
A Magda Choque Vilca la llaman “Reina de las papas andinas”, aunque ella se define más como “Diosa de las papas andinas” . “Es que a los reyes se los puede destronar y los dioses son inmortales”, dice entre risas, pero sabe que su trabajo vinculado a los sabores ancestrales es fundamental y trascenderá sin importar el apodo.
Es una ingeniera agrónoma nacida en La Quiaca, Jujuy, y pionera en la investigación de los cultivos andinos. Además, es referente de la defensa de la biodiversidad y la soberanía alimentaria.
Hace más de 35 años, Magda inició su trabajo con las plantas tintoreas hasta que aparecieron las papas . “Me atravesaron, marcaron mi camino y fueron decidiendo para dónde iba ”, asegura en diálogo con TN .
Recuerda que todo comenzó un día que quería comer un plato con papa huayro , un tipo específico, pero el problema fue que no la encontraba en ningún lado, no había. ¿Por qué? El bichito de la curiosidad picó. “Hablando con mi abuela me decía que había muchas papas que ya no estaban porque no se usaban . Y empecé a averiguar cuáles quedaban para saber cuáles se habían perdido, desde una mirada más científica. Debo decir que nuestra primera cita con las papas fue muy académica, yo las miraba como agrónoma, pero después fue una relación más identitaria”, cuenta.
Buscó bibliografía en la Argentina, pero no había casi datos sobre el tema. La única información era acerca de las papas en Perú y Bolivia. Interpelada, viajó a hacer una maestría y un profesor la invitó a conocer los vegetales en Perú: “Quedé fascinada con las ferias de papa y me dije a mi misma: esto es lo que quiero ”.
“Empecé a trabajar en las ferias. Ahí intentaba sacarle fotos de millones de formas con las cámaras de rollo. No podía, salían mal. Le pregunté a mi papá y me dijo ‘¿vos les pediste permiso a las papas?’. Me quedé recalculando, ¿qué me estaba diciendo? Fue una gran reflexión. Desde ahí les hablé, las mimé. Ellas me llevaron por caminos que nunca hubiera pensado . Fue un amor que se afianzó y siento que en alguna vida fui parte de ellas", expresa.
Tiempo después, mientras se interiorizaba, se enteró que Choque , su apellido paterno, significa “papa semilla” . “Desde que llegaron me fueron sacando el velo de los ojos. Me reconocí como portavoz de ese mensaje y de ahí pasé a la comida”, dice.
Ese camino de identidad la llevó a cuestionar no solo qué se cultivaba, sino cómo se enseñaba a cocinar. De hecho, notó que el sistema educativo culinario era un terreno exclusivo para quienes vivían en las grandes ciudades y tenían plata para costearlo. Como respuesta a esa brecha, impulsó la creación de la Tecnicatura Superior en Cocinas Regionales y Cultura Alimentaria .
“Durante mucho tiempo, las madres les decían a sus hijas: ‘Estudiá para no terminar en la cocina’. La cocina estaba subestimada como construcción educativa ”, reflexiona. Para ella, el desafío fue darle rigor científico al saber popular. “Senté a los docentes y les plantee que quería que me enseñaran química culinaria, que me explicaran por qué una clara hace espuma y una yema no, pero sin fórmulas. Hubo que transitar esa construcción paso a paso”, sostuvo.
En ese proceso, entendió que el mapa de la investigación en la Argentina estaba incompleto porque siempre hubo una mirada portocentrista. Mientras la industria y el mercado de Buenos Aires dictaban qué papas eran “aptas” según los requerimientos de las grandes ligas, la lógica de los Andes resistía con otros parámetros. “Gran parte de lo que tracciona el mundo papero ha sido la industria, pero las papas andinas son otra cosa, estaban en nuestros platos y hoy se empezaron a visibilizar”, remarca.
Hoy, con la mirada puesta en lo que viene, Magda se siente una privilegiada por vivir en comunidad. Su agenda no se detiene, pero sus prioridades están claras: “Tengo tres caminos definidos. El primero es escribir, nada de lo que ellas (las papas) me han regalado lo tengo que guardar, tiene que trascender. El segundo es seguir cocinando y el tercero, seguir aprendiendo. Y seguiré yendo a las comunidades hasta que la fuerza me dé”.
Con esa convicción, este martes se presentará en el MALBA en el evento “Mujeres que Cocinan Ideas” , un espacio donde su historia de soberanía y biodiversidad buscará inspirar a otras mujeres que, como ella, transforman la realidad desde la tierra y los fuegos.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

.jpg)

Redes