Viajó a Playa del Carmen, fue testigo de un crimen y sufrió un ACV



Una tarde de sol en Playa del Carmen se convirtió en una pesadilla para Carolina Soledad Camaño, una joven de 31 años que había viajado desde Córdoba a México hace unos ocho meses en busca de trabajo y sufrió un ACV en ese país después de presenciar un asesinato en la playa.

El hecho ocurrió un domingo, a fines de noviembre. Entonces, Carolina fue testigo de un crimen y la violenta escena la shockeó a tal punto que, al volver al despartamento en el que se hospedaba, sufrió una convulsión. Con el correr las horas, su estado se agravó y la llevaron a un hospital, donde quedó internada.

En medio de la conmoción por su grave estado de salud, la familia pide ayuda desesperada para que la deriven a un centro de alta complejidad y la operen de urgencia. “Lo único que cubre el consulado es el traslado y hospitalización, no la intervención”, explicó un familiar de la joven turista.



La desesperación de la familia de Carolina Camaño

En diálogo con TN Juan Camaño, el padre de Carolina, contó que los amigos de su hija la encontraron desvanecida al volver después que ella a la casa y la llevaron a un hospital público, donde “no le hicieron ningun estudio”. Después de dos o tres días, como la joven no mejoraba sino que seguía con vómitos, mareos y convulsiones, fueron también sus amigos los que reunieron el dinero para llevarla a una clínica privada.

“Ahí le hicieron una tomografía y le salió que tenía un meningioma y un aneurisma sangrante. Les dijeron que este último tenía el tamaño de una pera”, precisó Camaño, y agregó que su hija permanece sedada desde que la internaron.

Según su testimonio, necesitan “recaudar 20 mil dólares, que es lo que cuesta esa operación en un hospital público, porque en uno privado saldría 50 mil”, pero no pueden costearlo. Por esto, en las últimas horas viralizaron el caso en las redes sociales para pedir ayuda.



Por otro lado, al ser consultado sobre la posibilidad de un traslado a la Argentina para poder someterse a la intervención, el padre de Carolina manifestó que esto no es posible ya que, por el problema que tiene, no podría aguantar la presión del vuelo.

Camaño manifestó que Carolina se había instalado en México hace unos siete u ocho meses en busca de un futuro mejor. “Ella quiso probar suerte”, dijo el hombre emocionado, y añadió: “Había conseguido trabajo en un bar que estaba cerca de la playa”.



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