
A simple vista parece una planta más, pero basta observarla unos minutos para notar algo fuera de lo común: sus hojas se mueven solas . No es una ilusión ni un truco. Se trata de un fenómeno real que convierte a esta especie en una de las más llamativas del mundo vegetal.
La protagonista es la Mimosa pudica , conocida popularmente como planta sensitiva o dormilona . Su comportamiento desafía lo que muchos creen saber sobre las plantas y explica por qué genera tanta curiosidad.
El movimiento ocurre como respuesta a estímulos externos , como el contacto, la vibración, el viento o los cambios de luz. Cuando alguien la toca, sus hojas se cierran casi de inmediato y los tallos pueden inclinarse hacia abajo.
Este mecanismo se llama tigmonastia y no implica músculos ni sistema nervioso. La planta modifica la presión del agua dentro de sus células , lo que provoca el cierre rápido de las hojas como una reacción defensiva frente a posibles amenazas.
Durante la noche, además, la Mimosa realiza un movimiento distinto: pliega sus hojas de manera gradual , como si “durmiera”, y las vuelve a abrir con la luz del día.
Lejos de ser un simple espectáculo, este comportamiento cumple funciones clave para su supervivencia:
Aunque parece delicada, la Mimosa pudica puede cultivarse sin mayores complicaciones si se respetan algunas condiciones básicas:
Es importante no estimularla en exceso. Tocarla constantemente la debilita , ya que cada movimiento consume energía.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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