BUENOS AIRES – La familia de Lucas González, el joven futbolista de Barracas Central asesinado por efectivos de la Policía de la Ciudad el 17 de noviembre de 2021, enfrenta una nueva y desgarradora tragedia. A cuatro años de uno de los episodios de brutalidad policial más resonantes de los últimos tiempos, un exintegrante de la Policía Federal que había ganado la confianza de los padres de Lucas, les robó la totalidad del dinero recibido como indemnización en el juicio civil contra la fuerza de seguridad porteña.
El asesinato de Lucas conmocionó al país. Un grupo de policías, sin mediar palabra ni identificarse, disparó más de veinte balazos contra el Volkswagen Suran en el que Lucas y tres amigos regresaban a su casa tras una prueba de jugadores. Los jóvenes fueron interceptados por un Nissan Tiida sin identificación, ocupado por tres policías de civil que abrieron fuego indiscriminadamente. "Todos los días me pregunto por qué lo mataron. Por qué se ensañaron ellos. Los estigmatizaron porque tenían gorras. Pensaron que salieron de la villa y les dispararon", expresó Mario González, el padre de Lucas.
La estafa: confianza vulnerada y cuentas vaciadas
En medio de su inconmensurable dolor y vulnerabilidad, los padres de Lucas fueron contactados por un expolicía federal, vecino de Florencio Varela, que conocían del colegio. Este hombre se presentó como una figura de apoyo y protección, advirtiéndoles sobre posibles represalias de compañeros de los policías implicados en el homicidio de Lucas. "Se metió en la familia. Nos acompañaba a todos lados, nos custodiaba y un día nos dijo que por cuestión de seguridad, para que no manejemos el dinero que le pasemos las claves de las cuentas", relató Mario González, visiblemente afectado.
La indemnización por el homicidio de Lucas ascendía a $112.000.000, dinero que había sido depositado en dos cuentas a nombre de los padres. El estafador, aprovechando la profunda depresión de la madre de Lucas y las responsabilidades de Mario con sus otros dos hijos, vació las cuentas. "Las cosas salieron mal hermano. Hice inversiones de alto riesgo. Te pido perdón", le dijo por teléfono el expolicía federal a Mario, quien una hora después constató el robo en el banco.
La denuncia fue radicada en la Unidad Funcional de Investigaciones (UFI) N° 19 de Quilmes. La identidad del acusado se mantiene en reserva, ya que aún no fue llamado a indagatoria.
La condena a los asesinos de lucas
En julio de 2023, el Tribunal Oral Criminal N° 25 condenó a los policías Gabriel Isassi, Gabriel López y Juan José Nieva a prisión perpetua por el asesinato de Lucas, calificándolo como un "homicidio quíntuplemente agravado por haber sido cometido con arma de fuego, con alevosía, por odio racial, con el concurso premeditado de dos o más personas y abusando de su función siendo integrante de las fuerzas de seguridad".
Además, Isassi, López y Nieva fueron condenados por tentativa de homicidio quíntuplemente agravado contra los tres amigos de Lucas, Julián Salas, Joaquín Zúñiga Gómez y Niven Huanca Garnica, quienes también habían sido atacados.
El juicio también incluyó a otros once efectivos de la Policía de la Ciudad: seis de ellos recibieron penas de entre tres y ocho años de cárcel (cinco por encubrimiento y uno por torturas), poniendo en evidencia la compleja red de complicidades y la lucha que Mario González debió librar por justicia.
"Los responsables del banco permitieron que hiciera transferencias"
Mario González no solo lamenta la estafa, sino que cuestiona la inacción de la entidad bancaria: "Los policías mataron a mi hijo y me dejaron muerto en vida. Después vino este estafador y me destruyó. Tengo que pagar alquiler y la medicación para el tratamiento de mi esposa cuesta $300.000 por mes. Trabajo con mi auto, llevo gente y hago lo que puedo para subsistir. Hay una cosa que no entiendo: cómo fue que a los responsables del banco en Quilmes permitieron que el estafador hiciera transferencias y retiros de $112.000.000 y no les llamara la atención".
El sumario N° 001163-25/00 contra el expolicía federal, inicialmente calificado como “presunto hurto o robo”, será reforzado por el abogado Carlos Diéguez, representante de la familia, con testigos y pruebas que buscarán una acusación más grave.
El fiscal Guillermo Pérez de la Fuente había descrito a los asesinos de Lucas como "cazadores que esperan a su presa". Ahora, la familia González se enfrenta a la amarga realidad de que, tras la violencia institucional, otro "cazador" acechó en su momento de mayor vulnerabilidad, despojándolos de la compensación que buscaba paliar, aunque sea mínimamente, el dolor inmenso por la pérdida de su hijo.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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