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Carrera contra el tiempo para hallar el submarino perdido en el Atlántico: Quedan 70 horas de oxígeno



“Es una zona remota, y es un desafío llevar a cabo una búsqueda en ese lugar", comentó el contralmirante John Mauger, comandante de la Guardia Costera de Estados Unidos. “Pero estamos poniendo a disposición todos nuestros activos para asegurarnos de que podamos encontrar la nave y rescatar a las personas a bordo”.

El rompehielos canadiense de investigación Polar Prince, que servía de barco de apoyo del Titan, habría perdido el contacto con la nave en torno a una hora y 45 minutos después de que su inmersión.

El Polar Prince siguió haciendo búsquedas de superficie durante la noche, y una aeronave de vigilancia Boeing P-8 Poseidón reanudó las operaciones de búsqueda por la mañana del martes, según indicaron los guardacostas estadounidenses en Twitter. También dos aeronaves Lockheed C-130 Hércules habían sobrevolado la zona.



Datos de satélite de MarineTraffic.com analizados por The Associated Press mostraban al Polar Prince unos 690 kilómetros al sureste de St. John el martes por la mañana. También se encontraba cerca el Deep Energy, un buque para colocar cables con bandera de Bahamas y que probablemente asistía en la búsqueda de superficie.

Llevarán otro sumergible

En un correo electrónico enviado a The Associated Press, Concannon dijo que él iba a formar parte de la expedición, pero no pudo ir. Añadió que las autoridades están trabajando para llevar lo más pronto posible al lugar un vehículo operado por control remoto que puede alcanzar una profundidad de 6 kilómetros (unas 3,7 millas).

Las expediciones de OceanGate al sitio del naufragio del Titanic incluyen a arqueólogos y biólogos marinos. La compañía también lleva a personas que pagan para realizar el viaje unos 250 mil dólares y que los convierte en "especialistas de misión" tras un intenso entrenamiento. A bordo se turnan para operar equipo de sonar y realizar otras tareas  del sumergible para cinco personas.



La tripulación del submarino

OceanGate dijo que su prioridad eran los tripulantes y sus familias.

“Estamos profundamente agradecidos por la amplia asistencia que hemos recibido de varias agencias gubernamentales y empresas de aguas profundas en nuestros esfuerzos por restablecer el contacto con el sumergible”, dijo la compañía en un comunicado.

El empresario británico Hamish Harding, residente en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, era uno de los especialistas de misión, según Action Aviation, una compañía de la que Harding es presidente. El director de la empresa, Mark Butler, dijo a la AP que la tripulación partió el viernes.



“Aún hay mucho tiempo para facilitar una misión de rescate, hay equipo a bordo para sobrevivir en este tipo de casos”, indicó Butler. “Tenemos esperanza y rezamos para que regrese sano y salvo”.

Harding es un multimillonario y aventurero que posee tres récords Guinness, incluyendo el de mayor tiempo en una nave tripulada en el océano profundo. En marzo de 2021, él y el explorador oceánico Victor Vescovo se sumergieron hasta lo más profundo de la Fosa de las Marianas. En junio de 2022 viajó al espacio a bordo del cohete New Shepard de la compañía Blue Origin.


También viajaban a bordo dos ciudadanos paquistaníes, Shahzada Dawood y su hijo Suleman, según un comunicado de la familia enviado a AP. Los Dawood pertenecen a una de las familias más conocidas de Pakistán. La firma del mismo nombre tiene inversiones en todo el país en agricultura, industria y el sector de salud.

Shahzada Dawood también está en la junta de administradores del Instituto SETI, un proyecto con base en California que busca indicios de inteligencia extraterrestre.

La expedición al Titanic

La expedición era el tercer viaje anual de OceanGate para documentar el deterioro del emblemático trasatlántico, el cual chocó contra un iceberg y se hundió en 1912, matando a unos 700 de los aproximadamente 2.200 pasajeros y miembros de la tripulación.




Desde su descubrimiento en 1985, los restos han ido sucumbiendo lentamente a las bacterias que devoran el metal, y algunos han predicho que el barco podría desaparecer en cuestión de décadas a medida que se abren agujeros en el casco y se desintegran algunas secciones.

El primer grupo de turistas pagó en 2021 entre 100.000 y 150.000 dólares cada uno por realizar la expedición. El sitio web de OceanGate describía una “cuota de apoyo de misión” de 250.000 dólares por persona en la expedición de 2023.

Diferencia entre un submarino y un sumergible

A diferencia de los submarinos, que parten y regresan a puerto por sus propios medios, los sumergibles necesitan un buque que los lance y recupere.



OceanGate contrató al buque canadiense Polar Prince, un rompehielos de tamaño medio que antes era operado por la Guardia Costera de Canadá, para transportar a decenas de personas y la embarcación sumergible hasta el lugar del naufragio en el norte del Atlántico. El sumergible haría múltiples inmersiones en una sola expedición.

Que pasó con el submarino y los escenarios

Alistair Greig, profesor de ingeniería marina en el University College London, dijo que los sumergibles suelen tener un lastre “que pueden liberar en caso de emergencia para llevarlos a la superficie utilizando la flotabilidad”.

“Si hubo una falla de energía y/o comunicaciones, podría haber ocurrido esto, y entonces el sumergible estaría flotando en la superficie esperando a que lo encuentren”, dijo Greig.

Otra posibilidad es una fuga en el casco, una perspectiva peor, señaló.



“Si ha caído al lecho marino y no puede volver a subir por sus propios medios, las opciones son muy limitadas”, dijo Greig. “Aunque el sumergible aún podría estar intacto, si está más allá de la plataforma continental, hay muy pocas embarcaciones que puedan llegar tan al fondo, y desde luego buzos no”.

Incluso si pudieran llegar tan al fondo, el experto duda de que pudieran acoplarse a la escotilla del sumergible de OceanGate.



___ Los periodistas de Associated Press Danica Kirka, Jill Lawless y Sylvia Hui en Londres, Robert Gillies en Toronto, Olga R. Rodriguez en San Francisco, Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos y Munir Ahmed en Islamabad contribuyeron a este despacho.




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