INTENTO DE MAGNICIDIO: Ordenaron el secreto de sumario y sospechan que el atacante no actuó solo



La justicia ya sabe que Fernando André Sabag Montiel pertenece a un grupo radicalizado que frecuenta la escena under de Capital Federal. Una facción de ellos tiene gustos y ponderan al nazismo y defenestran a la clase política.

 

Con los datos recolectados en las últimas horas la jueza María Eugenia Capuchetti pidió que dejen de trascender los avances en la investigación porque el atacante de Cristina Fernández muy posiblemente no haya actuado sólo. Además, sucedió algo muy extraño con el celular secuestrado y, ahora, la Policía Federal también quedó en la mira judicial. Todos son eventualmente sospechosos: los amigos del atacante e investigadores ligados a una fuerza federal.

 

Fue un domingo atípico en los tribunales de Comodoro Py porque hubo mucho movimiento en el tercer piso. Citaron como testigos a los dos peritos técnicos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y a los peritos de la Policía Federal Argentina (PFA) que intentaron desbloquear el teléfono celular de Sabag Montiel.

 

Los investigadores buscan saber por qué podría haberse perdido la información del Samsung A50, una prueba clave para la causa, que mientras estaba en poder de los investigadores mostró la leyenda “formateado de fábrica”, lo que significaría que estaría limpio, como nuevo.

 

Según fuentes judiciales, el celular fue secuestrado apenas Sabag Montiel fue detenido en la noche del jueves y entregado en un sobre cerrado al juzgado de Capuchetti. La primera fuerza que intervino sobre el teléfono, durante las primeras horas del viernes, fue la PFA. Ese sobre fue abierto frente al personal del juzgado y las partes en Comodoro Py y, en ese mismo lugar, los técnicos de la Policía lo conectaron a una computadora propia para desbloquearlo con un software de origen israelí llamado UFED, según relataron fuentes judiciales. De acuerdo con lo que informaron, después de una serie de intentos de desbloquear la clave y extraer su contenido, concluyeron que el proceso no tuvo éxito (”El peritaje tuvo resultado negativo”, en términos judiciales) y se resolvió guardar el aparato en una caja fuerte del juzgado. Todo este proceso está documento en la causa, dijeron en los tribunales.

 

A lo que sí se accedió y se está peritando es a la información de la tarjeta SIM y de la tarjeta de memoria del teléfono, sostuvieron.

 

En la noche del viernes, cuando Capuchetti y Rívolo fueron a tomarle declaración indagatoria al imputado a la sede de la Policía Federal de la calle Cavia, en Capital Federal, le preguntaron si estaba dispuesto a desbloquear su teléfono. El imputado respondió que por el momento no y se negó a declarar.

 

Luego el teléfono pasó del juzgado a manos de la PSA. La jueza Capuchetti envió un oficio a esa fuerza para pedirle que colaborara con la investigación e intentara desbloquear el celular con una versión premium del mismo software UFED. Y durante la noche del mismo viernes, la jueza hizo llegar, en un auto con su custodio personal, el celular en un sobre a la sede de la PSA en Ezeiza.

 

Allí lo recibieron técnicos de esa fuerza y cuando intentaron desbloquearlo, se encontraron con que el teléfono estaba formateado.

 

Según fuentes de la PSA, el teléfono les había llegado en un sobre papel madera que estaba abierto y no estaba “en modo avión”. En el juzgado de Capuchetti sostienen que nunca se cortó la cadena de custodia del aparato y que, en cuanto a lo técnico, están escuchando a los especialistas para saber con precisión qué pasó.

 

Este domingo, las autoridades judiciales les toman declaración a los expertos de la PSA y de la PFA para reconstruir los aspectos técnicos del desbloqueo del celular, por qué no se logró, y si se puede intentar por otra vía recuperar la información. “Confiamos en que se recuperará”, dijeron fuentes judiciales.

 

Fuentes de la cartera de Seguridad dijeron que a sus expertos les preguntaron por el procedimiento que se llevó a cabo sobre el teléfono y que informaron que lo habían recibido en sobre abierto “sin planilla de cadena de custodia”, prendido y con fallas de inicio. Que les preguntaron sobre la posibilidad de un borrado remoto y si era factible determinar cuándo se había eliminado la información, algo que sería “poco probable”, según los expertos de la PSA.

 

Frente a las críticas, desde la Policía Federal, que responde al ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, respondieron que entregaron en un sobre el teléfono a las 7 de la mañana al juzgado y que, luego, estuvo a cargo del juzgado.

 

Mientras declaran los peritos de las fuerzas federales, también se busca obtener mayor información sobre el entorno del imputado que gatilló un arma a centímetros de la cabeza de Cristina Kirchner. Fue citado para hoy un amigo de Sabag Montiel de nombre Mario, que habló en una entrevista con el Telefé y dijo: “Yo creo que su intención original era matarla, sí, pero lamentablemente no ensayó antes”. Por ahora, Sabag Montiel es el único imputado en el caso, informaron en los tribunales.

 

En cuanto al teléfono, las autoridades judiciales se preguntan si alguien que supiera la clave del aparato pudo haber bloqueado de manera remota el acceso al Samsung. La pareja de Sabag Montiel, que habló en una entrevista televisiva hace dos días, podría ser citada para responder estas preguntas, dijeron en Comodoro Py.

 

Respecto de la noche en que ocurrió el atentado contra la vicepresidenta, el juzgado hace un trabajo secuencial y analiza las cámaras de seguridad de la ciudad de Buenos Aires y material de cámaras privadas de la zona que rodea el edificio de Cristina Kirchner, en las calles Juncal y Uruguay, para saber cómo llegó el imputado al lugar de los hechos y si lo hizo solo o acompañado.