . Si vos me preguntás qué cambio con esta serie que posteo, te respondo que un montón, porque no me siento solo en la trinchera. Descubrí calidez, solidaridad, comprensión y contención, algo tan importante como inesperado".

Una mueca de satisfacción exterioriza al ver que ya son cinco las mesas ocupadas: "Es un alivio, no una solución, pero al menos me deja un poco más tranquilo". Vuelve al desafío que se trazó y a esa mención sobre no sentirse solo y lee algunos comentarios. "Estoy desde el día uno de la aventura, me obligaste a seguirte y apoyarte" , dice Marcelita desde su Instagram . "Viéndote, dan ganas de ir", aporta Pablo K. "Tenés una manera peculiar que lleva a querer ayudarte" , escribe David. "No sé si es verdad que está vacío, pero los videos son un hallazgo". Los mensajes se suceden por cientos y resultan un estímulo para Ricky Gold , como lo llaman en este universo. "Tengo algún que otro hate r, un mal necesario para un instagramer ", desliza el primo del músico Rubén Goldín.

Como empresario avezado, confiesa que siempre fue un soñador y que le gusta serlo, por más que a veces la actualidad sea demasiado realista: "No quiero perder mi esencia, quisiera encontrarle sentido al problema a partir del amor, que es lo que nos salva", dice algo místico. "En serio, quiero conectarme con mi esencia para no perder los valores ni la creatividad. Más allá del éxito o fracaso, este restorán es un sueño logrado, una realidad , y si tengo que cerrarlo algún día, estaré tranquilo que lo di todo, inclusive apelando a un medio tan ajeno como las redes".

Muestra un mensaje que recibió en Instagram hace algunos días planteando una queja de una mesa que tenía que ver con la falta de atención y la demora en el servicio. "Son cosas que pasan, que hay que corregir y yo insisto una y otra vez. Les hago entender a mis empleados que la persona que está entrando es como el dueño por un rato, es quien nos paga el sueldo y que hay que tratarlo de la mejor manera, empezando por ser amable y tener una sonrisa. Es imperioso tener en claro que el cliente que entra se tiene que ir mejor de lo que llegó", comenta.

Lo llaman de la cocina para tomar decisiones. Ya son diez las mesas ocupadas, lo que resulta una brisa para un espacio de dos pisos y 140 cubiertos. Curioso, algo obsesivo, el dueño pregunta cómo se ve el lugar, si gusta, si hay algo que opinar o aportar. "Soy de las personas que escuchan todas las voces y siempre estoy dispuesto a mejorar lo que esté a mi alcance ", dice. Se le consulta sobre cuál es el plato que más sale y responde: "Hay un poco de todo, pero lo que está funcionando es la promoción de una entrada, un plato principal entre quince opciones, una bebida, postre y café... por 30 mil pesos".

Muestra su teléfono y señala la cantidad de seguidores: en menos de un mes aumentó de 7 mil a 23 mil seguidores . "Tengo videos que tuvieron hasta dos millones de visualizaciones. Me sorprende estar remarcando esto y que me provoque alegría, por eso digo que ya gané, pasé lo que pase. Todo esto es para seguir adelante, pero si tengo que cerrar, lo voy a hacer. Soy una personal sensible, emocional y también espiritual, pero los números mandan y no dan. Contra eso no hay mucha vuelta. Son varios los meses que vengo arrastrando pérdida... Después de que pasen los treinta días, me tomaré un tiempito para ver qué hago", concluye con los ojos vidriosas.

Redactor de la sección Sociedad


Fuente: Clarín


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