MADARIAGA – PRIMERO EN CNM: Una patota golpeó a 3 menores y uno debió ser trasladado al Hospital



Durante la madrugada de este martes se produjo un hecho que, por poco, no terminó en tragedia. Unos 15 jóvenes atacaron a otros 3 en la zona de Pellegrini y Calle 14 en el barrio San Martín B y uno menor de 15 años terminó en el Hospital con diversos golpes.

 

Según supo CNM el hecho tuvo lugar cerca de las 3 de la madrugada. V.(14), D.(15) y B.(15) fueron hasta un sitio de la zona en donde, aseguran, conseguirían una gaseosa. Venían caminando desde el barrio Ramón Carrillo cuando fueron interceptados por un grupo de 15 chicos con edades que van de los 14 a los 19 años.

No es la primera vez que estos menores son increpados o amenazados por estos violentos. La situación viene escalando desde hace semanas y los padres aseguran que los menores son perseguidos por la patota.

 

Al ser rodeados se les planteó la posibilidad de una pelea mano a mano entre dos menores. Pero todo comenzó mal y terminó peor porque en cuestión de segundos aparecieron manoplas y elementos contundentes para golpealos.

 

Ante esta situación y ante la inferioridad numérica comenzaron las corridas hacia algún sitio en donde pudiera haber gente. Por eso las corridas llegaron hasta el taller de Costa Azul, en Calle 3, en donde una de las unidades salía del lugar y estuvo muy cerca atropellar a una de las víctimas. La adrenalina provocó que durante la huida uno de los tres amigos cayera al piso y los otros intentaran auxiliarlo. B. (15) recibió golpes en la cabeza, trompadas y patadas. Los atacantes cesaron cuando se les pidió por favor que frenaran y les dijo que “ya habían ganado”.

 

Una patrulla de la policía y otra de la Guardia Urbana llegó al sitio para auxiliarlos mientras los demás escapaban.

 

A casi tres años del asesinato de Fernando Báez Sosa lo padres tienen esa imagen en la cabeza y denuncian que sus hijos ya estaban amenazados con anterioridad. Luego de mucho hablar con los jóvenes pudieron dimensionar el asunto y realizaron una denuncia. Tienen a todos identificados y relatan que los enfrentamientos y amenazas, por parte de esta patota, se extiende a otros menores de la ciudad.