
Un grupo de científicos franceses encendió las alarmas en la comunidad internacional: la Gran Circulación Atlántica , el sistema que regula el clima en buena parte del planeta, está mucho más cerca de colapsar de lo que se pensaba. Según un estudio publicado el 15 de abril en la revista Science Advances , este “engranaje” fundamental podría perder entre el 43% y el 59% de su fuerza para el año 2100 .
El dato es contundente: el debilitamiento sería un 60% mayor que lo que preveían los modelos anteriores. El informe advierte que este fenómeno podría provocar frío extremo en el norte de Europa, sequías severas en el sur del continente y África, aumento del nivel del mar en la costa noreste de América y una presión inédita sobre los ecosistemas y la producción mundial de alimentos.
La Gran Circulación Atlántica funciona como una gigantesca cinta transportadora de agua: lleva agua caliente desde los trópicos hacia el norte y devuelve agua fría hacia el sur. Así, mantiene el equilibrio de temperaturas, lluvias y ecosistemas en tres continentes.
Cuando este sistema se debilita, el impacto no se limita al océano: afecta las temperaturas, la disponibilidad de agua, la agricultura y la vida costera en todas las regiones que dependen de su funcionamiento.
El nuevo estudio utilizó un método estadístico innovador que combina la temperatura y la salinidad de la superficie del mar en todo el Atlántico. Esto permitió reducir el error de pronóstico en un 79% respecto a los modelos tradicionales y proyectar un debilitamiento promedio del 51% para fin de siglo, al tomar como referencia los valores de 1850-1900.
Los autores del informe remarcaron que la circulación ya es más débil que en el siglo XIX y que el debate científico ya no gira en torno a si se está debilitando, sino a qué tan rápido y profundo será el proceso .
El escenario es preocupante. Si la Gran Circulación Atlántica colapsa, los efectos podrían durar siglos o incluso milenios . Los científicos franceses dicen que el norte de Europa sufriría un descenso abrupto de la temperatura, mientras que el sur enfrentaría sequías extremas. En la costa noreste de Norteamérica, el aumento del nivel del mar pondría en jaque a ciudades enteras.
La agricultura mundial también está en riesgo: la superficie apta para el cultivo de trigo y maíz —dos de los alimentos más consumidos del planeta— podría reducirse a menos de la mitad en un escenario extremo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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