Mientras la agenda judicial del expresidente francés Nicolas Sarkozy ocupó la tapa de los diarios en 2025 y Carla Bruni alterna giras, desfiles y su faceta como productora de vino en la zona de la Provenza, la pareja encuentra paz puertas adentro. Su retiro está en el corazón del distrito XVI de París : un palacete del siglo XIX escondido detrás de muros cubiertos de enredaderas, en una de las zonas más cerradas y exclusivas de la ciudad.
Sarkozy quedó en libertad condicional bajo estricta supervisión judicial tras pasar tres semanas en prisión entre octubre y noviembre de 2025. El exmandatario está en su domicilio y tiene prohibido salir de Francia mientras espera su juicio de apelación a la condena que recibió por cinco años de cárcel.
La propiedad donde reside junto a su esposa está en Villa Montmorency , un enclave privado que desde hace más de 10 años funciona como el sinónimo parisino de privacidad absoluta . Sus calles arboladas, rodeadas de embajadas y residencias diplomáticas, fueron hogar de artistas, escritores y aristócratas. Hoy siguen siendo territorio de la élite , atraída por esa mezcla de discreción, seguridad y un estilo arquitectónico que remite a la antigua nobleza urbana .
La casa de los Sarkozy encaja con ese ADN . Con una fachada clásica de piedra, mansardas de pizarra y ventanales que bañan de luz cada ambiente, el palacete combina los códigos de la Belle Époque con una estética contemporánea . Aunque la pareja evita mostrar su vida doméstica, las pocas imágenes que se filtran, por publicaciones de Bruni en redes o cuentas especializadas de real estate, dejan ver interiores amplios, suelos de roble, paredes restauradas y techos altos que recuerdan a las residencias burguesas del París del siglo XIX .
En las áreas sociales, como el comedor y el salón, conviven mesas de mármol, sillones tapizados en tonos neutros y una paleta cálida que apuesta por el lujo sin sobresaltos .
La escalera de hierro forjado, los mosaicos y algunas piezas de época aportan carácter sin caer en la ostentación. El sello personal de Bruni asoma en guitarras apoyadas en las paredes, fotografías familiares y obras de arte contemporáneo, mientras que Sarkozy reserva su territorio en una biblioteca más clásica , con retratos de autores franceses.
Sotheby’s Paris define estas residencias de Villa Montmorency como “ los palacetes más exclusivos de la capital ”, con superficies que superan los 1000 m², jardines privados de más de 1700 m² y amenities que incluyen piscina cubierta, spa, sala de cine, casa de invitados y estacionamiento para varios vehículos. La mansión de Bruni y Sarkozy, de unos 3000 m² , responde a ese estándar: discreta por fuera, monumental por dentro.
El jardín es un gran protagonista . Convertido en un oasis doméstico, funciona como una extensión natural del interior . Entre senderos de piedra, terrazas elevadas y vegetación que garantiza privacidad, es el escenario donde, según allegados a la familia, Carla Bruni solía organizar cenas de verano iluminadas por velas y rodeadas de rosas .
Lejos del bullicio de París, el matrimonio encontró en este rincón silencioso su mejor refugio . Un lugar donde la vida política, las giras musicales y los titulares dejan de existir apenas se cierra la puerta principal . En tiempos de máxima exposición pública, su refugio parisino se vuelve casi una declaración de principios.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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