
Con lluvias que en algunos casos ya superaron los 100 milímetros y un evento que todavía continúa, el agua volvió a zonas de la región agrícola que venían muy afectadas por la sequía, especialmente en el sur y sudoeste bonaerense. El impacto es en general positivo, aunque desigual: corta una racha de hasta tres o cuatro meses sin lluvias importantes , pero llegan tarde para parte de los cultivos de verano, con pérdidas que en soja se estimaban entre 30% y 60%: beneficia sobre todo a la soja de segunda que aún está en etapas críticas. Hacia adelante, advierten que una nueva tanda de tormentas podría generar excesos y anegamientos en áreas que quedarán cargadas.
La mejora se da después de varias semanas difíciles. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), gran parte del sur de Buenos Aires no había logrado recuperarse y, en particular, el centro-este y sudeste bonaerense seguían entre las zonas más complicadas, con fuertes recortes de rinde que, en el caso de la soja, se estiman entre 30% y 60% del potencial . En esas áreas, junto con el sur de Entre Ríos y el sur de Santa Fe, se concentraban los mayores problemas productivos y aún dependían de las lluvias de marzo para recuperar parte de la producción.
En ese contexto, el climatólogo Germán Heinzenknecht explicó que las precipitaciones se están concentrando justamente en las zonas que estaban en condiciones de recibir agua. “En el oeste y el sur de Buenos Aires está lloviendo bien, son zonas receptivas, sin problemas. Todo lo que llueva hoy va a ser un beneficio ”, señaló. Según detalló, el sistema avanza hacia el norte y, en esta primera etapa, el efecto es favorable .
Sin embargo, el escenario podría cambiar en los próximos días. Heinzenknecht advirtió que entre el viernes y el sábado ingresaría un segundo frente que podría complicar la situación. “ El sur ya va a estar muy cargado de agua y se pueden generar excesos ”, indicó. Bajo ese panorama, algunos sectores podrían pasar rápidamente de la falta de agua a problemas de anegamiento , aunque aclaró que no se prevén eventos extremos como los de otras campañas.
Las proyecciones muestran que las próximas tormentas podrían dejar entre 50 y 60 mm en la zona núcleo , mientras que los mayores acumulados se concentrarían nuevamente en el centro y sudoeste bonaerense, donde podrían alcanzarse registros cercanos o superiores a los 100 mm , además del sur de Santa Fe.
En el campo, la foto es heterogénea y depende tanto del cultivo como del momento del ciclo. En Necochea, por ejemplo, donde se registraron unos 120 mm , el productor Juan Balsategui resumió el cambio con una frase: hacía “tres o cuatro meses que no teníamos una lluvia así”.
De todos modos, explicó que el efecto no es uniforme. En su caso, el beneficio se concentra en la soja de segunda en floración , una etapa clave. “ Si no llovía ahora, no formaba grano ”, señaló. Aunque advirtió que los resultados estarán por debajo de lo habitual, consideró que la lluvia al menos permitirá sostener parte de la producción .
Distinta es la situación de otros cultivos. Balsategui detalló que el girasol ya está prácticamente listo para cosecha y el maíz tiene el grano formado, por lo que el impacto llega tarde en ambos casos. Aun así, marcó diferencias dentro de los lotes: el girasol logró defenderse mejor en ambientes profundos, donde pudo aprovechar la humedad de la napa, con rindes estimados entre 3000 y 3200 kilos . El maíz, en cambio, más dependiente de las lluvias superficiales, sintió con mayor fuerza el estrés hídrico. “ No formó la segunda espiga ”, explicó, y proyectó rendimientos cercanos a 8000 kilos , lejos de los 10.000 a 12.000 habituales .
Más hacia el interior, en Tandil, el panorama previo era aún más ajustado. Allí, el productor y apicultor Rubén Montero señaló que hasta el mediodía acumulaban unos 68 mm , aunque con una distribución muy irregular, y remarcó que durante enero y febrero “no llovió casi nada” .
Ese déficit prolongado impactó tanto en los cultivos como en la actividad apícola. Para los cultivos de verano, admitió, la mejora llegó tarde. “ Ya fue totalmente tarde ”, resumió. Sin embargo, destacó que el agua permitirá recuperar el perfil del suelo y encarar los verdeos de invierno .
El arrastre de la seca dejó, además, otras consecuencias. Montero mencionó pérdidas en maíz, papa y soja , así como incendios en sectores serranos durante los momentos más críticos. En ese contexto, consideró que las lluvias actuales marcan un punto de inflexión: “Sirven para empezar a recuperarse”, aunque el daño de la campaña ya está en gran parte definido .
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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