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Caso anestesistas: un especialista reveló la relación entre las drogas robadas y el sexo


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El uso indebido de drogas anestésicas como el propofol y el fentanilo volvió a quedar en el centro de la escena tras el caso que involucra a profesionales de la salud de distintos hospitales porteños . En ese contexto, el médico Jorge Tartaglione analizó en LN+ los efectos de estas sustancias y planteó una pregunta clave: por qué compuestos diseñados para sedar pueden aparecer asociados a prácticas sexuales .

“Era un grupo de adictos, indudablemente, con mucho riesgo de muerte” , sostuvo, al describir el perfil de quienes consumían estas drogas fuera de un entorno controlado.

El especialista explicó que el propofol induce el sueño profundo , mientras que el fentanilo actúa como un analgésico extremadamente potente . En conjunto, ambos fármacos cumplen funciones médicas muy precisas: sedar y eliminar el dolor .

Sin embargo, advirtió que su uso recreativo genera efectos distintos a los buscados en medicina. “No aumentan la líbido” , aclaró, pero sí provocan una desinhibición marcada , acompañada de relajación total, alucinaciones y cambios en la percepción corporal.

“Generan una sensación táctil completamente diferente y un alivio de la tensión muy fuerte” , detalló, al explicar por qué pueden ser interpretadas como experiencias intensas.

Según indicó, hay antecedentes internacionales —con registros en países como Canadá y Corea— que muestran una mayor frecuencia de este tipo de consumo entre anestesiólogos y personal de enfermería , especialmente en quirófanos.

El acceso directo a estas sustancias y el conocimiento técnico sobre su uso explican, en parte, este fenómeno. La administración, además, se realiza por vía endovenosa , lo que acelera sus efectos y aumenta los riesgos.

Uno de los puntos más críticos es la precisión en la dosificación. “El margen es mínimo” , advirtió el especialista. “Si te pasás, no respirás y te morís” , explicó, al remarcar que variables como el peso y la edad son determinantes. Incluso una diferencia ínfima puede resultar fatal: “Si se pasaban un nanogramo, se morían” .

En su análisis, el médico también puso el foco en el carácter adictivo de estas sustancias. Por la rapidez de sus efectos, generan tolerancia en poco tiempo , lo que lleva a aumentar progresivamente las dosis. “ Esto es tan rápido que genera adicción: cada vez necesitás más” , concluyó.


Fuente: La Nación


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