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Supermercado free shop: de qué calidad son los alimentos importados que llegaron a las góndolas


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En los supermercados el changuito está totalmente extranjerizado, con cada vez más alimentos importados que plantan bandera en las góndolas de Argentina. La presencia de una etiqueta en inglés, alemán o francés presume calidad premium. ¿Siempre es así?

Clarín hizo un relevamiento según los estándares internacionales de un grupo de productos para determinar si, más allá de la competencia de precios, al país llegan primeras, segundas o terceras marcas que a ojo de turista en nuestro propio país, siempre parecen superiores.

Entre los productos importados que más llaman la atención están las cervezas , muchas de tradición centenaria europea.

En todas las cadenas se encuentra hoy la Blue Moon de Estados Unidos por entre $ 3.800 y $ 4.800 la botella de 473 ml, la irlandesa Guinness Extra Stout (se fabrica acá) a $3.950 por 473 ml, la holandesa Grolsch Pilsner a $3.300 por 473 ml, la estadounidense Goose Island Lager a $3.180 por 473 ml, y aunque parezca germana, la chilena Kunstmann Session IPA, a $2.752 por 470 ml.

Por supuesto, como era de esperar, también ahora están las grandes alemanas, como Hermann Müller Lager Classic por $ 1.750 por 500 ml, y la francesa Monastère Blond. ¿Son buenas cervezas?

Detrás de cada nombre hay realidades muy distintas. Las cervezas con historia de elaboración, como Guinness (stout irlandesa fundada en 1759) o las belgas de estilo witbier o ale , ocupan un lugar destacado en guías de estilo cervecero por su complejidad y "perfil sensorial", aunque no siempre estén en los “top” de crítica mundial.

La Hermann Müller es su país de origen es una cerveza de gama económica, es una segunda marca, igual que la Monastère Blond en Francia.

En Alemania, según los estándares de pureza como el Reinheitsgebot, marcan a las pilsner y weissbier entre las referencias mundiales en calidad. Así, todas las cervezas de estilo alemán elaboradas en Europa se consideran de alta calidad dentro de su categoría, en base un uso tradicional de ingredientes.

Las marcas importadas de pilsner premium que vemos en los supermercados, por ejemplo, aunque no sean alemanas, suelen aparecer en comparativas globales por encima de cervezas industriales menos especializadas. La etiqueta europea puede ocultar cervezas de producción masiva que, aunque correctas, no compiten en nivel con las grandes referencias cerveceras bávaras.

Entonces, la alemana Denninghoffs Lager tradition de 5 L (a $36.155 en Coto) no es una cerveza “premium alemana”, pero sí está por encima de muchas lagers industriales globales, según criterios internacionales de especialistas que identifican estilos como la Weihenstephaner Hefe Weissbier, Augustiner Helles y Bitburger Premium Pils entre los nombres más destacados.

El desembarco de pastas italianas no fue sorpresa para los entendidos en Argentina: marcas como De Cecco y Colavita son buscadas específicamente por su calidad. Las presentaciones de De Cecco 500 grs. pueden rondar los $11.182, mientras que las de Colavita 500 grs. están cerca de $6.028.

En Italia, la calidad de una pasta seca se define por estándares técnicos muy concretos, compartidos por la industria, cocineros y guías gastronómicas. Sobre esa base se construyen los rankings que separan a una buena pasta de una pasta de excelencia

Se valora el uso de sémolas seleccionadas, dibujo de bronce en extrusión y secado lento, que aportan textura y sabor. De Cecco destaca en sus paquetes exactamente esas categorías. No es la mejor pasta de Italia, pero sí es una de las mejores dentro de las pastas industriales premium.

La pasta Diamond (el spaghueti está $ 1.498,86, comparado a los Matarazzo argentinos a $ 1.800) y la Pasta Bella, producidas en Albania, no pertenecen a las categorías tradicionales italianas de excelencia. Pero, como publicó la propia marca, Diamond fue premiada con el Superior Taste Award 2025 del International Taste Institute de Bruselas.

La categoría de salsas también dejó de ser homogénea. Los consumidores más puristas distinguen la passata tradicional (simple puré de tomates sin aditivos) por su sabor puro y consistencia, frente a salsas densamente condimentadas.

En las góndolas de Jumbo y Carrefour aparecen varias salsas de tomate italianas con precios que dan pistas sobre su perfil de calidad. Por ejemplo, la Mutti passata di pomodoro 700 g ronda los $13.223, mientras que la Mutti salsa de tomate y cebolla 560 g se vende a $ 11.379.

En pruebas de calidad de la asociación de consumidores italiana Altroconsumo, marcas como Mutti ocuparon posiciones intermedias-altas en comparación con un panel de 23 salsas italianas, por encima de marcas promedio pero sin llegar a la excelencia absoluta de productos artesanales o de nicho.

Los chocolates importados también llegaron con fuerza. En Carrefour se ofrecen tabletas Beyond Time de origen belga alrededor de $7.630 por 100 grs, o presentaciones más grandes cerca de $17.984. Además, aparecen chocolates alemanes como los Ritter Sport alrededor de $10.590 por 100 grs.

El chocolate belga tiene un prestigio forjado por siglos de tradición en la selección de cacao, calidad de la materia prima y técnicas de templado y confección. Rankings culinarios globales como Taste Atlas sitúan a producciones belgas entre los más valorados por su equilibrio aromático y textura fina, por encima de chocolates industriales estándares.

En contraste, el chocolate de otros orígenes, como los de Brasil y Estados Unidos, que también ya están presentes, tienden a estar en calidad media. Los chocolates suizos, de Lindt, estuvieron desde siempre y son los más valorados en todo el mundo.

Francia tiene la mayor diversidad quesera , con variedades como el brie, el camembert o el reblochon entre las más reconocidas en listas globales, aunque en la última publicada por Taste, el Saint-Félicien (blando originario de la región de Ródano-Alpes, de maduración prolongada y elaborado con leche de vaca) es el único francés incluido y ocupa el puesto 10.

En todas las grandes cadenas de supermercados el brie de Ile de France por 125 grs. se consigue por $ 11.950. Es sólo una de las siete marcas de quesos franceses disponibles hoy en el país.

En la heladera de fiambres, conviven etiquetas españolas como el jamón serrano de Lourisierra a $11.499 los 120 g y el de bellota de Enrique (100% de cerdos ibéricos negros alimentados a bellota), que está a $ 81.900 los 8 grs., una variedad que está en el primer puesto de la guía Taste de los mejores jamones del mundo.

Redactora de la sección Sociedad evexler@clarin.com

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Fuente: Clarín


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