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Incendios en Chubut: de la destrucción de un paraíso natural a la anhelada recuperación


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El "Alerce Abuelo" de 2.600 años bajo el agua parece marcar el inicio del largo camino hacia la recuperación, luego de los devastadores incendios en Chubut.

El martes y miércoles de la semana pasada la naturaleza respondió a todas las plegarias. Un frente frío del Pacífico llevó las temperaturas de 30° a 4° bajo cero en las montañas, que amanecieron pintadas de blanco como en pleno invierno, con precipitaciones que en promedio llegaron a los 40 milímetros en ambas jornadas. Para el Parque Nacional Los Alerces y las localidades chubutenses de El Hoyo, Epuyén y Cholila, agobiadas por los incendios que comenzaron el 5 de enero, fue mucho más que un alivio: permitió a los brigadistas controlar el incendio de Puerto Patriada y contener el del parque y profundizar el trabajo coordinado con medios aéreos.

Hasta entonces, el fuego provocó una catástrofe que autoridades de todos los sectores aún no alcanzan a ponderar. La superficie afectada ronda las 50.000 hectáreas , lo que incluye la destrucción de bosques de milenarios de alerce, forestaciones de pinos y otros establecimientos productivos, cientos de viviendas, y ahuyentó al turismo en toda la cordillera de Chubut, que se preparaba para una temporada veraniega récord.

En términos económicos, el turismo es el principal sector afectado. Entre fin de 2025 e inicios de 2026, la zona tenía una ocupación casi total. Y para la primera quincena de enero, las reservas llegaban al 90%. Los pasajeros que vieron el fuego frente a sus alojamientos fueron evacuados o se auto evacuaron. En el paradisíaco balneario de Puerto Patriada había 3.000 personas, que fueron reubicadas en un claro lejos del bosque en llamas. Cabañas, hostales, hosterías y campings se fueron vaciando día a día, aún cuando el fuego no los alcanzaban. Ganó el miedo y también se cayeron todas las reservas.

“La mejor ayuda es venir” , expresó el sector turístico apenas empezó a mejorar el panorama, ante la avalancha solidaria de todo el país y el exterior, que se concentró en ayudar a los brigadistas, bomberos y voluntarios, y también en las familias y productores que perdieron todo.

Un prestador turístico del lugar dijo a Clarín que sólo en un día debió devolver reservas por 5 millones de pesos , mientras que enfrentaba su segunda temporada ruinosa, porque en el verano de 2025 también los incendios asolaron la región. Es apenas un complejo de cabañas de El Hoyo en el comienzo de una crisis.

De acuerdo a fuentes del sector empresarial consultadas por este medio, el problema fue exponencial durante más de un mes para entre 800 y 900 emprendimientos turísticos registrados en la Comarca Andina de Chubut, a los que se suma un 25% más de cabañas y departamentos sin fiscalización. En total rondan las 10.000 plazas.

La localidad de Lago Puelo, ubicada en la frontera norte de la provincia, es la que concentra la mayor infraestructura turística y no sufrió el fuego, pero perdió a la mayor parte de sus visitantes.

El Hoyo, Epuyén y Cholila tienen el resto y se quedaron casi sin temporada. Ahora se ilusionan con una posible recuperación inmediata luego de las lluvias y el frío, con el regreso del agradable clima veraniego, sus paradisíacos rincones y la ayuda del marketing turístico que apunta justamente a eso.

Con las pérdidas del turismo hay que considerar el daño a los productores artesanales , con la destrucción de talleres y depósitos, pero más con la caída del mercado consumidor, en mayor medida de visitantes.

El sector forestal de la industria de la madera sufrió un duro golpe con la devastación de plantaciones completas de pinos que, además, fueron los culpables de una explosividad inusitada de estos incendios. Las especies nativas (ciprés, alerce, coihue) no son tan inflamables como el pino implantado, al que los incendios ayudan incluso a reproducirse.

La Patagonia y sus principales organismos científicos y técnicos, y algunos expertos destacados, expusieron con más contundencia que nunca el problema de los pinos en los bosques nativos. Tienen la madera, resina y residuos (pinocha en los suelos) más combustibles. Las semillas están en las piñas, que al arder explotan y las dispersan. Al año siguiente de un incendio, un manto verde formado de renovales de cinco centímetros anuncia el retroceso de las especies autóctonas.

Abundaron en esos informes el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (Ciefap -Conicet), la Secretaría de Bosques de Chubut, Parques Nacionales y el INTA, entre las principales entidades; y los investigadores más destacados, como Guillermo Defossé (Conicet), Lino Pizzolon (Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco), Melisa Blackhall y Natalia Nuñez (Inibioma, organismo del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, de Bariloche), y Guillermo Defossé (Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, del Conicet y las provincias patagónicas).

Los incendios devoraron áreas de pastoreo, encierro y traslados de ganadería ovina mayormente, pero también bovina. Además de la muerte de animales quemados , los productores deben recibir auxilio inmediato de la provincia de Chubut para resolver la falta de alimento para el ganado (en lo que fue clave la respuesta solidaria masiva) y otro mayor del banco provincial y el Estado nacional para diferir deudas por créditos y obtener nuevo financiamiento.

Los suelos también resultan degradados (lo que científicos refieren como “vitrificación del suelo por las altas temperaturas), afectando al rebrote natural de pasturas para el invierno.

Los productores agrícolas y de fruta fina , entre los que hay exportadores, también recibieron un gran golpe, en gran medida por la destrucción de infraestructura y por pérdidas totales en la cosecha de este año. La apicultura se sumó al desastre con la pérdida de apiarios de los bosques, y la falta de floración y sotobosque, donde vive el indispensable alimento de las abejas.

Más allá del día a día de la región y su economía, el mayor daño fue el ecológico , de un patrimonio invaluable de Argentina y el mundo.

La destrucción de bosques afecta a los suelos, que en los próximos años pasarán la factura por su inestabilidad y nuevos daños en poblaciones y asentamientos con deslaves y erosión. Y las áreas naturales protegidas tienen una gran diversidad animal. Las patéticas imágenes de ciervos calcinados fueron muy simbólicas. Tal vez lleve décadas en estimarse este impacto.

Parques Nacionales (PN) destacó este viernes la recuperación de los niveles de humedad del Alerzal Milenario, principal valor de conservación del área y Sitio de Patrimonio Mundial. Es parte del ecosistema conocido como Selva Valdiviana, de enorme diversidad vegetal y animal. Y aquí se encuentra el reconocido Alerce Abuelo.

A su vez, este sábado 14 de febrero, PN lanzó la nueva etapa “Proyección Alerces 2026”, orientada a trabajar con distintos actores del sector con el fin de lograr la recuperación integral de este sitio declarado patrimonio mundial por la Unesco.


Fuente: Clarín


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