
La audiencia de este jueves en el juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras estuvo marcada por los testimonios de familiares y allegados del acusado José “Jota” Figueroa .
Todos declararon en calidad de testigos de la defensa y buscaron sostener la idea de que había una relación “normal” de la pareja, aunque en el camino expusieron frases y concepciones cargadas de estereotipos .
El primero en declarar fue Gustavo Juncosa, tío y padrino de confirmación de Figueroa. Contó que tenía un vínculo cercano con él y que conoció a Mercedes cuando se casaron.
Según su relato, la casa de la pareja era un punto de encuentro familiar , donde solían jugar partidas de cartas.
El testigo afirmó que no había señales de conflicto y que no supo de la separación previa de la pareja hasta después de los hechos.
Juncosa aseguró que veía “una relación normal”. Sin embargo, al describir a Mercedes, dejó entrever ciertos juicios de valor: dijo que “a veces se ponía roja” y que “lo trajinaba” a Figueroa.
También relató discusiones menores que tenía la pareja, como cuando ella se enojaba al perder al buraco y lo llamaba “abogaducho”.
El momento más significativo de su testimonio llegó al recordar una escena doméstica. Frente a la necesidad de cambiar a uno de los hijos, Mercedes le pidió a Figueroa que lo hiciera.
Según su relato, Juncosa intervino y le sugirió: “Hacelo vos, cambialo vos al pañal”. Esto, claro, convencido de que esas tareas correspondían a la mujer.
Ante la consulta de la fiscal María Luján Sodero , fue aún más explícito: se trataba de “cosas de mujeres”, justificadas —según él— por una supuesta mayor disponibilidad de tiempo al no trabajar.
La audiencia siguió con la declaración de Ramón Jerez, peón rural vinculado a la familia del acusado. Su testimonio reforzó la misma línea: definió a Figueroa como “bueno” y de “buen trato”, mientras que describió a Mercedes como “medio mandonita”.
Jerez recordó un episodio en el que Mercedes lo llamó para reclamarle por la rotura de un caño mientras ambos estaban a caballo.
Según su testimonio, ella lo “puteó” y le pidió que regresara, aunque después volvió a comunicarse para avisar que el problema ya estaba resuelto. La escena, presentada como anecdótica, volvió a ubicar el foco en el carácter de la víctima.
La tercera testigo fue Inés Alarcia , prima de Figueroa, quien declaró de manera remota desde Córdoba. A diferencia de los anteriores, su relato se mantuvo más neutral: aseguró que nunca presenció situaciones de maltrato ni episodios que llamaran su atención.
En este sentido, recordó encuentros familiares y celebraciones compartidas, como un Día del Padre en el que también festejaron el cumpleaños de Mercedes, sin detectar conflictos visibles.
El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras continúa y cada testimonio aporta nuevas perspectivas sobre la convivencia, los vínculos y las tensiones que rodearon a la pareja.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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