
Ante las críticas por las demoras en el juicio, el abogado Fernando Burlando, que representa a Gianinna y Dalma Maradona, fue consultado sobre si hubo mejoras en el desarrollo del denate. En ese sentido, expresó: "Es demoledor".
"Uno sufre en carne propia las consecuencias de un juicio pesado, en la que hay que estar muy atento", indicó el letrado sobre el proceso judicial, quien remarcó las secuelas físicas del mismo. "Es una situación que fatiga y que cansa", manifestó.
Tras la declaración del cardiólogo Sebastián Nani, se dio por finalizada la audiencia y se dictó un cuarto intermedio hasta el martes que viene.
El neurocirujano Pablo Rubino, que estaba citado para hoy como testigo, no asistió porque tenía operaciones previstas.
En medio de la audiencia, Mario Baudry, abogado de Dieguito Fernando y pareja de Verónica Ojeda, exhibió una conversación entre el médico Nani y Leopoldo Luque que generó impacto por la forma en la que hablaban sobre Diego Maradona y su estado físico.
“ Mostruo, tiene 20 kilos más que cuando te lo devolvimos, salí de ahí antes de que explote ”, le escribió Nani a Luque. El neurocirujano respondió entre risas: “Jaja, come bien”.
Cuando le preguntaron por esos mensajes, Nani intentó explicar el contexto: “Cuando vi la imagen en TV me pareció que estaba mucho más gordo. En esos mensajes entre colegas, le quise decir que estaba mucho más gordo que la última vez que lo habíamos visto”. Además, ante una consulta del juez Gaig sobre la frase “salí de ahí”, respondió: “Es porque no debería estar con ese peso”.
También se presentó un audio del 5 de noviembre, cuando Maradona seguía internado en la clínica Olivos. “Me mentís, me hacés quedar mal con mi jefe y estoy al borde de que me rajen. Hasta acá te banqué, me pegaste un tiro en el corazón”, le decía Nani a Luque.
Sobre ese mensaje, explicó que estaba convencido de que Maradona iba a recibir el alta ese día y que recién después se enteró de que seguiría internado por un síndrome de abstinencia. “Me sentía responsable por dejar que haya tanta gente adentro de la clínica”, declaró.
Además, se reprodujo otro audio del 11 de noviembre en el que Nani le decía a Luque: “Ahora es tu problema, desde ahí tenés el Austral más cerca”. En su declaración, sostuvo que Swiss Medical había ofrecido derivar a Maradona a un centro de mayor complejidad, pero que finalmente se decidió una internación domiciliaria. “Cuando se fue de la clínica, dejó de ser responsabilidad nuestra”, afirmó.
Por otro lado, Nani también habló sobre el nivel de presión que implicaba atender al exfutbolista. “El estrés que genera tener a cargo a una persona como Maradona era de estrés límite. Siempre intenté brindar la mejor atención que se le pueda ofrecer”, sostuvo.
Durante su declaración, el médico Sebastián Nani contó cómo recibió la noticia de la muerte de Diego Maradona. “Estábamos mirando las noticias y decían que había tenido una descompensación en la casa donde estaba. Estaba en todos los canales”, explicó ante una pregunta del fiscal Iribarren.
Según detalló, en ese momento le envió un mensaje por WhatsApp a Leopoldo Luque para ponerse a disposición y colaborar en lo que fuera necesario. “Me respondió que parecía que era tarde y que no iban a poder trasladarlo. Me dio a entender que había entrado en paro ”, sostuvo.
El médico Sebastián Nani, que fue citado como testigo, dio detalles de cómo fue la logística previa a la operación de Maradona por el hematoma subdural. En su declaración, aseguró que "nunca lo evaluó como cardiólogo" y que era Leopoldo Luque "quien trataba a Maradona".
Nani sostuvo que el neurocirujano lo contactó para pedirle que "agilizara conseguir los turnos para poder realizar los estudios" correspondientes. "El médico que hizo los estudios me dijo que habían sido dentro de los parámetros habituales", expresó.
Luego de la operación a Maradona, el médico indicó que "volvió del quirófano sin ningún tipo de complicación" y que estaba "despierto y consciente".
Tras el cuarto intermedio, el médico Sebastián Nani, jefe de cardiología de la clínica Olivos, entró a la sala para dar su declaración.
Una vez finalizada la declaración de Fernando Villarejo, el juez Gaig dispuso un cuarto intermedio. Luego está previsto que declaren los médicos Sebastián Nani y Pablo Rubino.
El abogado Francisco Oneto le preguntó a Fernando Villarejo si Luque buscaba el beneficio del paciente."Sí, coincido", dijo el testigo.
"El paciente requería de otras disponibilidades. Si uno no puede en el lugar que debería estar establecer las condiciones, esas condiciones nunca van a llegar a suplir los requerimientos. Yo no estaba de acuerdo con que se vaya a la casa. La familia quería y los médicos de cabecera acompañaban, yo no me puedo oponer", expresó el doctor Fernando Villarejo.
"Las complicaciones inherentes al tratamiento requieren una estructura por alguna eventual complicación. Son cosas muy técnicas y específicas y que no se pueden administrar en un domicilio, más allá de alguna excepción", agregó.
"La contradicción es absoluta", dijo Patricio Ferrari, quien pidió que el testigo se retirara mientras hace un planteo. El fiscal sostuvo que Villarejo dijo cosas hace 5 años que no coinciden con su declaración de este jueves, respecto a quién decidió la internación domiciliaria de Maradona.
Villarejo mencionó el "riesgo" inmediato tras la cirugía por el hematoma subdural y las dudas sobre cómo manejar su recuperación fuera de un ámbito hospitalario.
El médico dijo que el cuadro del exfutbolista era “de mucho riesgo” y justificó que la intervención se realizara de urgencia.
Además, explicó que durante el postoperatorio existían dificultades para evaluar algunos síntomas debido a los antecedentes médicos de Maradona y advirtió que, a las 48 horas de la cirugía, mantuvieron una reunión con Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y la familia, en la que se habló de los riesgos de continuar el tratamiento fuera de un ámbito hospitalario.
“Los médicos estaban presentes, me dio la sensación de que la familia de Maradona acompañaba, o estaba de acuerdo con lo que los médicos sugerían hacer. Creo que la familia tenía una actitud de confianza”, dijo Villarejo ante el tribunal.
El médico aseguró además que desde terapia intensiva advirtieron sobre los riesgos de una internación domiciliaria y remarcó que sugerían que Maradona fuera derivado a “una institución especializada”, con una estructura multidisciplinaria integrada por psiquiatras, psicólogos y médicos clínicos para poder atender un cuadro complejo como el suyo.
"En las primeras horas, el paciente estuvo estable. Ahora, es lícito y razonable plantear si había todas estas circunstancias clínicas. Estábamos a 30 horas de haber iniciado la sedación, de plantear la verdadera alternativa para tratar al paciente. Nosotros sugeríamos particularmente que fuese una institución especializada", expresó.
"Luego de la operación, el paciente vino bien, muy estable desde todo punto de vista. Lúcido. Respiraba por sus propios medios y adecuadamente. Al otro día estaba clínicamente bien, con algún grado de confusión o excitación", dijo Fernando Villarejo en su declaración.
"Conocíamos cómo era el paciente y tenía esas alteraciones conductuales. Estaba un poco más confuso, pero era el contexto de las primeras horas. No nos llamó la atención. Los estudios prequirúrgicos se hicieron y, probablemente, se podría haber hecho mejor, pero estamos hablando de un paciente en una situación de urgencia", dijo.
"Era una situación contextual con respecto a la situación compleja del país. Había muchísimos enfermos en grave estado por la pandemia. Había una cama disponible, y yo no sé detalles administrativos. Solo se me informó que venía. Creo que por las circunstancias previas de haber estado en la institución", expresó.
"El paciente llegó en ambulancia de cuidados intensivos móvil. Estaba estable. Aparentemente en condiciones de ser trasladado. Lo recibimos, además de yo, mis coordinadores y dos médicos de guardia de terapia. Maradona fue derivado a terapia intensiva. La causa de derivación era la evacuación de un hematoma subdural, eso sin dudas requiere control", dijo Villarejo.
"Cuando lo trajeron a la clínica, vino con una imagen de una tomografía del hematoma subdural y estaba tomada la decisión de evacuarlo. Nos parecía correcto. Se hizo una nueva imagen en Olivos y se confirmó la oportunidad de intervenir", sostuvo.
El fiscal Cosme Iribarren le consultó si interactuó con Maradona y Villarejo respondió: "Muy poco, pero sí. Era un paciente muy particular. Estaba somnoliento y confuso. Después lo llevaron al quirófano".
"En noviembre de 2020, la última internación, Maradona vino derivado de otro lugar con un hematoma subdural que requería operación. Tengo entendido que el médico de cabecera se comunicó con la clínica para tratar de derivarlo en virtud de la buena experiencia en otras oportunidades. El doctor de cabecera era Luque y se presentaba como tal", aseguró Villarejo.
Villarejo fue médico recibido en la UBA y especialista en cuidados intensivos hasta 2023, cuando se jubiló. "A Maradona lo conocía porque estuvo internado en la clínica Olivos en varias oportunidades", explicó.
Por pedido de su abogado Francisco Oneto, Leopoldo Luque terminó de declarar en el juicio por la muerte de Diego Maradona.
En medio de la exposición, el abogado defensor solicitó un cuarto intermedio para hablar con Leopoldo Luque.
Luque aseguró que Maradona no presentaba un edema generalizado, tal como declararon varios médicos durante el juicio. "Si no hay edema, no hay paciente que descuidamos. Por eso Oneto insistía en que no era un juego de estrategias, estábamos demostrando que esas piernas no tienen edema. Si el paciente tiene esa insuficiencia cardíaca que dicen que tuvo, si se hubiese tenido eso, le da sentido a la acusación, pero no lo tiene", expresó mientras mostraba imágenes de la autopsia en la pantalla.
"Resumiendo ese video, es que no tiene edema. El paciente, al no tener estómago, y hacerle RCP sin asegurar la vía aérea, le llena de aire el intestino. No hablan de edema, eso surge después", sumó.
Luque cuestionó el diagnóstico de la Junta Médica y aseguró que "no es correcto". Al respecto, opinó: "Van a tratar de usar criterios médicos que no existen. No hay diagnóstico de insuficiencia cardíaca médica. Me puse a investigar porque no me cierra lo que pasó".
Leopoldo Luque solicitó al tribunal que se expongan las imágenes de la autopsia al cuerpo de Diego Maradona. Esta vez pidió permiso, ya que la última exposición lo hizo de manera espontánea y provocó el rechazo de Gianinna Maradona, que se encontraba presente en la sala.
Mientras se mostraba el video, el neurocirujano resaltó el momento en el que uno de los peritos dijo que el diagnóstico era una "ascitis" y cargó contra Schiter.
"Hicieron un diagnóstico durante la autopsia y no corresponde. El doctor Schiter no fue veedor, participó. Llegó a una conclusión en medio de la autopsia y la declaró en una testimonial. Yo me tengo que defender a esto", expresó.
Luque hizo una denuncia pública sobre los testigos profesionales que declaran en el juicio y dijo: "Acá todos los médicos que vienen a declarar están presionados por las partes. Tienen temor. Me doy cuenta".
También habló de Fernando Villarejo y Sebastián Nani, dos doctores que atendieron a Maradona y que están citados para este jueves.
"El doctor Villarejo le quitó el medicamento porque vio que la presión del paciente no se elevó. Y al doctor Nani le avisé cuánto tiempo le va a tomar estar ahí en la internación. Le dije que se hagan los estudios cardiológicos para tenerlos en la clínica y para que lo vea el cirujano. Después le pregunté si no convenía esperar a resultados. Yo no intervine en darle ninguna medicación y dejé que los médicos hagan lo que tengan que hacer".
Leopoldo Luque insistió en que, según su visión, Maradona no presentó problemas de presión arterial en 2020: “Para septiembre del 2020 no tenía medicación y no le subió la presión. Si hubiese tenido, la presión se le disparaba. Uno toma medicamentos si lo requiere. Es sentido común”.
Además, el neurocirujano puso la lupa sobre la alimentación del Diez: “Lo más llamativo es que, en noviembre del 2019, tenía dieta con sal”, sostuvo, sugiriendo que los controles sobre la ingesta de sodio no fueron estrictos.
Durante su exposición, Luque se refirió al testimonio de Mario Schiter, uno de los médicos que atendió a Maradona durante una internación en Cuba y dijo que "tiene una capacidad oratoria que para una persona no médica es difícil seguirlo".
"Él dijo que nadie cortó la medicación de Maradona, dio a entender eso. Vamos a analizar sus dichos. La pregunta puntual era si en noviembre de 2020 había alguna medicación que obligara a medicar al paciente. La respuesta es no y lo voy a demostrar”, sostuvo ante los jueces. El médico también apuntó contra la fiscalía. “Muy inteligentemente, la fiscalía incorpora médicos que hoy no están. Los estudios quedaron en Cuba o Uruguay y se perdieron, lastimosamente. Ese tipo de paciente en 2020 no era clasificado. Recién en 2021 le dan un nombre. En 2022 dicen que hay que tratarla y sale la primera guía internacional, que lo nombró Schiter al pasar, que a esos pacientes hay que tratarlos”, explicó Luque.
Según su relato, en el momento en que Maradona estuvo bajo su cuidado, no existían protocolos claros ni guías internacionales que indicaran un tratamiento específico para su cuadro. “En 2021 sale la clasificación formal y en 2022 sale la guía que dice que hay que tratarlos. No tenía al paciente (por Maradona) en el patio de mi casa tratándolo, lo trataron especialistas y ninguno pidió medicación”, remarcó. Luque insistió en que las decisiones tomadas en torno a la salud de Maradona se basaron en la información y los recursos disponibles en ese momento. Subrayó que los especialistas que participaron en el tratamiento del Diez no solicitaron medicación específica y que la falta de estudios y documentación complicó el análisis posterior del caso.
"A veces me equivoco, soy humano. Le pido perdón a Jana por lo que le dije. En absoluto creo que tenga un problema mental", sostuvo.
Y agregó: "Me toca defenderme de todo. No soy psicólogo ni psiquiatra, faltaba que diga que no soy cardiólogo. Un neurocirujano tiene una especialidad muy cerrada, demanda muchísima formación. Es una especialidad cerrada. No tenemos un manejo global del paciente. Que me digan que le prohibí un estudio.... Yo siempre llevaba al paciente como médico y con amor. "Había que bancarlo".
Por séptima vez, Leopoldo Luque se sentó frente al tribunal que investiga la muerte de Diego Maradona. El médico defendió su accionar y apuntó contra quienes lo acusan. "Soy la persona que más quiso ayudar", sostuvo.
“Es muy importante para mí defenderme de cualquier acusación. Quiero aclarar algo que ya fue discutido, y la evidencia lo muestra. Maradona estaba lúcido al momento del alta, orientado y era el mismo Maradona que plantó a Putin, con esa impronta que todos respetábamos. Él se quería ir a su casa, eso quedó claro”, expresó.
Durante su declaración, Luque hizo referencia a las versiones que lo señalan como responsable de impedir una atención médica más compleja: “Cuando a Jana le preguntaron por un tercer nivel, dijeron que yo prohibí. Él la respondía sin que yo pregunte, estaba clarísimo. Tuve muchas charlas previo a la internación, cuando estábamos solos. Yo intentaba ayudarlo previo a la internación”.
El médico también recordó los días de Maradona en La Plata, en plena pandemia: “Cuando él estaba en La Plata, encerrado, con un ayudante que supuestamente le daba marihuana y con una medicación difícil de controlar. Durante toda la internación dijo que quería irse a su casa. Me encantaría que los pacientes hagan lo que se les dice”.
“Que busquen por medios de chats, cruces de audios, que yo prohibí que vaya a un tercer nivel… Yo soy la persona que más lo quería ayudar y que más contacto tenía con el paciente. Es fácil ponerse contra mí. ¿Por qué? Porque me saqué una foto. Cuando me prohibieron operarlo, me ajusté a un ambiente”.
El médico remarcó: “Mal que le pese a la gente, el único que me defendería sin dudar es Diego. El único. Ahora van a sacar audios de todo tipo”.
Al inicio de la audiencia, Nicolás D'albora, abogado de la médica Nancy Forlini, pidió exponer un audio y un chat para cuestionar la prueba que los fiscales trajeron al debate en la última audiencia y que comprometía a su clienta. "Buen día, con la doctora Forlini acordamos mandar este audio para que el mensaje no caiga en un teléfono descompuesto. Él pidió más medicación a la tarde, mediante uno de los empleados me comuniqué con Daiana. Él cambia de un estado a otro en cuestión de días, tenemos que estar en alerta. A la noche tiene que dormir", habría enviado la doctora al grupo de Whatsapp donde estaba la familia de Maradona.
El juicio por la muerte de Diego Maradona sumará este jueves una nueva audiencia con testimonios clave vinculados a su internación previa en la Clínica Olivos, donde fue operado semanas antes de fallecer. También está previsto que declare —por séptima vez— Leopoldo Luque en una nueva ampliación de la indagatoria.
Ante el tribunal se pronunciarán tres profesionales que tuvieron participación directa en su atención médica. Se trata del jefe de terapia intensiva de la clínica, Fernando Villarejo; el jefe de cardiología, Sebastián Nani; y el neurocirujano Pablo Rubino, quien estuvo a cargo de la última operación.
Se espera que sus exposiciones aporten detalles sobre el estado de salud del exfutbolista durante su paso por el centro médico, así como también sobre las decisiones clínicas adoptadas en ese momento. En particular, los jueces buscarán reconstruir cómo fue la evolución tras la operación y qué recomendaciones se dieron al momento del alta. Los testimonios podrían resultar determinantes para esclarecer si el seguimiento médico posterior fue adecuado y si existieron responsabilidades en torno a las condiciones en las que Maradona continuó su recuperación.
El proceso judicial investiga posibles negligencias en el tratamiento que recibió el exjugador en sus últimos días y ya cuenta con múltiples declaraciones de profesionales de la salud, familiares y personas del entorno cercano.
Fernando Villarejo declaró el año pasado en el primer juicio. Su testimonio reveló una serie de episodios que generan dudas sobre las decisiones médicas que se tomaron durante las últimas semanas de vida de Maradona, tras la operación por el hematoma subdural. Además, aseguró que el exfutbolista tenía un entorno “complicado” y que se opuso a una internación domiciliaria.
Todo comenzó después del 30 de octubre de 2020, el cumpleaños 60 de Maradona, que dejó una imagen impactante: se lo vio caminar tambaleante en la cancha de Gimnasia, sin fuerzas ni lucidez. A raíz de eso, su entorno médico —entre ellos, la psiquiatra Cosachov y el neurocirujano Luque— propuso llevarlo a hacerse un chequeo. Así fue cómo ingresó en la clínica Ipensa, en La Plata.
Allí le detectaron el hematoma subdural, pero los profesionales del centro no consideraron necesario operarlo de urgencia. Preferían estabilizarlo clínicamente primero. Pero Luque no estuvo de acuerdo. Según relataron varios testigos en aquel juicio, él insistió en trasladarlo a un centro más preparado, y así llegó a la Clínica Olivos.
Finalmente, otros médicos llevaron adelante la cirugía. No lo operó Luque, ya que la familia se opuso. Después de la intervención, Diego quedó internado alrededor de una semana. Pero el clima era insostenible, ya que había una pandemia, el paciente estaba irritable, privado de alcohol en medio de un consumo problemático, con un entorno difícil de manejar. “Era complejo examinarlo, había demasiada gente en su habitación”, afirmó ante los jueces Villarejo. Según su relato, Luque solía ingresar “siempre” junto a la psiquiatra Cosachov.
“La clínica no era el lugar para mantenerlo sedado por tiempo indeterminado”, señaló Villarejo, quien aseguró que tanto Luque como Cosachov le pidieron reiteradamente que lo durmieran durante varios días para calmarlo. El objetivo no era solo facilitar el postoperatorio, sino controlar su compulsión y su estado emocional alterado. “Diego es inmanejable”, le dijeron, para justificar su pedido.En medio de esas tensiones, se tomó la decisión de colocarle un catéter venoso, aunque él no permitía que lo tocaran, y permaneció sedado durante 24 horas. También se evaluó colocarle una sonda para su nutrición, pero los profesionales coincidieron en que esa situación no podía sostenerse a largo plazo.
La Clínica Olivos, en ese entonces, se oponía a la idea de una internación domiciliaria. Recomendaban derivarlo a otro centro especializado. Villarejo fue claro al declarar que se opuso a muchas de esas decisiones y dejó asentado todo en la historia clínica.
También aseguró que no existían las condiciones para un tratamiento adecuado fuera de un centro médico. Pero, finalmente, a Diego lo llevaron a una casa en Tigre sin aparatología adecuada. “Diego parecía tener un cuadro psiquiátrico agudo. Las hijas, por desconocimiento o porque confiaban en Luque, dejaron que hicieran lo que para ellos era necesario”, sumó Villarejo.
El año pasado también declaró Sebastián Nani, el jefe de cardiología de la Clínica Olivos, donde Maradona fue operado el 3 de noviembre de 2020. En su testimonio, dio detalles de las observaciones que hizo sobre el estado de salud del “Diez" y complicó la situación de Luque, uno de los principales acusados en la causa.
En su testimonio, el médico señaló que el exfutbolista no mostraba indicios de complicaciones cardíacas y que “no era esperable un problema coronario”. “En la clínica, Diego estaba bien cardiovascularmente”, afirmó.
Sin embargo, Nani destacó que Maradona era considerado como un “paciente de riesgo” y que, por lo tanto, necesitaba más atención. En esta línea, apuntó contra Luque, ya que señaló que “era el médico de cabecera” del astro: “La responsabilidad de Maradona era 100% suya”.
Además de Villarejo y Nani, declara otra vez el médico que le realizó la última operación a Maradona. Se trata de Pablo Rubino, el neurocirujano que operó al exfutbolista el 3 de noviembre, tres semanas antes de su muerte.
En su testimonio en el primer juicio, el neurocirujano dio detalles sobre la última cirugía y los estudios previos que le realizaron. “Recuerdo que los valores no estaban del todo bien, pero era una intervención que tenía que hacerse”, expresó.
El psicólogo Carlos Díaz declaró nuevamente este martes en el juicio por la muerte de Diego Maradona .
“Había que humanizarlo para que pudiera percibirse como un adicto al alcohol ”, aseguró.
Jana Maradona , una de las hijas de Diego Armando Maradona , se presentó este jueves en los tribunales de San Isidro para declarar en el juicio por la muerte del astro . Su testimonio, cargado de emoción y dolor, dejó al descubierto el estado en el que se encontraba la habitación donde el ídolo vivió sus últimos días en el country San Andrés de Tigre .
Entre lágrimas, Jana describió el lugar en el que su padre permaneció por decisión del equipo médico. “Como no pudieron conseguir una casa con habitación abajo, refaccionaron una. Taparon con cartones una ventana, le pusieron una puerta corrediza" .
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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