
Ese módem viejo que quedó olvidado en un cajón, junto a routers , celulares y placas de computadoras , esconde un secreto que pocos conocen: contiene oro de 22 quilates . Aunque parezca increíble, cada año tiramos a la basura miles de estos pequeños electrodomésticos sin saber que son una auténtica mina de oro urbana.
No se trata de un solo dispositivo, sino de toda una categoría de electrónicos: módems, routers, teléfonos celulares con teclado físico, placas base de computadoras, microondas y hasta televisores antiguos . Todos tienen algo en común: en sus conectores, chips y pistas metálicas internas hay pequeñas cantidades de oro de altísima pureza.
La razón es simple: el oro es el mejor conductor eléctrico y no se oxida , lo que garantiza conexiones estables y duraderas, incluso en ambientes hostiles. Por eso, la industria aplica finísimas capas de oro de 22 quilates en los componentes críticos, en especial en equipos de comunicación donde la fiabilidad es clave.
Aunque la cantidad por aparato es mínima —unos 450 miligramos de oro por cada 20 placas base —, el volumen global de residuos electrónicos convierte a estos cacharros en una fuente de riqueza insospechada.
Hasta ahora, extraer oro de la basura electrónica era peligroso y contaminante: los métodos caseros usan mercurio y cianuro, sustancias tóxicas que ponen en riesgo la salud y el ambiente. Pero un grupo de investigadores de la ETH Zúrich desarrolló una técnica revolucionaria y sostenible.
El método utiliza una esponja de nanofibrillas de proteína hecha de suero de leche, que actúa como un imán selectivo para los iones de oro. El proceso tiene tres pasos:
En pruebas de laboratorio, con solo 20 placas base usadas, los científicos lograron obtener una pepita de 450 miligramos de oro de 22 quilates . El costo del proceso fue de apenas 1 dólar, pero el oro recuperado se cotizó en 50 dólares. Si se piensa a gran escala, una tonelada de residuos electrónicos puede contener hasta 400 gramos de oro .
La tentación de hacerse rico con los viejos módems puede ser grande, pero la extracción casera es peligrosa. Los métodos tradicionales liberan gases cancerígenos y usan químicos letales. La alternativa más segura es llevar los aparatos a puntos de reciclaje certificados , donde empresas especializadas recuperan los metales preciosos de forma segura y, en muchos casos, pagan por los equipos usados.
Así, lo que parecía basura se convierte en una oportunidad para cuidar el ambiente y ganar unos pesos extra , fomentando la economía circular y evitando que toneladas de oro terminen en el olvido.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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